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Alfonso Carbonell

Caso Chamula

Tras el resolutivo emitido por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), a través de su sala regional con sede en Xalapa, en el que se declaran nulas las elecciones en la pasada elección en el municipio de San Juan Chamula, los ánimos en ese, de por sí conflictivo municipio, ya andan los afectados priistas como el corrido de “Juan Charrasqueado”; “echando mano a sus fierros como queriendo pelear”. El ingrediente principal en todo este asunto post electoral radica, no solamente en sí, en efecto como lo resuelve el tribunal Federal, la elección presenta inconsistencias y plagada de irregularidades por lo que declara nula la elección que había resultado favorable al PRI; sino que en el fondo mismo de esta resolución, para los priistas –entiendo- subyace, como ciertamente se logra ver, que el PRI, como institución (así con mayúsculas): NO ESTÁ DISPUESTA A SEDER UNA PLAZA QUE, COMO LA DE CHAMULA, ANCESTRALMENTE ELLOS HAN GOBERNADO. Con todo lo que ello representa.

Ello implica pues, al menos para los caciques priistas del municipio, se abra la posibilidad de dejar en otras manos (ello tras de una nueva elección que es lo que finalmente dictaminó la Corte electoral pero ahora sin la comisión de irregularidades), no solo el poder político al perder la alcaldía, sino además y ahí radica el quid de esta sentencia, dejar en manos de otros el control de los dineros públicos y la autoridad plena de los festejos milenarios de sus usos y costumbres. Es decir, el control total. Casi nada.

Habrá entonces, y esto va para los dos principales grupos en confrontación priistas y aliancistas –PRD-PAN-PANAL-Convergencia pero que, finalmente y para colmo de la insensatez, resultan ser los mismos. Es decir, indígenas todos y por añadidura, jodidos. Incluso y como para acabarla de joder, resultan ser parentela no solo por la sangre que comparten, sino por la pobreza que los hermana. Me queda claro. Así es que; ¡machetes estense en sus vainas!

Caso Chamula (II)

Pero cuando nos referimos al caso Chamula, no podemos dejar de soslayo -sería grave error-, el abono adicional que el ánimo declarativo de los ofendidos priistas, le han impreso al caldeado clima de confrontación existente. Así, desde sus cúpulas mismas, los priistas manifiestan su desacuerdo con la sentencia emitida por el TEPJF, en donde la mismísima Presidenta nacional del PRI Beatriz Paredes Rangel, secundada por el estatal Aquiles Espinoza, consideran de aberrante e improcedente.

Ambos dos, habrán de medirle muy bien “el agua a los camotes”, habida cuenta que los hermanos indígenas en especial de ese municipio, no necesitan de pretextos para enfrascarse en sus ancestrales reyertas; ya bien por el control de sus usos y costumbres, que por intolerancia religiosa o como en este caso por el poder político. No. Pero si como dicen que dicen ambos funcionarios partidistas, ellos son respetuoso de las instituciones, habrían entonces que acatar lo que esta instancia máxima de la nación en temas electorales ya dictaminó. Punto. Y no abonar por tanto –se insiste-, a un mayor enrarecimiento de una situación que hoy, así se está viendo, tiene encendidos los ánimos de la población a favor de uno u otro bando. En el pecado pues, pueden llevar la penitencia.

Ya de salida

Dejemos pues, en principio, que la ley se cumpla. Dado caso que como ellos argumentan (los priistas claro) de que el fallo del Tribunal es una aberración jurídica, deberán entonces, de nueva cuenta, en el terreno de los hechos reales de una nueva contienda, lograr que la diferencia de votos con los que dicen “ganaron” (así entrecomillado ya que el TEPJF no lo reconoce así), pueda ser confirmada en esta elección extraordinaria.

Así, de obtener el triunfo, su legitimidad estaría fuera de toda duda. Y el ejercicio de su mandato, también sin duda, obtendría el reconocimiento no solo de sus propios hermanos indígenas de Chamula incluidos sus contrarios políticos claro; sino de todos los chiapanecos. Así de simple. Todo es mejor a la violencia. No la incitemos.

P.D.- Ah y por supuesto, de no refrendar su victoria en las urnas, igualmente acatar los designios de su pueblo. ¿Ydai?

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