Alfonso Carbonell
Nada personal
Comienzo estos comentarios con la frase que, no siendo de su exclusiva autoría, sí ha hecho celebré el cafetómano mayor el amigo “Pepe Figueroa”, destacado periodista autor de la columna Café Político, con la que suele rematarla como advirtiendo y dejando en claro, que en los puntos de vista expuestos y críticas vertidas no hay “nada personal. Y así debe ser.
Paso seguido -y ahora entenderán el por qué de la cita-, entraremos al accidentado tema de los baches de la ciudad capital Tuxtla Gutiérez, la que por largo tiempo se vio azotada por dos fenómenos que sumados desquiciaron, no solo la vialidad en la ciudad sino el juicio de los capitalinos. Ah y volviendo a la cita del párrafo inicial, le digo a los escuderos mediáticos del alcalde capitalino, que se relajen y que entiendan que la crítica, cuando es constructiva, a todos beneficia.
Un primer fenómeno, es el que tiene que ver con las condiciones reales en las que antes, durante y después de ocurrido el segundo fenómeno (este otro de tipo natural relativo a las intensas lluvias registradas en la entidad), las vialidades de Tuxtla presentan el problema de baches. Es decir, que las calles de la ciudad los baches no aparecieron a raíz de las lluvias, sino que muchos ahí han estado, incluso algunos, desde tiempos inmemorables, y por lo que logró adivinar, ahí seguirán.
Sí, ya sabemos que los recursos con los que cuenta el municipio son limitados y no alcanzan para atender en su totalidad, ni este asunto de los baches como tantos otros que demandan atención prioritaria. Que sabemos, también, que en esta interminable tarea del bacheo aún y con el concurso de los apoyos estatales, podría resolverse ni siquiera a mediano plazo. Ah, porque una cosa es el trabajo de bacheo que se realiza en las principales arterias de la capital; y otra es, las condiciones de deterioro en general que presentan muchas calles de un gran número de colonias de esta ya inmensa ciudad, la que por años y tal vez desde creadas las mismas, jamás sus colonos han visto pasar ni una cuadrilla de bacheo. Menos aún tengan la esperanza cercana de que, el “Dragón” o el “San Jorge” (maquinaria de última generación para el encarpetamiento de calles y bacheo) aterricen por sus fregadas calles.
Nada Personal (II)
Pero entiéndase bien, el señalar la situación existente en este tema, a nadie debe incomodar ni menos escandalizar dado que lo mismo existe en Tuxtla que en Tapachula. ¡Y claro!, igualmente en otras ciudades importantes del país. Como también estoy cierto que, en esta materia, la de los baches, nuestra Gran Tuxtlán –para bien- no ocupa los primeros lugares. Pero eso, sería consuelo de penitentes.
No perderé el tiempo en señalar aquí las coordenadas (diría el Miguelón) en las que se ubican un número importante de vías de circulación, cruceros y calles que aún están en pésimas condiciones. Pero para que no se crea que lanzo la piedra y escondo la mano, le sugiero al área competente del municipio así como alguno que otro compa periodista que se indignan a nombre del alcalde por este tipo de señalamientos, que se echen una vueltecita allá por la Francisco I. Madero, sobre la calle en la que se ubica la Escuela Primaria Justo Sierra (junto a la casa ejidal) y corroborarán que, desde que inicia esta calle en “La Caminera” hasta desembocar en el Libramiento Sur, sería menester que durante su visita, aparte de un Ingeniero Civil, llevaran a un Contador Público. Los baches son incontables. Ya no de digan las calles que desembocan o cruzan esta vialidad. Y así, lo saben bien, están muchas colonias.
Nada Personal (III)
Insisto, no se esponjen ni se incomoden, no es necesario y ni al caso. La situación a raíz de las intensas lluvias, ciertamente, se volvió apremiante y por ello mismo el descontento ciudadano se desbordó al igual que las aguas. Pero como en todo, “después de la tempestad, viene la calma”. Así pues, ahora no reconocer que los trabajos de bacheo se han intensificado casi inversamente proporcional al decremento de las lluvias, sería, de menos, ingrato.
Ahí están pues, “El Dragón” y el “San Jorge” juntamente del brazo de decenas de cuadrillas del ayuntamiento capitalino, haciendo los trabajos de encarpetamiento de calles y taponeo de baches, cosa que a los capitalinos nos ha llenado de gusto. Porque si bien es cierto el clamor popular de descontento se escuchaba, igual en los automovilistas particulares que en los operadores de taxis y combis, y de, por supuesto, los ciudadanos en general; ahora y por contrario, igual han manifestado su beneplácito por la aceleración de estos trabajos. Así de simple.
Ya de salida (A modo de reflexión)
Por tanto ¡de eso se trata precisamente! De que los medios nos convirtamos en “voz de los sin voz”. Así sin motivaciones personales mucho menos con tintes políticos. A todos pues nos conviene para beneficio de todos; que cada quién, en el ámbito de sus estrictas competencias y responsabilidades, cumpla con lo que tiene que hacer: Los ciudadanos, a inconformarse y exigir sean atendidas sus demandas, pero igualmente a actuar solidariamente. Los gobernantes, cumplir con atingencia y sensibilidad las tareas que los ciudadanos, a través del voto, les encomendamos. Y a nosotros los medios de comunicación, a convertirnos en la correa de transmisión entre ciudadanos y el gobierno. Con ello, me queda claro, todos ganamos. Y recuerde… “No es nada personal”.
