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Alfonso Carbonell

Cambios

Uno de los temas que se ha vuelto frecuente en estos días, sin duda más -me queda claro- como un ejercicio de ocio puro, que una verdadera lectura del estado de cosas que priva en el andamiaje institucional estatal. Empero, habría que aceptar, es un tema que no deja de llamar la atención, habida cuenta de que se nos tiene acostumbrado a que antes de los informes de gobierno, ah, con el aderezo del inminente relevo de los diputados de la LXIII legislatura local, los reacomodos que habrán de darse para darles cabida a más de un par de legisladores, bueno, pues, las condiciones para los relevos y enroques en el gabinete estatal, se antojan más que imprescindibles. Cuestión de días o a lo más, en la segunda mitad de noviembre.

El que vayan o no a suceder una serie de relevos y enroques en la estructura de gobierno, no es lo más relevante desde mi particular óptica, ya que durante los casi cuatro años de la gestión gubernamental de Juan Sabines Guerrero, éstos han sido una constante y para comprobarlo, solo baste revisar el directorio actual de funcionarios y compararlo con los que iniciaron, para, insisto, corroborar este aserto.

Pero decía, el que estos cambios ocurran es, incluso, hasta cierto punto recomendables y necesarios. Aquí el quid del asunto, coincidirán, es quiénes, en caso de que dichos cambios ocurran serán los que vengan. Es decir y así es de entenderse, quiénes pues, las mujeres y los hombres que habrán de acompañar al gobernador Sabines; de aquí (es decir a partir de los que se integren al gobierno junto con los que permanezcan) hasta que termine su mandato. Por ello mismo resulta de gran interés el tema de los cambios.

Cambios II (La utopía)

Ahora que, si los ciudadanos tuviéramos manera de expresar nuestro punto de vista al respecto; o bien que de alguna manera se nos considerara para tales efectos, estoy cierto que algunas y algunos de los funcionarios actuales merecerían la rechifla del respetable, ya que han demostrado, con creces, su sobrada ineptitud y ausencia de capacidad en las tareas encomendadas. ¿O no señoras y señores secretarios? Pero no caeré en el garlito de emitir juicios ni mucho menos mencionar nombres. No. Sería injusto y seguramente impreciso al dejar al margen a uno o varios de ellas y ellos. Además que, como todo juicio de valor, resulta subjetivo. Pero de que usted y yo tenemos una idea bastante cercana de quienes son, la tenemos. Me queda claro.

Así es qué, por favor, no adelantemos vísperas sobre de este asunto. Asunto por cierto, de lo demás relevante para el eficiente desarrollo de las tareas del gobierno del estado, pero sobre todo, para la seguridad plena de la vida de la sociedad. Lo que sí es menester comentar al respecto, es que esperemos que el gobernador Sabines, insisto en caso de que esté pensando en dicha posibilidad de reacomodo de su gabinete, sus asesores cercanos que debo entender mínimo conocen el sentir ciudadano, no vaya a nombrar dentro de su gabinete a personajes que –secreto a voces-, no representan nada ni a nadie, aún más, no cuentan con el perfil para la encomienda a cumplir; peor aún, que cuenten en su haber público y político con un negro historial, que aunque no hayan sido juzgados y condenados por la justicia institucional, ante los ojos de la sociedad resultan más que culpables.

Entonces, vale la pena reflexionar sobre este asunto que sin duda resulta, lo decía ya, de la mayor trascendencia para todos. Ah, y bien valdría que ante los cambios que pudieran darse, el tema de transparencia se convierta en una regla escrita que obligue a los funcionarios salientes, rendir un informe y entregar cuentas claras de las acciones realizadas y de los recursos ejercidos durante su gestión institucional. Digo, porque ya ve usted que llegan unos y otros se van y al final de cuentas no hay a quien, como pueblo que somos, pidamos eso; cuentas claras.

Ya de salida

Que la rijosa y mal agradecida de Alejandra Soriano Ruiz, quien hasta el fin de semana pasado seguía siendo la suplente de la diputada local perredista (¿?) Martha Grajales Burguete, por fin y por sentencia dictada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), asumió oficialmente la diputación. En su alegato, la hoy diputada Soriano alegó sus derechos político-partidistas de permanecer, ante la licencia originalmente solicitada por la señora Grajales, en dicha posición. Pero ya ve como es esto de la polaka, pues resulta que la Marthita para no quedarse -es de suponer- sin su jugosa dieta en el Congreso, decidió (tal y como lo hicieron otros diputados que ganaron, digo, porque los que perdieron, de ésos se sabía y así estaba entendido por sus suplentes que regresarían a su curul) decidió, decía, regresar a ocupar su curul, cosa que le molesto a la joven suplente, ello, entenderá usted amigo(a) lector, por obvias razones de peso(s). Así pues, ¡bienvenida señorita Soriano! (Y dentro de un mes ¡adiós!)

La pregunta final en este affaire político-mediático-legal sería; ¿sentará precedente tal proceder legal y por ende, en todos los casos similares el TEPJF actuará en consecuencia? Es pregunta no se esponjen.

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