Alfonso Carbonell
Se los decía
Bueno y pues, una vez más de regreso a la realidad real, en donde la cotidianeidad con la que suceden cierto tipo de eventos, de suyo graves y reprobables, ya parecen no sorprendernos. Quizás ya hasta acostumbrados. Y son sucesos como las ya incontables muertes de inocentes que en nombre de la “guerra declarada” al narcotráfico, caen bajo el incesante fuego cruzado a lo largo y ancho del país.Pero eventos como los ya ha sucedidos, en el que la población civil cae víctima a manos de efectivos del ejército o bien de policías federales, es algo inadmisible pero sobre todo condenable. Y fue en un retén, una vez más, donde una familia fue víctima de esta deplorable conducta en donde el saldo fue de dos menores de edad muertos y dos adultos más heridos de gravedad. La señora que narró los hechos sobreviviente de este estúpido accionar militar, madre, esposa y hermana de los menores acribillados, de su esposo que esta en riesgo de perder un brazo y el hermano gravemente herido, refiere que jamás les hicieron señales de alto pero metros más adelante escuchó una ráfaga de disparos a ellos dirigidos.
Ahí fallecieron su menores hijos y ya herido su esposo, ella bajo con una toalla en la mano y cabeza gritándoles ¡que ya no dispararan que iban con la familia! Lo que relata la señora, bien vale reflexionarlo porque si el ejército está inmiscuido directamente en el combate al narcotráfico y, se entiende, en claro resguardo de la integridad física de la población civil, ¡uta!, no se entiende entonces que sean éstos mismos los que, ya bien por su impericia o su barbarismo, sean quienes la masacren. ¡Qué nos pasa!
Ahora y no siendo suficiente la tragedia sufrida, está familia y la señora muy en particular, se dice ahora asediada por elementos del propio ejército y lo mismo van y la siguen a su domicilio, le toman fotos a la casa por fuera pero igualmente en su interior; o bien la siguen a donde va y cuál fue su asombro que se encontró con elementos apostados a las afueras del nosocomio en donde están internados su esposo y hermano.
Y no son primerizos
Lo peor del asunto, si lo hubiere, es que no es la primera vez que en un equívoco mortal, militares agreden y matan a población civil en los anticonstitucionales retenes de la muerte. Retenes que si bien, y se entiende, están para brindar mayor seguridad a la propia población ¡qué contradictorio!, sean en éstos mismos retenes donde ocurran estas horrendas tragedias.
Ya es tiempo de que las autoridades, empezando por la presidencial, redefinan una nueva estrategia de combate al narcotráfico y delincuencia organizada en general. No es posible ¡no más!, que la población civil siga pagando con su vida misma, las cuotas de un fallida estrategia de combate al narcotráfico. La historia habrá de juzgarlos de no rectificar el rumbo. Pero serán los tres poderes y los tres órdenes de gobierno igualmente responsables, si, por no haber sisdo capaces de construir los consensos necesarios para una política de combate inteligente al narcotráfico.
Pero sobre todo, que por causa de sus desacuerdos y falta de coordinación de los poderes federales y la propia federación (estados y municipios) no tuvieron la voluntad ni el compromiso, de instrumentar y llevar a cabo proyectos y programas que generaran mayores oportunidades de empleo y de inversión. Porque para atacar la causa que lleva a muchos mexicanos al mercado laboral del narcotráfico, es porque el estado mexicano no fue capaz de proporcionárselos.
Así el ciclo interminable de desempleo, narcotráfico y muerte (lo señalaba en ocasión anterior) habrá de crecer y consolidarse pese a las acciones, fallidas insisto, que para su combate echó a andar el gobierno calderonista. ¡Ni uno más!
Libre “expesechon”
Bueno y en la otra guerra, al menos del orden local, me refiero a la desatada por los medios de comunicación impresos, habida cuenta que el así llamado blindaje electoral, ya entro en vigencia y que tiene que ver, entre otros aspectos, con la publicidad o promoción de precandidatos y partidos en sus procesos internos de elección sobre todo en medios electrónicos. Pero decía, la guerra mediática está a todo lo que da y por ello no es gratis ver, por un lado, la ponderación de candidatos de parte de unos, y el denoste de parte de otros. Así, me queda claro, la lucha electoral se verá y se dará desde los espacios periodísticos de los medios escritos.
Y no es que ello esté mal o sea mal visto, sino que, y también lo advertía en entrega anterior, ello en nada aporta al desarrollo democrático de la entidad. Bueno, con decirle que dentro de un mismo medio (¡oh bendita libertad de expresión!), algunos analistas políticos, anticipadamente habría que anotar, ya se vuelcan abiertamente a favor de tal personaje rumbo a la elección local de gobernador en 2012. En tanto otros más, con la apertura que caracterizan a los medios impresos hoy (¿?), de plano le aplauden a su propio gallo pal’ 12. Pero entre uno y otro posicionamiento y como “sin querer queriendo”, al destacar las características de sus respectivos prospectos, bajita la mano se pegan sus “refilones” al otro. Así las cosas, o como diría “Pompin” Iglesias; ¡Qué bonita familia… que bonita familia… que bonita familia!
Ya de salida
Finalmente una pequeña “aclarechon” para algunos despistados respecto al pago de estacionamiento que el Congreso del estado realiza mes a mes, y sobre el cual, con cifras por demás infladas y de mala leche, dicen que se pagan. Primero, la cantidad por pago de estacionamiento haciende a una cantidad que no rebasa los once mil pesos mensuales lo que dista muchísimo de lo publicado como denuncia para evidenciar ¿qué? Por otro, no es durante esta legislatura que el contrato de arrendamiento de dicho estacionamiento existe. Pero más importante aún, que el multicitado estacionamiento que está a espaldas del propio Congreso, es para el servicio de los empleados del poder Legislativo en su beneficio. ¡Estamos! (O que acaso quieren que sean los empleados los que cubran estas cuotas ¡hombre no los frieguen!)
