Alfonso Carbonell
Industria sin chimeneas
La actividad turística ha sido considerada per se, como la Industria sin chimeneas dada su alta rentabilidad. México, ante el concierto mundial, sin duda es de los países que cuenta con mayor ventaja comparativa dada su riqueza natural, su flora y su fauna. Ya no se diga lo que tiene que ver con sus impresionantes sitios arqueológico que son muestras vivas de la grandeza de nuestros antepasados. Chiapas en particular, es claro ejemplo de lo que el país ofrece al concentrar en un solo espacio geográfico, le enlisto; mar, ríos, lagos y lagunas, cascadas, manglares y esteros. Así también, su riqueza vasta en selvas, montañas, bosques, grutas y hasta volcanes como el tristemente célebre “Chichonal” y el majestuoso “Tacaná” en Unión Juárez. ¡Qué bellezas!
Y por si fuera poco, Chiapas cuenta con vestigios celosamente conservados de nuestra cultura madre; “La Maya”. Palenque, Bonampak, Chincultick, entre otras, se yerguen altivas ante el paso del tiempo como un mensaje y ejemplo de nuestra grandeza de pueblo; Chiapas “pueblo de pueblos”. Me queda claro. Y si habríamos de coronar lo que apretadamente hemos querido ejemplificar de las bellezas y grandezas con que cuenta la entidad, tendríamos que señalar con marcado acento una de las construcciones de la naturaleza más portentosa. Sí; “El Cañón del Sumidero”.
Y si todo lo anterior no le bastare a nuestros visitantes nacionales y extranjeros, están las “joyas de la corona”; ¡Su gente! La gente chiapaneca que en su diversidad radica precisamente su riqueza. Así los indígenas de todas las etnias diseminados a lo largo y ancho de la geografía estatal, conviven con sus hermanos de raza y con quienes en el camino de nuestros respectivos árboles genealógicos, nos hemos entrecruzado formando un gran crisol humano. ¡Ésta es la mayor riqueza de Chiapas! Me queda, aún más claro.
Bueno tema aparte merecerían tanto sus variadas cuan ricas expresiones de colorido y folclor, como sus expresiones artísticas y culturales; su rica y variada cocina.
Así y en una lluvia de ideas que me permitan darles, amables lectores, una pequeña probadita del inmenso pastel turístico que representa Chiapas, déjenme aquí jugar con los aromas, las texturas los colores, las formas; conjugar el bullicio de la gran ciudad con el subrepticio silencio de la selva. Así, cielo y tierra se entrelazan para juntos abrazar a este Chiapas nuestro, que por nuestro, nos merece mayores consideraciones en el cuidado de su biodiversidad y medio ambiente.
Chiapas es en el cosmos…
Que rico tamal de chipilín, degustará en el Cañón del Sumidero, pero mañana temprano en a la Costa, lo invito a remojarse entre sus olas. Puerto Arista, Boca del Cielo y mil paraísos más, los esperan con los brazos extendidos, pues le quieren abrazar. El imponente Cañón del Sumidero, lo mirará desde sus escarpadas paredes, cuando al cruzar el río Grijalva usted amigo pasee.
En Palenque de los Mayas, entre selvas encontrada, pirámides que se erigen con su grandeza cultural. El Chiflón, cascada monumental que al igual que un “velo de novia” lo acariciará al llegar, con su brizna cristalina que lo invita a meditar.
¡Por favor tres pozol! En Chiapas de Corzo pedirá, para luego en su malecón una lancha abordar. El “cochito” ya está en la mesa, para al comensal agradar, pues es comida tuxtleca los dedos se chupará. ¿Mencioné la “comida grande”? Pues bueno esa es todo un manjar, tasajo con su pepita es de dioses degustar.
Los lagos de Montebello que en la Trinitaria están, son remansos de placer a los ojos del visitante, pues sus tornasoladas aguas nos provocan palidecer. Y si de diversión se trata, bueno la capital ahí está con su gran hotelería, sus discos y sus bar. (Pa’ que rime Tacho) Y que les cuento de Sancris (San Cristóbal de las Casas) de todos los pueblos el más colonial, con sus solemnes iglesias bordadas hasta el altar. Y ahí mismo la artesanía indígena, la más, con tejidos y bordados que usted puede comprar y así llevarse de Chiapas un recuerdo y algo más.
Ya de salida
Como verá estimado lector, mi abigarrada fotografía ni a probada le sabrá, pues Chiapas es tan inmenso que sería cuento de no acabar. Río de ríos el Grijalva símbolo de identidad, que parte en dos nuestra tierra y a la vez nos une más.
Venga y visite el estado no se arrepentirá, si quiere bosque tenemos, si quiere selva ahí está. Cultura de sobra encuentra, la historia presente está en sus monumentos pétreos que nuestros prestos ancestros nos legaron para admirar.
Pues ahí tiene parte de Chiapas, los invito a regresar y que al llevarse la estampa en sus memorias habrán, de recomendarnos bien y en ocasiones futuras los puedan convidar. Chiapas así los espera con los brazos abiertos ¡siempre! (¡A chingar! A ver si no me cobran copy rigth. ¡Ja!)
Ah, y quizás se preguntaran y ahora a éste ¿qué diablos le pico? Y sí en efecto se vale preguntar a lo que simplemente le contesto; uno, que ni soy promotor turístico ni nada que se le parezca y, dos, la verdad me dio flojera derivada del hartazgo de escribir sobre el tema de hoyque son la política y los políticos. Peor aún que estamos inmersos en temporada electoral. Pero bueno, ya mañana que amanezca descansado y con humor (negro), le entraremos a más de lo mismo.
P.D.- ¿Romántico y cursi? Sí ¿Y?
