MIGUEL ANGEL CARRILLO BARRIOS
#MÉXICO ARDE; ESTÁ SIENDO ABATIDO POR LA DELINCUENCIA ORGANIZADA
***Delincuencia organizada y el malestar social a punto de desencadenarse contra el gobierno
El país mexicano está siendo verdaderamente golpeado por la delincuencia organizada, en muchas entidades del territorio, el gobierno de Enrique Peña Nieto se ve rebasado por grandes y poderosas y grandes organizaciones que mantienen en jaque a la ciudadanía y a las mismas fuerzas de seguridad del país. Quizá, después de la Revolución Mexicana y el movimiento del 68, hoy México está siendo lapidada por una serie de fenómenos brutales y altamente delicados que podrían desencadenar junto la inconformidad por las reformas estructurales del gobierno mexicano, la corrupción desmesurada y la infiltración de organizaciones delincuenciales, una revolución civil sin control que pudiera hacer caer al país en un irreversible retroceso económico. En los últimos meses los ataques de la delincuencia organizada en los Estados de Tamaulipas, Monterrey, Jalisco, Querétaro, Michoacán, Guerrero y otros, se han constituido como un verdadero reto a las instituciones mexicanas y sus fuerzas de seguridad. Pero aunado a eso, los movimientos sociales de inconformidad contra las reformas estructurales del presidente Enrique Peña, han levantado zozobra en los Estados de Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Chiapas, en donde estudiantes y maestros no han cesado en sus movilizaciones de protesta muy a pesar que las fuerzas de seguridad han reprimido duramente a los manifestantes. Como si fuera poco, los maestros de varios Estados, se aprestan para llevar en los próximos días, paros nacionales, bloqueos y marchas y de paso, pareciera que son el ingrediente las elecciones de junio y julio próximas, en donde los candidatos despilfarran espantosas cantidades de dinero público y despreciando el contenido de las normas jurídicas que son base de la buena convivencia y la armonía social con toda la impunidad del Estado que enclavado en el caos que vivimos los mexicanos, parecieran olvidarse de ese factor que tiende a un peligroso estado regresivo de su economía y la total pérdida visible del estado de derecho que provoca la anarquía. En México, da lo mismo que altos funcionarios se les demuestre y exhiba los abominables y espantosos estados de corrupción en donde los mexicanos, ya no sabemos si denunciar o callar, si escondernos o movilizarnos. Un estado donde a los poderosos se les trata con benevolencia e impunidad y a los débiles se les castiga con atrocidad inaudita. Aun no se esclarecen acciones tan despreciables como la desaparición o asesinato de 43 jóvenes estudiantes en Guerrero ni se castiga el avorazamiento de altos funcionarios como la “casa blanca” o la de otros funcionarios de primer nivel que conforman el gabinete de Enrique Peña Nieto. Tampoco se dice nada de la matanza de periodistas o los atracos a la ciudadanía de escasos recursos de las que no se habla nada. No se habla nada de una gran cadena de hospitales sin médicos y medicamentos y menos de las chozas que en México les llaman escuelas y que se localizan algunas en las zonas urbanas y casi todas en las zonas rurales. No se dice nada sobre los millares de personas que se mueren por males curables, muchos de ellos muren por una simple infección intestinal o un sencillo dolor de cabeza.
Para complemento de esa desgracia de un estado donde la prioridad es reprimir y mentir, así como hurtar y engañar, no se comenta sobre los insultantes salarios y cuantiosos beneficios o canonjías, que de su encargo obtienen todos los funcionarios de alto nivel incluyendo legisladores federales y estatales y toda la pléyade que conforme el poder judicial, en donde ellos, ganan en una quincena lo que un jornalero nunca podrá obtener en un año, en un país donde, en teoría, se pregona la igualdad pero que existe una ley de salarios máximos y otra de salarios mínimos; un Estado mexicano en que los poderosos tanto públicos como oficiales, eluden pagar impuestos y se exprime con crudeza y sin miramiento alguno, gracias a las reformas estructurales, a los más miserables, a los contribuyentes cautivos que de sus salarios míseros se les descuentan altos impuestos para pagar los lujos, el despilfarro, la buena vida, la pensión de los de arriba, el saqueo y las mega deudas que los amigos de gobernantes le endosan a los pobres; un país donde se socializan las deudas y los poderosos se dividen las ganancias. Ni al caso viene narrar las embestidas de poderosas mafias que hoy mantienen a México en la cumbre de una gran confrontación social. Estamos pues, frente a un gabinete presidencial que se cruza de brazos y sin el respaldo del pueblo; con la antipatía de los mexicanos dolidos y saqueados, lapidados en sus míseros ingresos. Pero hay que ser honestos, esa película de terror; los más de 80 millones de pobres y pobres en grado extremo, la ven pasar, la viven y la sufren sin mover un dedo, la ven con espanto y desesperanza, sin perspectivas, pues mientras los poderosos o dueños de la riqueza de México se hartan y asquean, el silencio peligroso de ese conglomerado de miserables podría ser un combustible desgarrador que nos enfrente a todos contra todos. Quizá fuerzas externas están empecinados en provocar esa fatal y lamentable acción apocalíptica que se vé llegar como el actual mar de fondo en todas las costas del océano pacífico, allí donde las desigualdades sociales son espantosamente abismales, allí donde anidan un puñado de bandidos de cuello blanco disfrutando de lujos y riquezas, allí mismo donde una muchedumbre, donde de milagro subsisten las grandes masas sociales inmersos en una pobreza lacerante que provoca indignación y desprecio hacia las políticas de un gobierno equívoco que está pensando que todo es eterno. Pero es necesario replantear que delincuencia organizada no sólo son aquellos que usan las armas para golpear y defender sus intereses, sino también todos aquellos que desde el poder se constituyen como poderosas bandas de delincuentes organizados al robarle a la nación, aquellos que cuentan con el poder, el dinero del Estado, la complicidad de millonarios para sumergir en la pobreza a todos aquellos que conformamos la nación; quizá sería excelente analizar cuál de las dos organizaciones es más peligrosa y que causa en más bestial daño a sus congéneres.
