MIGUEL ANGEL CARRILLO BARRIOS
LA COMPRA-VENTA DE VOTOS, COMPROMISO MORAL SUSTENTADO EN EL HAMBRE Y LA IGNORANCIA
Pareciera ser que la compra-venta de votos en esos sagrados tiempos electorales, es un mal necesario que ha llegado para quedarse en la sociedad mexicana, pero sus orígenes están en las lastimeras necesidades de todos aquellos electores que, es posible que permeen si comen hoy y mañana quién sabe. La denuncia de compra de votos, más bien debería ser un agravio por el que deben querellarse los ciudadanos y no un representante o dueño de algunos de los tantos partidos que existen; ahora si como dijera Arturo Núñez Jiménez, gobernador electo de Tabasco, en las mamparas donde el ciudadano elige por quién votar, nadie está con una pistola en la cabeza para presionarlo o al menos que el que vendió el sufragio esté obligado a fotografiar la boleta para enseñarle la foto al que la pagó. El problema de la compra-venta de votos, como dijera Calderón Hinojosa, ya es un problema de falta de educación política, que es donde los partidos políticos no han hecho el trabajo que plasman en sus estatutos y programa de acción. Bueno es recordarle también a las autoridades educativas que hasta ahora, que en las escuelas, tanto secundaria como nivel medio superior, no existe una sola materia que verse sobre educación electoral, sólo algunos subsistemas tienen programas que poseen insignificantes partes ocultas de esos temas lo que da como resultado que muchos jóvenes de 16 y 17 años, conceptualicen la democracia como la libertad de votar, tampoco saben cómo se estructura un partido, los requisitos y las obligaciones que tienen éstos para con la sociedad. Es decir, el mismo sistema ha procurado esmeradamente a que tengamos una sociedad de ignorantes electorales, que no distinguen entre una jornada, ni un proceso electoral y menos que se les hable de recursos post electorales. Así es que en una sociedad como la nuestra, la compra-venta de votos, es un verdadero producto que se vende y se compra como pan caliente. Ya está demás hablar de conciencia electoral y de un voto razonado, de eso, casi el 90% de los mexicanos saben de lo que yo de astrofísica. Así es que lo único que deben las autoridades investigar es el rebase de los topes económicos de campaña, el hurto y la destrucción de casillas, así como el rasurado o del padrón electoral o el alterar el mismo.
UN DIA SIN MEXICANOS HACE ESTRAGOS EN LA ECONOMÍA NORTEAMERICANA
Según una nota publicada en el Diario de Yucatán, explica que en el sureño estado California de la Unión Americana, las políticas migratorias que no le permiten a inmigrantes latinos ingresar a los campos agrícolas como trabajadores, ha propiciado que, hasta el momento, las pérdidas sean más de 13 mil millones de dólares al no tener mano de obra de ilegales para cosechar diversos productos. Según la fuente, advierte que para los próximos meses, la fruticultura de California, requerirá de por lo menos un medio millón de latino para el cultivo de la uva, pero al reforzarse la frontera México-USA con más de 22 mil efectivos de la guardia nacional norteamericana, se ha notado por primera vez el impresionante despliegue de tropas y la casi nula entrada de ilegales a territorio norteamericano en lo que va de los últimos 100 años. Cabe mencionar que los gringos sienten la ausencia de mano de obra barata y las multimillonarias pérdidas. A juicio de algunos lectores de “CHISPERO POLÍTICO” en la unión americana, nos indican que el precio de hora trabajo en los campos agrícolas tiende a incrementarse cada día, pues gran cantidad de latinos que se desempeñaban en restaurantes han cambiado su actividad dado su alto precio por hora trabajada. Es necesario recalcar que las autoridades norteamericanas se verán obligadas a aperturar su frontera, igual como se hiciera durante y después de la segunda Guerra Mundial, cuando cientos de miles de mexicanos fueron contratados con todos los derechos laborales para penetrar a los campos agrícolas norteamericanos. Así es que, por lo pronto, los empresarios agrícolas de Estados Unidos, empiezan a reconocer el valor económico que representan los latinos para la economía de aquella nación donde pareciera que los indocumentados fueran leprosos, donde son mal vistos, mal tratados y de paso hasta asesinados.
LA PROFECO DEBE DESAPARECER; SOLO ES UN ESTORBO Y UN GASTO
Las autoridades gubernamentales federales, deberán empezar a sopesar concienzudamente la existencia o no de la Procuraduría Federal del Consumidor, debido a que desde que se dio la liberación de precios, su desempeño que de por sí era muy pobre, ahora es casi nulo, deja de ser una autoridad que solamente se aboca a negociar y tolerar con pesas y medidas adulteradas que perjudican la de por sí paupérrima economía de los ciudadanos. No es novedad que en las gasolineras de México y particularmente de Chiapas, sólo venden 800 mililitros en vez de mil, que el precio de productos que deben estar regulados o por lo menos vigilados para no incentivar la especulación y el perjuicio económico sigan viento en popa sin que alguna autoridad haga algo. Desafortunadamente también es común viendo a los señores que trabajan en PROFECO cargar gasolina con vales que se les otorga de las gasolineras chiapanecas y que a pesar de las denuncias, nada se ha hecho. En la frontera México Guatemala de nadie es secreto que después de las 21 horas, larguísimas filas de autos centroamericanos, que se introducen, casi vacías los tanques del combustible a precios superiores a los que está programado, pero como en aquella nación el precio de las gasolinas es superior al de México no protestan. El precio del huevo, se ha producido una especulación insólita y en algunos “changarros” el precio por unidad ya casi supera los dos pesos con cincuenta centavos. Por las razones mencionadas y otras que no vale la pena mencionar por reiteradas, la PROFECO debe desaparecer, pues su estancia como tal es una pesada carga económica para los mexicanos y se ha constituido como un verdadero nido inspectores atracadores que sin el mínimo empacho y respeto, llegan constantemente a los negocios para, no pedir, sino exigir sus acostumbradas cuotas o canonjías.
Nosotros nos seguiremos chateando en la próxima edición.
