Chiapas, el estado que México no puede dejar atrás

Marco Tulio Carrascosa

México tiene 32 entidades federativas, pero debería tener un solo propósito: avanzar juntos.
Ésa debería ser la premisa de una nación que pretende competir, crecer y construir un futuro con mayor prosperidad.
Sin embargo, cuando hablamos de Chiapas, pareciera que muchas veces el país mira hacia otro lado.
Chiapas tiene recursos naturales, ubicación estratégica, biodiversidad, energía, potencial turístico, frontera internacional y una enorme riqueza cultural. Tiene prácticamente todos los ingredientes para convertirse en una potencia regional.
Pero hay una contradicción que resulta imposible ignorar:
Un estado con tanta riqueza potencial sigue padeciendo pobreza, desigualdad y rezago.
Y aquí comienza la verdadera discusión.
No se trata solamente de preguntarnos qué han hecho mal los gobiernos de Chiapas. También deberíamos preguntarnos:
¿Qué ha hecho México para impulsar a Chiapas?
Porque Chiapas no debería ser visto como un territorio aislado al que cada sexenio se le promete desarrollo.
Debería ser considerado una prioridad nacional.
¿Dónde están los 31 estados?
Si los otros 31 gobiernos estatales decidieran tenderle la mano a Chiapas, podríamos construir una estrategia inédita de cooperación nacional.
No hablo de caridad.
Hablo de inversión, conocimiento, tecnología, turismo, infraestructura, educación, empleo, innovación y transferencia de capacidades.
¿Y si Nuevo León compartiera con Chiapas parte de su experiencia industrial?
¿Y si Jalisco aportara conocimiento en innovación y tecnología?
¿Y si Querétaro compartiera modelos de desarrollo aeroespacial y manufacturero?
¿Y si Baja California aportara experiencia en comercio fronterizo?
¿Y si Quintana Roo compartiera estrategias para desarrollar el turismo?
¿Y si cada entidad aportara aquello en lo que es más fuerte?
Entonces dejaríamos de hablar de 32 estados compitiendo entre sí y comenzaríamos a hablar de un México construyendo soluciones juntos.
Por eso resulta desafortunado cuando desde otras entidades se emiten expresiones que menosprecian o desacreditan a Chiapas, como ha ocurrido con declaraciones del gobernador de Nuevo León, Samuel García.
Chiapas no necesita que otros estados le digan que está atrasado.
Chiapas necesita que México le ayude a avanzar.
Chiapas no necesita lástima. Necesita estrategia.
También debemos ser autocríticos.
El rezago chiapaneco no puede explicarse únicamente por factores externos. Durante décadas ha existido una combinación de malas decisiones, gobiernos deficientes, corrupción, improvisación y políticas públicas que no han logrado transformar estructuralmente al estado.
Y eso debe cambiar.
Por eso, a poco de conmemorar los 202 años de la anexión de Chiapas a México, quizá la pregunta más importante no sea cuánto hemos avanzado desde aquel momento.
La pregunta es:
¿Hacia dónde queremos llevar a Chiapas durante los próximos 50 años?
Celebrar nuestra historia es importante.
Pero entender nuestro presente y construir nuestro futuro es indispensable.
Chiapas necesita una reingeniería.
Una reingeniería política, económica y social que permita conservar lo que funciona, fortalecer lo que está dando resultados y desterrar aquello que durante años ha demostrado que no funciona.
Y esa transformación no puede depender exclusivamente de Chiapas.
Necesitamos un nuevo pacto nacional.
Un modelo donde México deje de ser solamente un país dividido administrativamente en 32 entidades y se convierta en una nación con metas compartidas.
Porque si Chiapas crece, México crece.
Si Chiapas genera empleos, México gana.
Si Chiapas reduce su pobreza, México avanza.
Y si Chiapas finalmente convierte su enorme riqueza natural, cultural y estratégica en prosperidad para su gente, estaremos demostrando que el federalismo mexicano puede ser mucho más que una distribución de competencias.
Puede ser una red de colaboración para transformar realidades.
Chiapas no pide privilegios.
Pide oportunidades.
No necesita discursos de lástima.
Necesita inversión y visión.
No necesita que México lo mire desde lejos.
Necesita que México camine con él.
Porque el futuro de Chiapas no debería ser solamente una preocupación de los chiapanecos.
Debería ser una meta de todos los mexicanos.
Y quizá éste sea el momento de dejar de preguntarnos quién tiene la culpa del rezago y comenzar a preguntarnos algo mucho más poderoso:
¿Qué estamos dispuestos a hacer juntos para cambiarlo?

Continuará… ✒️

¡Comparte la nota!