Capitán Marcos define al teatro como el “espejo” de la humanidad en homenaje a Luis de Tavira

San Cristóbal de las Casas, Chis. El teatro es un espejo que refleja lo mejor y lo peor de la humanidad, que interpela a la imaginación del espectador y que lo vuelve cómplice embozado tras un aplauso o una rechifla o un reclamo iluso de “¡devuélvanme el costo del boleto!”, afirmó el Capitán Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

En una carta fechada el 24 de febrero, con motivo del homenaje realizado el 26 de ese mes al dramaturgo y director de escena Luis de Tavira, agregó que “mucho se ha hablado del teatro como diversión, como denuncia, como reflexión y como recurso didáctico”.

Así las cosas, dijo, “un maestro o una maestra de teatro, en realidad son educadores de educadores. Acá les decimos ‘formadores'”.

Señaló que “hay formadores de educación -que forman promotores de educación-, formadores de salud -que preparan a promotores de salud, primeros auxilios, medicina preventiva, parteras, herbolaria, laboratoristas y, algún día, formarán carniceros o ‘mete cuchillo’, que es como llamamos a quienes le saben a las cirugías”.

En fin, abundó el Capitán “tenemos al teatro como diversión, como denuncia, como imagen de época y cultura, como reflexión y como pedagogía”.

Manifestó que “he dicho antes que el arte dramático, como la danza, representa un reto mayor. Y más: en el teatro confluyen, en el instante fugaz de la representación, multitud de factores”.

Continuó: “Las partes que el todo reclama para constituirse en arte. La iluminación, el vestuario, la escenografía, la sonorización, y hasta los anuncios, el boletaje y el acomodo de los asistentes. Ahora imagino a Gabriel, a Philipe y a David preguntándose si somos los únicos colados, porque hay asistentes que, se sospecha, sólo llegaron para ver si había coctel y ambigú. Y ya comentan, entre dientes, que sólo hay un agua azucarada de sabor indescifrable, y un triste sándwich que conoció mejores días. Claro, todas, todos y todoas sonríen y dicen en voz alta “¡Ah, el teatro!”, mientras se acercan sigilosamente a la salida”.

Refiriéndose a De Tavira, Marcos expresó: “Celebramos así no sólo que sus cercanos saluden al maestro, también y sobre todo para manifestar el abrazo de quienes, sus lejanos, lo pensamos”.

Agregó: “Y esta celebración, en la que el maestro viene siendo como el pretexto, nos plantea varias cuestiones. A saber: ¿qué es lo que posibilita que converjan, en una geografía y un calendario, comunidades tan distintas y lejanas? Porque eso son quienes aquí se encuentran presentes -algo de lo mejor de la comunidad artística-. Y, bueno, nuestras palabras son para hacer presentes a quienes están alejadas: algunas de las comunidades indígenas, originarias de raíz maya -las zapatistas-“.

Dijo que “una comunidad artística y comunidades indígenas coincidiendo. Diferentes encontrándose sin dejar de ser lo que son. Y un maestro teatrista, Luis de Tavira, como convocante involuntario”.

Señaló que “a las primeras las convoca el arte dramático. ‘El reto artístico supremo’, solía decir el finado SupMarcos -que diosito lo tenga en su santa gloria y la virgen santísima lo colme de bendiciones-, para diferenciarlo de las otras artes. Y supongo, sin que me conste, que el difunto se refería a que la realidad acosa al Teatro (así como a la danza y, en algunos casos, la música) en un presente vertiginoso”.

Expresó que “a diferencia del cine, las artes gráficas, la escultura, la literatura y la arquitectura, por ejemplo, donde el acto artístico se crea en un espacio diferente a donde se confrontan con las personas escuchas-videntes y no videntes, el teatro se relaciona con lo otro en una situación espacio- temporal especial. Lo que hace que la geografía y el calendario sean creados también como parte de esa creación artística. Así, cuando se dice ‘teatro’, se refiere lo mismo a la obra representada y al espacio donde se confronta a veces.

Con información de LA JORNADA

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