AMLO, ¿el despechado? • Confesiones de un general
Katia D’ Artigues
O sea que Andrés Manuel López Obrador se va del PRD. O no… Cito sus palabras: pidió “licencia de forma temporal” y “por el tiempo en que se mantenga el contubernio de los dirigentes nacionales con Felipe Calderón y el PAN”.
Veamos. El líder de izquierda, ex presidente del PRD acusa al PRD de serle infiel con su peor enemigo. Se va, rompe indignado. ¿Por qué ahora? Hay dos respuestas: el domingo se realizará una consulta popular para ver si se avalaría o no una alianza PAN-PRD en el Estado de México. López Obrador de ninguna manera está de acuerdo con la idea y nunca ha aprobado (con excepción de Gabino Cué en Oaxaca, y en Nayarit en 1999 cuando él era presidente del partido). Se da también porque en marzo, en unos días más, se va Jesús Ortega, el actual presidente del PRD.
López Obrador da el golpe en la mesa porque quiere influir: que no haya un nuevo presidente que busque alianzas.
¿Cuánto durará el rompimiento? Depende. Primero de marzo. Si hay presidente a su favor y en contra de las alianzas en el Estado de México, regresará. Si no, pues hasta julio se decidirá.
Si el PRD se alía con el PAN y derrocan al PRI y al gobernador Enrique Peña Nieto, pues él se irá de manera definitiva. Si no, regresará como el profeta que no fue escuchado.
Eso sí, que AMLO se va del PRD, ahorita, en marzo, en julio o tras las elecciones del 2012 no lo dude. Además de sus públicos flirteos con el PT, él ya tiene su amor puesto en cierta Morena a la que le dedica todo su tiempo, con la que ha viajado por todo el país y dos veces. Me refiero, claro al Movimiento de Renovación Nacional, MORENA, que ni duda cabe será un nuevo partido que él encabezará.
¿Y el PRD? Bueno, pues es como una esposa conservadora que se niega a ver que su relación no funciona. Que hará hasta lo imposible por salvar su “matrimonio” a pesar de que sus derechos son violentados todos los días. ¿Será por falta de autoestima? Se lo han dicho por todos lados. Pero responde que la Morena es “sólo” una compañera de lucha, que el PT es un aliado y que si converge demasiado con Convergencia es sólo porque son buenos amigos.
El PRD podría expulsarlo, sí, pero no se atreve. Está ahí en el “contrato prematrimonial” llamados también los estatutos del PRD: basta llamar a votar por otro partido para estar fuera. Pero Jesús Ortega, como en telenovela dice: “No puede mandarnos al diablo”.
Es revelador, para el futuro no tan lejano, la conversación que Julio Scherer tiene en su más reciente libro, Historias de muerte y corrupción, con el general retirado Luis Garfias Magaña. Hablan de los famosos “daños colaterales”, lenguaje frío para referirse a los quién sabe cuántos muertos inocentes de esta guerra, campaña o lucha contra la delincuencia que tiene al Ejército —sin una ley que lo respalde— en las calles. Cito:
“—Volvamos, Luis, a los inocentes muertos. A causa de ellos, ¿podría juzgarse al Presidente de la República?
—Debería juzgársele —reflexivo en el futuro el general Garfias agrega—: el asunto es muy grave, muy serio.
—Y al secretario de la Defensa (Guillermo Galván), ¿debería juzgársele?
—Él recibe órdenes. Sin embargo, en el código te dicen que el militar no debe cumplir órdenes que configuren un delito.
—Luego, el secretario es cómplice.
—De alguna manera, sí.
— O sea, también debería juzgársele, como al presidente.
—Ya te dije. Sí.”
Que conste que no lo dice una organización de Derechos Humanos, un legislador de oposición. Lo dice un militar…
Somos el daño colateral de otra guerra: la de Azcárraga-Slim. El servicio de Telcel cada día está peor. Pronto habrá un punto de acuerdo en el Congreso para que la Cofetel invesigue el mal servicio…
A saber qué mosco le picó al hoy secretario de Hacienda, Ernesto Cordero.
Ayer se aventó la puntada de decir que hay familias que con 6 mil pesos tienen crédito para casa, crédito para auto y por si les sobra, pues mandan a su (¿s?) hijo (¿s?) a escuela particular. ¡¡Les alcanza!!
El comentario dentro del elevador fue “felicidades por tus exámenes, saliste muy bien”. Usted pensará que era algún estudiante que habría pasado sus exámenes; pero no. Ya en la planta baja, elementos del Estado Mayor Presidencial esperaban al secretario de Energía, José Antonio Meade Kuribreña, quien bajaba de una de las torres médicas del Hospital ABC de Observatorio. Sonriente él, dijo que se siente bien y prueba de ello era lo que le acababan de comentar, y sí, se le veía con energía….
Hoy recuerdo a Pauleth Daniela Coronado Padilla, quien no debió morir en la Guardería ABC.
