Brindan beneficios a Chiapas las plantas extractoras de palma de aceite

Actualmente en Chiapas existen más de 40 mil hectáreas establecidas de palma de aceite, distribuidas en 405 localidades de 23 municipios, beneficiando a 5 millares de productores que viven de este cultivo.
A través de gestiones de los tres niveles de gobierno y ante la necesidad de contar con suficientes industrias que permitan al productor la comercialización de la palma, la entidad chiapaneca logra sumar siete plantas extractoras de palma de aceite: cinco industrias en la región Soconusco y dos en la región Selva; estas manufacturas venden la producción de aceite crudo a refinadoras establecidas en otros estados de la república mexicana.
Son las empresas de Agroimsa, ubicada en el municipio de Mapastepec; Propalma, en Acapetahua; La Lima, el Desengaño y Bepasa, instaladas en el municipio de Villacomaltitlán; y Agroipsa y Palma Tica, ubicadas en Palenque, quienes son los distribuidores del aceite, mismo que es utilizado como insumo para la producción de aproximadamente 900 productos finales.
Funcionarios de la Secretaría del Campo manifiestan que, de acuerdo al análisis de impacto social, la producción de la palma de aceite genera empleos, permite que los productores se queden en sus tierras, evitando la migración de la mano de obra joven; disminuye la desintegración familiar y mejora su nivel de vida; además, permite la integración de los productores a la organización productiva.
Asimismo, el análisis de impacto productivo, manifiesta que minimiza la importación de aceite de palma, brinda mayor producción de aceite por unidad de superficie y diversifica la actividad productiva rentable. Del mismo modo, dentro del impacto económico, la palma de aceite permite la generación de ingreso per cápita, mayor derrama económica en la región, fomenta la agroindustria en la zona y mejora la infraestructura rural.
Dentro de los beneficios al medio ambiente, está la captura de 100 toneladas de carbono por hectárea, la disminución del índice de erosión, brinda mayor recarga de agua de los mantos acuíferos, regula la temperatura ambiental, contribuye a la preservación de la biodiversidad existente y mejora las condiciones físico-químicas del suelo.
Además, según estudios realizados por la Secretaría del Campo y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), la entidad cuenta con una superficie en condiciones optimas para establecer nuevas plantaciones de casi 400 mil hectáreas distribuidas en 5 regiones, beneficiando a 617 localidades de 35 municipios. ASICh

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