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Angel Mario Ksheratto

@ksheratto

¿Por qué no?

¡Porque no! La respuesta —que en buen entendimiento se debe dar a quien la plantea de manera cínica, perversa y en claro contrasentido las inapelables pruebas— es justamente esa: ¡Porque no! No es necesario hurgar en las entrañas del Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) para encontrar razones de fondo que impidan a la consejera Ana Elisa López Coello, ser escogida para la nueva estructura de ese organismo, que por cierto, bajo su dirección, se ha convertido en un dique infranqueable para la pretendida transparencia en cuanto a información pública se refiere. Primera e irrefutable razón para responderle que no, que es imposible visualizarla en la formación del nuevo IAIP.
En una de sus últimas entrevistas, ella se pinta sola; no requirió detractores para autodescartarse en lo que ella creyó, el anuncio de su total disposición y capacidad para ser electa por el Congreso. Matando, se mató. Desglosemos sus declaraciones:
Se presupone que el IAIP, a partir del 4 de marzo próximo, deberá ser autónomo, imparcial y absolutamente transparente. Según ella, el renovado organismo debe ser “un apoyo para el Poder Ejecutivo del estado”. La normativa general de transparencia en el país, establece que ninguna institución de éste rango debe estar condicionada a caprichos de los gobiernos estatales y por tanto, no están facultadas para “apoyar” acciones gubernamentales de ninguna naturaleza.
López Coello, escupió una de las joyas de la verborrea menos sutiles que se haya escuchado en la búsqueda de una chamba: “La transparencia no es para ponerle un ‘cuatro’ al gobierno”. Con ello demuestra un muy bajo nivel técnico de lo que debe ser la transparencia. Ponen “cuatros”, los policías de tránsito, no los profesionales encargados de mantener lúcida la actividad de los funcionarios. ¿Fueron, acaso, “cuatros” los que puso a los poquísimos funcionarios y alcaldes a los que “exhibió”? ¡Vaya nivel!
En otra parte de dicha entrevista, afirma que tiene pretensiones de inscribirse como aspirante a Consejera, con un argumento que francamente, la descarta por completo: Lo haría, dice, “con el ánimo de realizar un mejor trabajo”. Es, por lo visto, una confesión explícita. Lo que hasta ahora ha hecho en el IAIP, no ha tenido la calidad requerida por una sociedad ávida de transparencia y pulcritud. ¿Requiere doña Ana Elisa otra oportunidad para, ahora sí, hacer las cosas mejor?
Nada garantiza que, de ser reelecta, dé buenos resultados; ya nos demostró incapacidad, ineficiencia, complicidad, desidia, debilidad, torpeza, cinismo…
Reconfirma su insolvencia al indicar que, en caso de no ser ella nuevamente nombrada, llegarán gentes “con mucha más capacidad, dinamismo y ganas de trabajar por la democracia en Chiapas”. Y tiene razón. Ganas de trabajar y hacer bien las cosas, nunca las tuvo. Gran parte de su “trabajo”, consistió en, sencillamente, no hacer otra cosa que no fueran reuniones sociales. Pocas veces fue vista en sus oficinas, salvo cuando la utilizó como casa de campaña.
Pero preguntémonos, ¿por qué cambió el término “transparencia” por “democracia”? ¿Será porque ella misma no ha sido tan transparente como se supone, debió ser? ¿Tiene, acaso, miedo que la transparencia la alcance y la obligue a explicar lo de sus recién adquiridas casas en la capital del estado o el piso completo en unas torres en el poniente de Tuxtla?
La consejera del IAIP, llama “retos” a sus malos resultados, al asegurar que 16 ayuntamientos, se negaron a entrarle al tema de la transparencia. Significa que no tuvo la suficiente autoridad moral para lograr ese objetivo. No se trataba de imponer, sino de convencer. Y Ana Elisa López Coello, no pudo; no tuvo argumentos, ni voluntad, ni capacidad para hacerlo. Lo peor es que, en el caso de algunos de esos 16 municipios, no es que se hayan negado, ¡es que nunca fueron convocados!
Es de risa, pero al justificar la negativa del ayuntamiento de San Juan Chamula para abrir su página de transparencia, dijo: “No podemos con él”. Otra vez, resalta su incapacidad y carencia de autoridad moral. Y lo peor: trasgrede el juramento hecho ante el Pleno del Congreso del Estado que es de cumplir y hacer cumplir la ley.
Por tanto, hemos de repetir a López Coello, la respuesta lógica y contundente a su pregunta: ¡Porque no! Porque no tiene capacidad, porque no ha sido transparente, porque le falta autoridad moral, porque no es inteligente, porque no ha demostrado capacidad, porque nunca tuvo ganas de trabajar, porque no ha hecho las cosas bien. Por eso y por mucho más, ¡no!
amksheratto@hotmail.com

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