Heriberto Velasco /ASICh
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.- El obispo Felipe Arizmendi Esquivel lamentó que a tres años de promulgada la ley que liberalizó el aborto en la capital del país, más de 39 mil mujeres hayan solicitado abortado y oró por aquellas mujeres que por decisión propia dedicarse al servicio de evangelización. Entrevistado al concluir su celebración dominical el obispo lamentó que algunas madres han degenerado su maternidad, “haciéndose asesinas de sus propios hijos, por el aborto”.
Dijo comprender las circunstancias que les impulsaron a ese crimen, “pero nos duele la sangre inocente de esas criaturas indefensas, a quienes siempre defenderemos” dijo el prelado al comentar que a tres años de que se liberalizó la permisión del aborto en el Distrito Federal, ya se han abortado más de 39,000 “seres humanos pequeñitos e indefensos”.
Calificó de vergonzoso que mujeres, incluso algunas proclaman como católicas con derecho a decidir, “aplaudan y celebren este crimen. Habría que hacer duelo y llanto por los asesinados, y luchar por la conversión de cuantos colaboran en esta masacre silenciosa”.
A nombre de la diócesis que preside el obispo expresó su oración por las madres para que su maternidad “sea fuente de gozo, de esperanza y de paz” y también oró por las mujeres “que, por opción, decidieron no casarse para dar vida a su alrededor, para servir y atender a su padres, a su familia, para dedicarse a ser maestras, para entregarse a un servicio a la comunidad”.
En particular, felicitamos a las religiosas, verdaderas hermanas y madres, porque decidieron consagrar sus vidas a dar vida espiritual en Cristo. Son expresión de la Iglesia , que es madre, porque la identidad y la vocación de la Iglesia es dar vida, desde el bautismo y los demás sacramentos, sobre todo con la Eucaristía , y sostener con la Palabra de Dios y la oración esa vida divina en los fieles. Gracias, hermanas y madres religiosas, por su consagración tan generosa, tan espléndida, tan sacrificada. Nuestra diócesis las reconoce, las valora y las exalta. Ustedes hacen brillar la maternidad de Dios en la Iglesia. Son motivo de gloria y esperanza para nuestra Iglesia. ¡Benditas sean!
También felicitó a todas las madres generosas y valientes, sufridas y perseverantes, indígenas y mestizas, de cualquier religión, de todo partido y organización, de la ciudad y del campo, “y que nuestro buen Padre Dios les sostenga en su vocación de ser dadoras de vida. Que la Virgen María , Madre de los discípulos de Jesús, les ayude a gozar su maternidad. Muchas felicidades, concluyó. ASICh
