Aldea Global /Víctor Fabián Rumaya Farrera /Ruptura de la alianza o reacomodo político

Es muy probable que la alianza “Va por México” conformada actualmente por los partidos políticos del PRI, el PAN y el PRD, se fisure o de plano se rompa en los próximos días, la mayoría de los actores políticos y analistas coinciden en señalar que de darse esta ruptura, es previsible que estos partidos pierdan la elección del Estado de México, la de Coahuila y de plano la elección presidencial en el 2024, dicen además que esto, allanaría el camino para que el partido Morena conserve la presidencia de la República, manteniéndose como fuerza hegemónica histórica del Siglo XXI. Prácticamente sin competencia electoral en el firmamento.

Momento, las conclusiones no deben ser tan absolutas e inobjetables. Para entender lo que puede ocurrir, amerita al menos dos tipos de análisis: el primero corresponde a una reflexión de escenarios, en el cual, la pregunta consiste en establecer cuáles serían los efectos para las fuerzas políticas. El segundo nivel de análisis no solo debe abordar el aspecto electoral, sino situar la posible ruptura en el campo de la disputa ideológica.

Es claro que la ruptura podría tener efectos electorales diferenciales, para cada uno de los partidos y consecuencias sustanciales para la democracia misma. Estimo que desbaratar la alianza, puede tener efectos negativos irreversibles en el PRI, que lo llevarían al borde de la extinción como partido; en el caso del PRD, los efectos de la ruptura serían más escasos, tomando en cuenta que es un partido de por sí muy disminuido; para el PAN los efectos serían menos graves; y para Morena, serían verdaderamente severos. Me explico, analicemos primero las elecciones del próximo año, 2023, en el Estado de México. Sin la alianza, el PRD que actualmente tiene en esa entidad, una fuerza marginal, pero leal, rescoldo de las tribus perredistas que no migraron a Morena, muy probablemente mantendría esa lealtad y de canalizar el descontento y frustración de personajes del partido Morena podría incluso incrementar su porcentaje; el PAN por su parte, ha tenido fuerza tradicionalmente en el llamado “corredor azul” conformado por municipios con más de cinco millones de ciudadanos de clase media, actualmente es gobierno en esas demarcaciones, o estuvo muy cerca de serlo en las pasadas elecciones, sin duda, en la elección de 2023 conservaría esa fuerza que lo ubicaría en una posición de pelea electoral por la gubernatura, muy cercano al primer lugar, es una entidad que actualmente no gobierna, así que aun perdiendo la elección elevaría su porcentaje de votación. Quienes tienen verdaderamente una severa complicación son los del PRI y el partido Morena. El primero por ser el partido que actualmente gobierna la entidad y que, sin la alianza, sus posibilidades de ganar se disminuyen dramáticamente, pues sus cuadros y base social se ubica en la misma geografía territorial donde se encuentran los seguidores de Morena. Por tanto, el factor no calculado, por los que operan el rompimiento de la alianza, es que, si el PRI va sin sus aliados de “Va por México” tendrá que disputarse contra Morena las bases sociales que ha perdido; Morena por su parte, irremediablemente tendrían que compartir el electorado y tendría que enfrentar una oposición fortalecida. Con la disputa territorial entre el PRI y Morena y con un electorado fiel en el polo opuesto, podemos anticipar una competencia de tercios en esa entidad. Lo que contradice los augurios automáticos de un triunfo arrollador de Morena, que hoy se multiplican en las redes y medios.

En el caso de Coahuila, actualmente gobernada por el PRI, pero que ha disputado fuertemente contra los panistas, disputa que en la elección anterior para gobernador se tuvo que resolver en tribunales. Por eso, en caso de una ruptura en la alianza, esta entidad estaría en serio riesgo de ser perdida por el PRI, ya sea ante sus viejos rivales del PAN que podría incrementar su votación y ahuyentar los descontentos internos yendo sin el PRI, o bien ante el ascenso innegable que ha tenido Morena en esa entidad.
La constante en ambas elecciones, en el hipotético caso de ruptura de la alianza, es que el PAN, canaliza la polarización y sentimiento anti – AMLO; anti – Morena; el PRI queda desprotegido y expuesto como una fuerza decadente; y, Morena tiene que enfrentar una oposición legitimada al menos en el discurso. Por lo que podemos anticipar disputas en tercios; si además, el PAN logra hacer acuerdos con MC, entonces las cosas pueden inclinarse a su favor y configurarse un escenario más complicado para Morena.

Pasemos ahora al segundo nivel analítico: De presentarse este escenario, la polarización se extremaría, obligando a la redefinición del espectro político para 2024 lo que implica un reacomodo de fuerzas políticas. Para 2024, estimo que, incluso con la posible pérdida de las elecciones en estas dos entidades, sin la fama y negativos que arrastra el PRI, fijarían al PAN y sus nuevos aliados, en una posibilidad de competir verdaderamente en esta contienda, debido a que alcanzaría una legitimidad social y política, que los haría ser vistos como auténtica oposición. Recordemos que la llegada de Morena al poder se debe en gran medida, a este mismo desprestigio que fue excelentemente canalizado por el actual presidente Andrés Manuel López Obrador.

En conclusión. Si la alianza “Va por México” se rompe definitivamente, en las siguientes elecciones de 2023 y para la presidencial de 2024, los efectos sobre las fuerzas políticas serían variadas. En este eventual escenario el PRI estaría condenado a la disminución o quizás incluso a la extinción como fuerza política, pues los políticos de ese partido, no tendrán más opción que sumarse a cualquiera de los dos polos, pero no como fuerza política, sino como personajes individuales; el partido Morena se fortalecería sí, pero con esto, también estaría fortaleciendo al otro polo encabezado por el PAN; por su parte, los partidos pequeños tendrán que definirse rápidamente, pues de no sumarse a este escenario estarían en riesgo de desaparecer ante la imposibilidad de alcanzar las cuotas mínimas para conservar su registro. En esta polarización, estaríamos caminando a una confrontación ideológica bipolar que no aporta al desarrollo democrático del país, un país que ha demostrado ser plural y diverso que los políticos se obstinan en canalizar en fenómenos de polarización. Por eso la desaparición de la alianza, debe calcularse muy bien por los genios que hoy la festejan¡
*Politólogo y Abogado.

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