“Credo quia absurdum”
Creo porque es absurdo
Este 18 de mayo podría ser recordado como el día en que el estado mexicano perdió la lucha contra la pandemia del Covid 19. En efecto el anuncio de reapertura de las actividades en ciertos sectores de la economía y en determinados municipios se está convirtiendo en el argumento esencial para que amplios sectores de la sociedad regrese a sus actividades sin los protocolos necesarios para este caso, teniendo como consecuencia previsible, un alto grado de contagio de la población. Es un lugar común decir que en realidad la reapertura se debe al interés para la economía estadounidense o para la continuidad de las obras prioritarias al Presidente. En efecto, los Estados Unidos no quieren rezagarse de China respecto de la competencia por la supremacía comercial mundial. Nuestra planta productiva por su parte, está orientada a producir accesorios del ensamblado norteamericano. Por otra parte, resulta curiosos que se libere el sector de la construcción justamente por la urgencia de inaugurar el inicio de la construcción del Tren Maya.
El anuncio de reactivación económica se hizo desde la Secretaría de Economía el día trece de mayo, en la mañana. Pero por la tarde, la Secretaría de Salud desmintió la reapertura, insistiendo que es prematuro hacerlo, fue necesario que se emitieran dos comunicados aclaratorios para dejar en firme el interés y compromiso por el reinicio de ciertas actividades económicas para este 18 de mayo. Los anuncios contradictorios han generado dudas entre diversos sectores y han dividido a la población, desatado toda clase de críticas, dentro y fuera del país. En el momento justo del pico más alto de la pandemia; con el sistema de salud casi saturado; sin contar con una terapia efectiva, sin contar con medicamentos adecuados, sin tener en el horizonte una vacuna y sin protocolos establecidos para cada caso, se decide reabrir la economía.
Una buena parte de los gobernadores de las entidades se adelantaron a decir que en su territorio, “no aplicarán esta nueva estrategia” a la que el gobierno federal ha llamado casi metafóricamente la “nueva normalidad” resalta que esta “estrategia” libera a 269 municipios que no han tenido contagios y a la vez libera sectores productivos como minería, industria automotriz y la construcción que se encuentra ubicados en municipios con altos niveles de contagio. Por su parte, adelantándose a las resistencias, el Presidente ha dicho que asumir esta estrategia es voluntario, es decir que no es una imposición del Gobierno Federal.
Aquí surge la pregunta. Si no es obligatorio por decreto presidencial, como debería de ser el caso, ¿a qué instancia corresponde asumir estas responsabilidades? ¿Serán los gobernadores de las entidades, o los congresos locales, argumentando la soberanía de cada entidad? ¿o serán los gobiernos municipales alegando la autonomía del municipio libre? ¿O será necesario el pronunciamiento del Consejo de Salud General en cada entidad? O de plano ¿es libertad de los ciudadanos acatarla o rechazarla según su criterio, interés, educación o información?
La administración pública debe dar certeza al ciudadano en cada acto que realiza, cada decisión o acción pública debe constar por escrito y entre otras cosas, debe especificar la autoridad responsable, este es el principio de legalidad. Las confusiones que el propio gobierno genera por la falta de pulcritud administrativa provocan el caos y podría convertir la pandemia en una catástrofe. Una estrategia vacilante como la que están aplicando, puede ser motivo y argumento del relajamiento o de plano, el rechazo total de la población para la separación social, lo que podría traer como consecuencia resultados fatales. Municipios sin facultades para limitar la libertad de tránsito, o de reunión; entidades sin recursos y con estrategias diferentes; ciudadanos confundidos y decidiendo entre el covid o comer. Mal, muy mal pintan las cosas, no es suficiente con discursos, y valoraciones insostenibles en los datos, no es suficiente con creencias y estimaciones personales, es necesaria la aplicación de ciencia y racionalidad. Quizás estén a punto de perder el control de la pandemia, o ¡quizás nunca lo han tenido¡
