Aldea Global /Víctor Fabián Rumaya Farrera /Militarización y seguridad, triunfo falaz

El debate sobre la militarización acaba de pasar por un episodio más, este es un tema que en México ya tiene al menos tres sexenios. Empezó con la lucha frontal que el presidente Felipe Calderón le declaró a la delincuencia organizada, siguiendo un esquema parecido a lo que había hecho Colombia a finales del siglo pasado por influencia de los Estados Unidos; siguió con la creación de la Guardia Nacional -GN_ y con el aumento de efectivos en las entidades operado en el sexenio del presidente Peña Nieto; y, se fomentó enormemente con la llegada del presidente López Obrador. Quien siempre manifestó su desacuerdo con esta estrategia siendo líder de la oposición, pero que cambió de opinión y posición respecto al tema, al llegar a la presidencia.

La verdad es que los militares han reiterado en diversas ocasiones su descontento por estar haciendo labores policiacas y de combate a la delincuencia sin tener un marco legal que legitime sus acciones. Desde el sexenio del presidente Calderón, han solicitado al poder civil, en concreto, al poder legislativo, que le otorgue las facultades constitucionales para actuar legalmente en labores de combate a la delincuencia.
Con la llegada del presidente López Obrador, el poder legislativo estableció un acuerdo para otorgarle esta facultad a la GN pero acotaron en el acuerdo, que ésta, tendría un mando civil y que su presencia en las calles solo sería hasta el año 2024.
El primer punto ya fue superado con la modificación a leyes secundarias que ocurrió la semana pasada; en el cual la GN pasa a estar bajo las órdenes de la SEDENA. El segundo punto, que corresponde con la ampliación del plazo para realizar labores de seguridad pública, se encuentra ahora en discusión y ha polarizado a los sectores políticos del país.

Los que ahora están promoviendo, es que esta prórroga se extienda del año 2024 al año 2028, sus promotores son los representantes de Morena y algunos priistas. En la Cámara de Diputados ya fue aprobada con la promoción y participación del PRI; en el Senado de la República, se discutió fervorosamente dividiendo a los bloques, en esta cámara, el PRI se volvió a dividir, algunos apoyan la iniciativa, otros no, algunos de plano no asisten a la discusión con lo que facilitan alcanzar el número suficientes de votos para su aprobación. Es curioso y surrealista, los mismos que durante los sexenios anteriores estaban en contra de esta condición, son los que ahora la promueven con ardorosa pasión; es decir la izquierda aglutinada en torno a Morena y sus aliados: en cambio, los que ahora se oponen, son los representantes de los partidos que antes la promovían como respuesta mágica y salvación social, es decir los del PAN y sus aliados. En un análisis más detallado es difícil encontrar alguien que haya conservado la coherencia de sus posiciones. Al contrario, la fragilidad de su discurso se evidencia porque sus líneas de defensa suenan más a posición política que a definición estratégica.
En medio de este mundo bizarro, estamos los ciudadanos, la población abierta que sufre el aumento de la violencia, los hombres y mujeres que día a día se sienten más desprotegidos. En medio de la discusión de posiciones políticas y de confrontaciones que los propios políticos autocalifican como heroicos se encuentra la necesidad de contar con un sistema de seguridad pública eficaz que haga frente a la avasallante delincuencia y violencia que parece no tener fin.
La propuesta que ahora sostienen el partido Morena y una parte del PRI de ampliar la presencia militar en labores de vigilancia civil hasta el año 2028 se ha convertido en una gran apuesta del presidente de la República y en la resistencia emblemática de la oposición, los papeles se han invertido, pero no por cambios ideológicos sino por estrategias políticas, no por la preocupación auténtica de la seguridad de la población, sino por compromisos y cálculo político. La oposición política conformada por los partidos del, PAN, PRD, MC y una parte del PRI evitó este miércoles que esta iniciativa se aprobara. Morena al ver que no alcanzaría los votos prefirió retirar la iniciativa y enviarla a comisiones, esta jugada fue festejada por la oposición porque representó un triunfo el haberla contenido.

Es previsible que esta propuesta se vuelva a presentar, -el reglamento interno del Senado marca diez días- No tengo duda que será aprobada en la siguiente intentona. las presiones de Morena por alcanzar el número de votos continuará; la oposición está cada vez más debilitada para evitar su consumación. Para el presidente y sus operadores obtener los dos o tres votos que hacen falta para aprobar esta prórroga es solo cuestión de tiempo, cada político tiene su punto débil y el presidente lo sabe, solo es cuestión de encontrarlo. Las vulnerabilidades de la oposición no corresponden a sus posiciones políticas, que como vemos han sido cambiantes en el tiempo, en realidad corresponden a la propia condición de muchos de los políticos que integran los partidos políticos. En cada uno de ellos hay muchos “alitos” muchos “moreiras” igual o más vulnerables por su historia o por sus ambiciones.
Por eso debemos separar el debate de la militarización, de la integridad de los políticos y del interés de los partidos. Los ciudadanos debemos exigir en todos los medios, y en todos los espacios, que lo que se privilegie sea la seguridad de la sociedad, la protección a la población, la consolidación de estrategias para enfrentar al crimen organizado. Por eso, yo no me trago el cuento de las defensas heroicas, se me hacen victorias falaces, todo es cuestión de tiempo, los números y los votos necesarios para aprobarla se alcanzarán en los próximos días. Pero ¿la seguridad cuándo?
*Politólogo y abogado.

¡Comparte la nota!