8 DE SEPTIEMBRE DE 1998, A 24 AÑOS DEL HURACAN MITH /Dr. Gilberto de los Santos Cruz

Las lluvias en la costa chiapaneca del Pacífico empezaron el 3 de septiembre. Era jueves. La niebla, los relámpagos, los truenos, el viento, las tupidas cortinas de agua no llamaron la atención de nadie porque eran parte de lo normal en una zona donde todo es verde. Días después, al oscurecer, no dejaba de caer agua del cielo. Y para el domingo, cuando la tormenta se prolongaba ya por quinto día sin tregua, la población de la Costa de Chiapas, habituada a los chaparrones desde siempre, hablaba de la lluvia francamente con escándalo. Una mujer dijo: “Si esto sigue así, no sé qué vamos a ponernos mañana. En toda la semana no he lavado una camisa”. Sin embargo, no estaba lloviendo más que otros años.
Llovía en la selva Lacandona; en la reserva de Marqués de Comillas, a todo lo largo de la frontera; en la Sierra Madre de Motozintla, y desde allí hasta Ciudad Talismán, y desde Tapachula hasta Tonalá, cerca de los límites con Oaxaca, y desde Tonalá hasta las montañas de La Frailesca, en la llamada región Centro. La oficina del gobernador Roberto Albores informo, las lluvias de septiembre, en Chiapas, provocaron el desbordamiento de 51 ríos y la destrucción de 160 puentes, además de “afectar” 4 mil 646 kilómetros de carreteras.
En el Soconusco -la zona más lastimada-, las aguas derribaron 52 puentes de la carretera federal. El Plan DN-III, aplicado el 8 de septiembre por el Ejército, respondió al objetivo primordial de restablecer la comunicación terrestre. Setenta días después del desastre, hubo todavía muchas comunidades indígenas a las que sólo se podía llegar por helicóptero, en diversos Mpios. de la Costa.
Aquel 8 de septiembre de 1998, para mucho imposible de olvidar, fue el más doloroso en la vida de nuestros hermanos de Pijijiapan y en toda la Costa de Chiapas. Nuestras escuelas de todos los niveles educativos se preparaban junto a sus autoridades municipales para celebrar las fiestas patrias, eran los últimos cuatro meses del Ayuntamiento democrático que presidia el Alcalde Gilberto de los Santos Cruz, y eran los tiempos del Gobernador Roberto Armando Albores Guillén, desde el 3 de septiembre ya habían iniciado las lluvias y a las 7 de la noche ocurrió la primera impresión, pues el río Pijijiapan se había salido de su cauce y afectó solo a la Colonia 5 de mayo de la cabecera Municipal. Se puso a salvo a más de 200 familias que habitaban esa colonia. Lo más sorprendente ocurrió cinco días después, el 8 de septiembre en la madrugada, empezaron a sonar las torretas de la única Patrulla que tenía el municipio, las campanas de la Iglesia católica y el Padre Agustín Díaz Vázquez QEPD tocaron infinidad de veces, corriéndose la voz a los más de 53 mil habitantes que poblábamos el Municipio de Pijijiapan. La noticia de que los Ríos estaban hasta el tope y se habían desbordado puso en alerta a miles. Como Autoridad Municipal recorrimos a pie las calles inundadas de lodo, veíamos como más de 850 casas en la cabecera se habían derrumbado incluidas casas de láminas, de teja, de losa, de dos plantas en los Barrios San Felipe, 5 de mayo, El Ojo de Agua, El Arenal, 20 de Noviembre, Col. Obrera, poblado Guadalupe, Col. Guanajuato, Las Perlas, Nueva Flor, Unión Pijijiapan, Rincón del Bosque, Plan de Ayala, Emiliano Zapata, Buenos Aires, Francisco Villa, Miramar, El Rosario, El Vergel, Ceniceros, los más afectados,,
Las redes de caminos rurales de todas las comunidades quedaron incomunicadas, los puentes de la carretera internacional se cayeron, la red de energía eléctrica se destruyó en gran parte. Estuvimos sin este fluido durante más de 15 días, la línea Telefónica quedó sin servicio, para hacer una llamada caminábamos 4 kilómetros para encontrar la señal de Telmex. Más de 8 escuelas totalmente fueron derribadas, en todo el municipio de Pijijiapan se cayeron más de 850 viviendas. Cientos de árboles derribados en las calles interrumpiendo el paso.
Pijijiapan quedó incomunicado, durante 20 días dormimos junto a más de 500 familias en el despacho de la Presidencia Municipal, los primeros 7 días no había alimentos, la necesidad y el hambre hizo que en el Parque Central un grupo de señoras voluntarias encabezados por la Mtra. Sadia Montes Montes, Presidenta del DIF instalaran dos tortillerías que había donado la empresa Maseca, para darle de comer a cientos de familias que perdieron todo, por medio de donativos se sacrificaban animales y se recepcionaron víveres que llegaban de diversos lugares para alimentar a muchas personas que solo contaban con el short o pantalón y playera que portaban. Así mismo señores altruistas como el Ing. Heber Rincón, QEPD Arely Morales, Sergio Toledo Matus, Héctor Meneses, Enoc Cruz Méndez QEPD Heber Boholen,QEPD Isaías Ochoa, Roel Alfaro, Lucio Carlos Martínez, Marcial Chau, César Montes, Amílcar Morales,QEPD y los Regidores del Ayuntamiento Gerberto Medina, Francisco Javier Lorenzana, Jorge Ojendis, Domitila Cruz, Juan Montes Ángel Espinosa, Ricardo Long, Jorge Peña, Rosendo Marín y Raúl Meza etc. contribuyeron para la organización de los albergues que fueron más de 10 en la cabecera Municipal y más de 30 en el medio Rural.
La familia Hernández Castro casi todos los hermanos fallecieron, Alejandro Pérez Ulloa lo arrastró la corriente y estuvo desaparecido cerca de 6 días en ayuno total, Don Román Farfán Toledo, perdió una pierna y más de 20 personas perdieron la vida. Muchos quedaron sepultados en sus propios terrenos, no les dio tiempo de nada como ocurrió en Valdivia. Días después llegaron helicópteros enviados por el Gobernador para llevar a los heridos y enfermos a hospitales de la Capital Tuxtla Gutiérrez y Tapachula. En cuanto fue posible denunciamos ante la Prensa Nacional con José Cárdenas, de Radio Fórmula Julio Sherer García de la revista proceso, Susana Solís Corresponsal de Televisa y otros medios que se solidarizaron por la falta de atención del Gobierno Federal y pocos días después llegó a Pijijiapan el Presidente Ernesto Zedillo y la Sedesol. Así mismo se activó el Plan DN3 con la llegada del Ejército Mexicano, y la Secretaría de Marina, iniciándose la labor de reconstrucción.
Cabe destacar que mediante gestiones logramos comprar 20 hectáreas de terreno en la cabecera Municipal para la edificación de las viviendas del Nuevo Milenio igual en todas las comunidades afectadas adquiriendo más de una hectárea en cada localidad rural afectada.
Logramos con el apoyo del Obispo de Tapachula en aquellos tiempos Monseñor Felipe Arizmendi y el Sacerdote Pijijiapaneco Guillermo Nieto Selvas a través de la fundación Caritas la construcción de 90 viviendas edificadas con techo de concreto en el Milenio Jubileo 2000, mejores que las construidas por SEDESOL. La asamblea Legislativa del D.F. gobernada por el P.R.D. envió su apoyo al Municipio.
Gracias al apoyo del Gobierno por medio de la SEDESOL y el trabajo voluntario de tequio de los beneficiados se construyeron más de 1200 viviendas en todo el municipio. Sin duda aquel desastre del 98 puso a prueba la capacidad de sus autoridades municipales que, organizados con el pueblo, cambiamos esta realidad, hoy se recuerda esta historia y ha permitido que los Gobiernos federal y Estatal cuenten con una Partida para estos desastres naturales y con ello apoyar a los Municipios que antes no ocurría. Así mismo hoy cada Municipio cuenta con una Coordinación de Protección Civil.

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