8 de octubre de 1966, asalto militar a la Universidad Michoacana /Dr. Gilberto de los Santos Cruz

En octubre de 1966 inició el movimiento estudiantil en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo que desencadenó la incursión de elementos de las Fuerzas Armadas en las instalaciones universitarias en la ciudad de Morelia, Michoacán. El 1 de octubre de 1966 los habitantes de Morelia amanecieron con un alza en el precio del transporte público urbano. Muchos de los usuarios decidieron trasladarse a pie y de esa manera manifestar su descontento. Los estudiantes integrantes del Consejo Estudiantil de la Universidad Michoacana discutieron el asunto y resolvieron realizar un mitin al día siguiente para “protestar por el alza de tarifas de transportes, en particular, la carestía general”. El 2 de octubre de 1966 se efectuó el mitin del Consejo Estudiantil en el Portal Matamoros del Centro de Morelia Michoacán. Al lugar llegaron integrantes de la Policía Judicial local, de las juventudes priistas y policías vestidos de civil advirtiendo que dejaran de hacer escándalo y, con lujo de fuerza y violencia, despojaron a la concurrencia del aparato de sonido mencionándoles que podrían recogerlo en las oficinas del pri local. Más tarde los estudiantes se dirigieron a las oficinas del pri, donde les informaron que el aparato estaba en la Procuraduría del Estado; cuando fueron hacia allá, los recibieron en la entrada policías judiciales y policías vestidos de civil. Estudiantes y policías discutieron durante un rato hasta que los judiciales sacaron sus armas para intimidar, y dispararon contra la multitud, todos corrieron y cayó herido el estudiante de economía Everardo Rodríguez Orbe, quien recibió un impacto en la cara. La indignación se esparció por todos lados, el asesinato del estudiante forma parte de una larga serie de atropellos contra la Universidad y contra la población humilde —cabe mencionar que se daba por hecho el gobierno estatal había normalizado los sobornos, la corrupción y la violencia de las corporaciones policiacas encubiertas. La Universidad Michoacana se declara en huelga la noche del 2 de octubre, la asamblea acuerda un pliego petitorio de cuatro puntos que desafió abiertamente al gobierno de Arriaga Rivera. El 4 de octubre en el sepelio de Everardo, ante una multitud el Consejo Estudiantil declaró que el espíritu del movimiento era totalmente popular. El asunto es que, los estudiantes como ciudadanos disfrutan de derechos políticos para defender cualquier causa que consideren justa; y está lo era. Morelia vivió un estado de sitio, las fuerzas policiacas locales fueron rebasadas e incapaces de contener la protesta, por lo que reclamaron la intervención de las fuerzas federales. El gobernador se quejó que el jefe militar no había intervenido en la represión masiva desde el principio, con lo cual se habría resuelto el asunto deprisa. Finalmente, el 8 de octubre, Díaz Ordaz cambió de parecer y ordenó la intervención militar, su gobierno había descubierto entonces una peligrosa conjura de inspiración extranjera entre los estudiantes michoacanos que amenazaba extenderse por todo el territorio nacional. La Revista del Ejército aseguró que “elementos extremistas habían llegado a la Capital con la intención de subvertir el orden público a base de actos terroristas contra propiedades federales y de particulares”. Un contingente de paracaidistas entrenados en el combate cuerpo a cuerpo, desfiló “a paso de ganso, con bayoneta calada por las calles de Morelia”. Al mando de la operación militar en Michoacán estuvo el general José Hernández Toledo. De acuerdo con algunos informes de agentes de Investigaciones Políticas y Sociales de la Secretaría de Gobernación, cuando sucedió la toma de las instalaciones de la Universidad Nicolita de Michoacán, Hernández Toledo actuó de manera honorable, algunos estudiantes incluso le aplaudieron. Otros medios reportaron que al filo de las 7 de la tarde al grito de “Ríndanse o acabamos con ustedes” los paracaidistas tomaron las instalaciones universitarias en su totalidad, luego quince minutos después fueron trasladados 16 hombres y 7 mujeres al Cuartel de General de la Zona Militar.27 A las 20:10 apareció la caballería para dispersar a los mirones, que corrieron espantados ante los sables en mano de los jinetes. En los días siguientes continuaron las actividades de contención de la revuelta michoacana. El 9 de octubre un informe de Investigaciones Políticas y Sociales dice que no hay ningún estudiante en las instalaciones universitarias, que en una casa de estudiantes fue retirada propaganda en contra del gobernador y que fueron devueltos a la “Sociedad Cooperativa Valladolid 31 camiones secuestrados por los estudiantes en los días previos”. Otro agente informó cómo los miembros del ejército apoyaron la detención de alborotadores que expresaban abiertamente su apoyo a los estudiantes. En la tarde otro contingente militar efectuó el desalojo de una residencia femenil, la tropa ayudó a sacar las pertenencias de las 150 alumnas, cargaron colchones y catres que fueron dejados en la calle; al registrar el lugar en un casillero encontraron literatura soviética. Las 73 estudiantes residentes “no aceptaron los $100.00 que se les daba para solucionar sus necesidades inmediatas”, a las 3:30 de la tarde fueron cerradas las puertas del internado bajo la custodia de elementos del ejército. El 10 de octubre, se informó de la detención de estudiantes de la preparatoria que informaban, mediante un carro de sonido, sobre una reunión estudiantil en la Facultad de Agro biología. En total los soldados detuvieron a más de 600 estudiantes y gente del pueblo, muchos fueron liberados, pero 47 permanecieron encarcelados y acusados del delito de subversión. El 17 de octubre, un día previo a la entrega de las instalaciones, las tropas militares hicieron un acto de desagravio a la bandera y al colegio, estuvieron presentes generales, oficiales y soldados; hubo “toques de corneta, sones de tambor, saludos a la bandera […] Una vez depositada la bandera de San Nicolás Hidalgo en su urna, con gran aparato marcial salieron los soldados y paracaidistas presidenciales”. La prensa adepta al oficialismo dijo que fue un solemne y patriota rescate de la universidad que había caído en manos extranjeras. Las Fuerzas Armadas se retiraron de Morelia el 18 de octubre, sin embargo, continuó la batalla del gobierno de Arriaga Rivera en el ámbito judicial contra los incitadores de la conjura, el 21 de octubre se decretó formal prisión como probables responsables de los delitos de sedición, conspiración, robo, daño en propiedad en agravio del gobierno del Estado. Por otro lado, los días posteriores a la retirada militar se modificó la Ley Orgánica de la Universidad, con lo cual fueron cerrados los internados y las escuelas secundarias y de altos estudios, se suprimió la representación estudiantil en el Consejo Universitario, y el periodo de gobierno del rector se amplió de tres a cuatro años. Ante la posibilidad de nuevos brotes de descontento, especialmente entre los sectores estudiantiles, el presidente Díaz Ordaz acordó el 25 de octubre, con el Secretario de la Defensa Nacional Marcelino García Barragán “girar instrucciones a las comandancias de Zona Militar, para que procedan con el máximo de energía en contra de maleantes y escandalosos que alteren el orden público en cualquier lugar de la República y cometan actos fuera de la ley”. He aquí el himno a la Universidad Michoacana.
Universidad Michoacana,
Tienes el tesoro del saber,
Universidad Michoacana,
En tu esencia Humanista
he de crecer.
Universidad Michoacana,
Llevas puesto el corazón
de Ocampo,
Universidad Michoacana.
Tienes en tu sangre inscrito
a Hidalgo.
Caminemos Nicolaítas,
Hacia la luz del saber,
En la paz y en le justicia,
Todos vamos a aprender.
“Vasco de Quiroga”.
Nuestro fundador,
Sembró la semilla,
Y esta germinó.

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