El Día del maestro se celebró por primera vez en 1918 en México. Conoce cuándo se celebra y cuál es la historia de esta fecha.
Seguramente tienes algún maestro o maestra que dejó huella en tu enseñanza más allá de las aulas. Y este 15 de mayo, Día del Maestro, lo tienes presente porque es precisamente este día el que se le destina para festejarlos.
“El trabajo de un maestro necesita de esfuerzo, paciencia, dedicación, compromiso y responsabilidad para poder educar, formar y orientar a sus alumnos”, anónimo.
¿Por qué el 15 de mayo es Día del maestro?
La historia del día del maestro en México se remonta a 1917, cuando un grupo de diputados (casi todos ex maestros) enviaron una iniciativa al Congreso para celebrar a los trabajadores de la educación. Dentro de esa iniciativa se propuso que la fecha para conmemorarlo fuera el 15 de mayo.
Además, esta fecha no celebra únicamente una batalla, sino también a un personaje central en la historia de la iglesia católica: San Juan Bautista de La Salle. San Juan de la Salle fue un sacerdote y pedagogo francés innovador, que consagró su vida a formar maestros destinados a la educación de hijos de artesanos y de niños pobres de la época.
Por ello, el 15 de mayo de 1950 fue declarado patrono especial de todos los educadores de la infancia y de la juventud y Patrono universal de los educadores por el papa Pío XII (1876-1958).
Uno de los maestros más reconocidos en México fue José Vasconcelos, nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Autónoma de México y por las de Chile y Guatemala. Fue llamado el “Maestro de América” y cada 15 de mayo se entrega un reconocimiento que lleva su nombre a las y los maestros más destacados en nuestro país.
Si pensamos en quién es un maestro, podemos acudir a la definición textual emitida por la Real Academia de la Lengua Española que define al maestro como aquella persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene el título para hacerlo; pero también podemos recordar a aquellas personas que en el transcurso de la vida pueden transformar la manera de ver nuestro mundo y nuestra realidad.
Por ejemplo, cómo no recordar a la primera maestra que nos enseñó a leer y escribir. Al profesor de matemáticas, la profesora de español, al inolvidable profesor de educación física; al coordinador de disciplina, al rector o al profesor de filosofía, biología, cálculo, dibujo, artes, música, etc. que marcarían de una vez y para siempre nuestro camino en la vida.
El 15 de mayo es la fecha que nos permite reconocer el trabajo, entrega y sacrificio a quienes se les llama docentes, profesores/as y maestros/as. El día del maestro reconocen los logros de esa labor que se enfrenta a los constantes cambios y avances de la ciencia, y a una sociedad con retos cada vez mayores que les exige innovar y luchar para formar personas educadas y de bien, siempre anteponiendo la vocación contra toda adversidad.
Desde el surgimiento de México como país, la necesidad e importancia de la presencia y trabajo de los Maestros, ha estado presente. Se planteó la urgencia de contar con profesionales de la docencia dedicada a la enseñanza básica se impulsaron diversos procesos desde entonces. Durante el fin de la Guerra de Independencia se contrataron los servicios de una compañía que impulsaba la “enseñanza mutua” creada en Gran Bretaña por Joseph Lancaste y Andrew Bell; La Constitución de 1824 puso en manos de los gobiernos estatales establecer las instituciones educativas que se requirieran; las Reformas liberales. Durante la invasión norteamericana en 1846 Vidal Alcocer impulso la creación de la sociedad de beneficencia para la educación, donde los profesores laboraban con los hijos de los más pobres.
Otro proyecto educativo del S XIX que contó con la intensa participación de maestros normalistas fue encabezado por el liberal potosino Ponciano Arriaga quien implemento la iniciativa de crear una institución para los más vulnerables los segmentos sociales en situación de precariedad, logrando establecer la “Procuraduría de los Pobres” en su estado natal facultada para exigir de las autoridades la inmediata reparación de cualquier agravio en el orden judicial, político o militar y si era omisa hacerlo público y obligarla a cumplir con su deber; con respecto a la educación reclamaba que el Estado se hiciera cargo de solventar los costos del vestido, calzado alimentación y útiles, y respecto a los profesores que debían “ser depositarios de una conducta apegada a la sana moral, ser ilustrados y virtuosos, tener la cordura y paciencia necesaria que les permitiera formar ciudadanos útiles al estado. Durante el Porfiriato las condiciones en que trabajaban los docentes de enseñanza básica, era confuso, agobiante inestable, con diferencias laborales, escuelas alejadas y también profesores ambulantes que se trasladaban de comunidad en comunidad, difícil era cumplir con esa tarea que las autoridades establecían cumplir el programa completo, con las reformas de Justo Sierra se consideraba que el magisterio era un apostolado de la cual no podía renegar.
Después del periodo revolucionario durante los trabajos del Congreso Constituyente la participación del gremio normalista tuvo una significativa presencia con 19 delegados egresados de escuelas Normales, como Esteban Baca Calderón, Jesús Romero Flores, Luis G Monzón y otros después de profundas discusiones, finalmente en el Artículo 3º de la Constitución de 1917 referente a la Educación, se aprobó que debería ser libre pero laica, prohibía a ministros de cultos religiosos establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria.
La labor del maestro ha estado vinculada al desarrollo y transformación del país. En las comunidades, sobre todo rurales el maestro o maestra de la escuela se constituía en la figura principal, ya que normalmente pertenecía a la misma comunidad o se integraba igualitariamente, aprendían con la comunidad y la enseñanza la basaban en las necesidades y saberes de la misma. Con el desarrollo urbano y crecimiento de las grandes ciudades, la relación docente-comunidad se ha venido distanciando, sin embargo, en muchos lugares aún perdura, inclusive en las zonas urbanas el vínculo que se establece entre maestros y educandos sigue aportando a la cohesión y conformación comunitaria.
Otra característica importante y destacada del magisterio ha sido su lucha por mejorar sus condiciones de trabajo y salariales, así como por alcanzar la autonomía y la democracia de sus organizaciones sindicales. Los enfrentamientos con los sectores burocráticos administrativos de la educación pública ha sido una constante. En torno a ellas los profesores defienden su trabajo, sus anhelos de mejora en derechos laborales. Durante los últimos doscientos años los profesores y profesoras de enseñanza elemental ha sido una piedra fundamental en la construcción de las capacidades culturales que han permitido el progreso de amplios segmentos de la población. Sin embargo, este importante sector social ha sufrido la discriminación económica, política e incluso racial en múltiples ocasiones de la historia de México.
