05 de abril, Día Internacional de la Conciencia /Dr. Gilberto de los Santos Cruz

El 5 de abril se celebra el Día Mundial de la Conciencia, una fecha promulgada por la ONU en 2019, y que consiste en promover una conciencia global en el mundo, más allá de acuerdos políticos o económicos.
¿Cuál es la conciencia a la que se refiere este día internacional?
La ONU pide a gobiernos, agentes sociales y a las personas en general que fomenten una Cultura de Paz con Amor y Conciencia. ¿Qué quieren decir con la palabra conciencia?
La conciencia es algo difícil de explicar por lo abstracto del término. Si nos fijamos en la etimología de la palabra, el vocablo proviene del latín consciencia (“con conocimiento”). Eso significa que la palabra conciencia se refiere a aquello que el sujeto o ser humano conoce.
Pero Naciones Unidas amplía el significado de esa palabra a un sentido más social. Se trata de proteger a las generaciones futuras de las guerras, de que el ser humano actúe con valores de justicia, democracia, solidaridad y derechos humanos.
Se trata de que todas y cada una de las personas, pero también las sociedades y los gobernantes actúen guiados por valores de paz y amor.
Una conciencia colectiva que se debe fraguar en todos y cada uno de nosotros.
¿Es posible una conciencia de paz y amor en el mundo?
Así explicado, el concepto parece utópico, pero la ONU pretende fomentar esta cultura para extender en todo el mundo este cambio de conciencia.
Para fomentar esta idea son necesarias actividades educativas, culturales, sociales y cívicas, dirigidas a todas las edades y a todos los grupos sociales, de forma que cualquiera tenga la oportunidad de dar, aprender y compartir.
Se trata de que la cultura de paz sea inseparable de la cultura como tal. Y para ello hace falta mucha estrategia.
Cómo el coronavirus COVID-19 ha puesto de manifiesto una conciencia global
La pandemia de coronavirus COVID-19 desatada en el mundo entre 2019 y 2020 ha enseñado a todos que existe una cultura de solidaridad con el único objetivo del bien común.
Los países decretaron el confinamiento de sus compatriotas que abandonaron todas las actividades sociales, laborales y de esparcimiento, con el único objetivo de parar la pandemia mundial que provocó la muerte de decenas de miles de personas y de liberar los sistemas sanitarios de una presión a la que nunca se habían visto expuestos en la era moderna.
La respuesta de millones de personas del planeta quedándose en casa y respetando las normas decretadas por las autoridades en aras del bien común, ha demostrado que sin duda existe una conciencia superior a cada uno de nosotros. Y al superar esta pandemia, esta conciencia debe reforzarse.
Antecedentes de la cultura de la paz
El concepto de una cultura de paz surgió como tal en el Congreso Internacional sobre “La Paz en la Mente de los Hombres”, que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) organizó en Côte d’Ivoire en julio de 1989.
Pero yendo más allá, encontramos el antecedente en la Constitución de la UNESCO, adoptada hace más de 50 años, en la que se pide a esa organización que exija los baluartes de la paz en la mente de los hombres.
Ayuda tú también a promover una conciencia global
Si quieres contribuir a crear una cultura de paz y solidaridad en el mundo, puedes usar las redes sociales para difundir mensajes con la etiqueta
#DiaInternacionaldelaConciencia.
El preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos afirma que “el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias”. Asimismo, el artículo 1 de la Declaración nos recuerda que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.
La tarea de las Naciones Unidas de preservar a las generaciones futuras del flagelo de la guerra exige la transformación hacia una cultura de paz, que consiste en valores, actitudes y conductas que plasman y suscitan interacciones e intercambios sociales basados en los principios de libertad, Justicia y democracia, derechos humanos, la tolerancia y solidaridad. En definitiva, principios que rechazan la violencia y procuran prevenir los conflictos mediante el diálogo y la negociación y que garantizan el pleno ejercicio de todos los derechos y proporcionan los medios para participar plenamente en el proceso de desarrollo de su sociedad.
Consciente de la necesidad de crear condiciones de estabilidad y bienestar y relaciones pacíficas y amistosas basadas en el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, las Naciones Unidas declaran el 5 de abril Día Internacional de la Conciencia.
La Asamblea General invita a los Estados Miembros, las organizaciones del sistema de la ONU y otras organizaciones internacionales, al sector privado y la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los particulares, a que fomenten la Cultura de Paz con Amor y Conciencia. Todo ello de conformidad con la cultura y otras costumbres pertinentes de sus comunidades locales, y nacionales, entre otras cosas, mediante una educación de calidad y actividades de concienciación pública, y que fomenten así el desarrollo sostenible.
Para formar una cultura de paz son necesarias actividades educativas, culturales, sociales y cívicas de carácter general, una cultura que ofrezca a todos la oportunidad de aprender, dar y compartir. La formación de una cultura de paz incluye a las personas de todas las edades y todos los grupos; se trata de una estrategia mundial abierta con el objetivo concreto de conseguir que la cultura de paz sea inseparable de la propia cultura y que se arraigue en el corazón y la mente de las personas. La paz no consiste exclusivamente en la ausencia de diferencias y conflictos. Es un proceso positivo, dinámico y solidario, ligado intrínsecamente a la democracia, la justicia y el desarrollo de todos, por el cual se respetan las diferencias, se fomenta el diálogo y los conflictos se transforman constantemente por medios no violentos en nuevas vías de cooperación.
La cultura de paz, está basada en el sentido más amplio y positivo de la paz, es un conjunto de valores, actitudes, tradiciones y costumbres, comportamientos y modos de vida enfocados al respeto por la vida, los seres humanos y sus derechos; el rechazo de la violencia en todas sus formas; el reconocimiento de la igualdad de derechos del hombre y la mujer; el reconocimiento de los derechos de todas las personas a la libertad de expresión, opinión e información; la adhesión a los principios de democracia, libertad, justicia, desarrollo para todos, tolerancia, solidaridad, pluralismo y aceptación de diferencias y entendimiento entre las naciones, entre los grupos étnicos, religiosos, culturales entre los individuos.

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