Hay instituciones que sobreviven por presupuesto, otras por voluntad de sus trabajadores y algunas, como parece ocurrir con el ISSSTE en Tapachula, sobreviven por la paciencia cada vez más agotada de sus derechohabientes.
La Clínica Hospital “Roberto Nettel Flores” vuelve a estar en el centro de la inconformidad. Esta vez son 18 organizaciones sindicales federalizadas, agrupadas en la FSTSE, las que decidieron alzar la voz y solicitar la intervención directa de Martín Batres, director general del ISSSTE, ante las carencias que enfrenta esta institución, particularmente por la falta de funcionamiento del quirófano.
Y aquí aparece una pregunta que no debería ser incómoda: ¿cuánto tiempo más tendrán que esperar los derechohabientes para recibir servicios que deberían estar garantizados?
La representación sindical reclama la entrega del edificio de ampliación de la clínica y, sobre todo, que el quirófano entre finalmente en operación. Lo que originalmente se había anunciado para estos meses, aseguran, ahora se habría postergado hasta el próximo año. Para quienes esperan una cirugía, un cambio de fecha en el calendario no es un simple retraso administrativo: puede significar dolor, complicaciones, gastos y angustia para toda una familia.
Porque mientras las obras se anuncian y los plazos se recorren, el paciente no puede poner su salud en pausa. Los sindicatos aseguran que son más de 8 mil derechohabientes los afectados y advierten que muchos tienen que recurrir a servicios particulares para resolver necesidades médicas que deberían ser atendidas dentro del sistema institucional. Eso significa un golpe directo al bolsillo de trabajadores y familias que, además, realizan sus respectivas aportaciones para tener acceso a la seguridad social.
El reclamo no termina en el quirófano. También exigen medicamentos, material quirúrgico, insumos médicos, regularización de pagos a servicios subrogados, pasajes para pacientes que deben trasladarse fuera de Tapachula y el cumplimiento de los llamados pagos de marcha.
Es decir, no están pidiendo privilegios. Están reclamando que la institución funcione.
También solicitaron cambios en funcionarios de primer nivel del ISSSTE en Chiapas, señalando inconformidades con la conducción local. Ese planteamiento corresponde a los sindicatos y deberá ser valorado por la dirección nacional con base en resultados, responsabilidades y evidencia.
REFLECTORES
El ISSSTE no puede convertirse en una institución donde la burocracia tenga más velocidad que la atención médica.
Si existe un edificio de ampliación, que se informe con claridad cuándo será entregado. Si existe un quirófano que no funciona, que se explique por qué y cuál es la fecha real para ponerlo en servicio. Si faltan medicamentos e insumos, que se transparenten las causas y las medidas para resolverlo.
La salud no puede depender de comunicados, promesas ni fechas que se vuelven a recorrer. Los 18 sindicatos ya hicieron su parte, pusieron el tema sobre la mesa y pidieron la intervención de la dirección nacional.
Ahora corresponde al ISSSTE responder con hechos. Porque en Tapachula, entre carencias, esperas y reclamos, el ISSSTE se resiste a morir; pero sus derechohabientes tampoco deberían tener que resistir para poder ser atendidos.
Contacto: checha.informa@gmail.com
