Revista CHIAPAS. México, D.F. Septiembre 1918. Director Luis Espinosa…Transcribo:
“Los chiapenses que en 1824 se mostraron partidarios entusiastas de la unión a México, tuvieron en cuenta, para proceder asi, que en casi trescientos años que la provincia habia estado unida a Guatemala, no habia recibido beneficio alguno, por otra parte, en sus límpidos cerebros germinó la idea-hermosa ilusión mas bien- de que México daria a Chiapas con manos pródigas: estimación, progreso, bienestar.
Fué tan grande, tan sincero y tan firme el convencimiento en que aquellos ilustres chiapenses cimentaron su esperanza, como sencilla, honda y pura fué la fe de los hombres bíblicos que creyeron en el lavado del leproso, en el movimiento del paralítico y en la resurreccion de Lázaro. Esa creencia fue la que les hizo esperar para Chiapas realidades maravillosas como espejismos sugestivos de un prodigioso evento oriental.
Desgraciadamente la promesa solemne de mejoramiento material y moral hecha a la Provincia de Chiapas, se ha borrado de la memoria de todos los gobiernos que ha tenido la República. Solo nosotros la conservamos viva e imborrable, aunque cubierta con el polvo gris de muchos desengaños. Por eso hoy, al evocar el hecho histórico de la abdicación de nuestra independencia, de nuestra libertad y de nuestra soberania absoluta y pretender interrogar el futuro, sólo encontramos, como respuesta dolorosa y única, el grito angustioso de la patria ensangrentada, y, en nuestra desesperación infinita, salen del pecho, en vez de hosannas, alegrias, !No es para menos!.
El abandono con que los gobiernos de México han visto al Estado de Chiapas, es igual al abandono con que vió a la Provincia el antiguo reino de Guatemala. Chiapas está aún muy lejos del centro de la República y más lejos del resto de las Entidades federativas que la forman, por falta completa de vías de ŕapida comunicación. !La influencia cultural de México en Chiapas es insignificante, y la identificación por medio de intereses materiales y mutuos apenas si existe.
Es triste confesarlo, pero es verdad: los chiapenses nos sentimos como extranjeros en nuestro propio país. Y no se atribuya este sentimiento huraño a menosprecio o a indiferencia para con nuestra patria adpotiva a la que amamos tanto, por no decir más, que los que siempre han sido mexicanos. Este amor lo manifestaron nuestros mayores mezclando su sangre con la sangre de los mexicanos en los muros de la heroica Puebla. Lo manifestaron compartiendo las cruentas luchas hechas de sesenta y siete. Y nosotros con nuestra lealtad ante el peligro extranjero y con nuestro entusiasmo celebramos año con año el aniversario que se conmemora el 14 de septiembre y que es como ratificación del pacto de 1824.
!Y a pesar de tanta y tan buena voluntad por nuestra parte, el dia de la completa y deseada identidad, no llega! Nuestros hermanos, los mexicanos de otros Estados,injustamente nos ven como a inferiores y desconocen los intereses, los anhelos y las necesidades de nuestra querida Chiapas, y nosotros, por nuestra parte, conservamos todavia, a despecho del tiempo y de nuestra nacionalidad, las costumbres características de la América Central.
Hasta los historiadores contemporáneos han visto con marcada indiferencia, la unión de Chiapas a México y no la han consignado en las páginas de libro del pueblo mexicano, con la importancia que tal hecho merece. Apenas si dos o tres escritores de paga se han ocupado de ella, con el deliberado propósito de desvirtuarla de acuerdo con las consignas y conveniencias oficiales. !De allí que los supremos mandatarios que ha tenido la República negaran a Chiapas el apoyo decidido a que tiene legítimo derecho!”.
OBSERVACION: Asi pensaban nuestros paisanos hace 106 años. Saquemos nuestras conclusiones con el que han hecho las autoridades en ese lapso de tiempo y como está la actual generación.
