‘Sirena y Punto’: teatro para recuperar la libertad de jugar y ser

El director escénico Reynolds Robledo volvió a los juegos, la música y la televisión de su infancia en Monterrey, Nuevo León, para llevar al teatro la historia de un niño que sueña con disfrazarse de sirena.

Sirena y Punto, primera adaptación teatral del libro homónimo de Sergio Andricaín y Diego Josué Gontorr, se presenta en La Teatrería, protagonizada por Luz Aldán y Marcos Radosh. “Es quizás la obra más personal que he creado”, afirmó Robledo en entrevista con La Jornada.

El director situó la historia entre 1995 y 1996 y recurrió a recuerdos de cuando tenía ocho años. “Fue como hacer una cápsula en el tiempo y verme nuevamente de ocho años”, añadió.

Andrés y Juana se reencuentran ya adultos y recrean mediante el juego un episodio de su niñez. Él quería disfrazarse de sirena y ella buscaba ayudarlo a cumplir ese deseo. Para ambos, esa fantasía no representa ningún problema.

Robledo encuentra en la figura de la sirena distintas posibilidades. “Puede significar paz o libertad, juego y diversión”. El conflicto surge ante la reacción de los adultos. “Solemos querer etiquetar las cosas, queremos que tengan una respuesta que nos sea cómoda, porque lo incómodo nos obliga a vernos a nosotros”.

En uno de los diálogos, a Andrés le dicen: “Tienes que ser un niño-niño”. Él pregunta: “¿Qué es ser un niño-niño?”

Al adaptar el volumen ilustrado, Robledo conservó la amistad entre Andrés y Juana como eje y amplió la presencia del padre del protagonista. Su negativa a que el niño se vista de sirena aparece sugerida en el libro. Para la versión escénica quiso abordarlo “no como un villano, sino como alguien que tiene un arco complejo de aceptación”.

El reencuentro de los protagonistas determina también la estructura de la puesta en escena. Aldán y Radosh interpretan a los amigos adultos que, frente al público, vuelven a ser los niños que fueron.

“Es como una obra de teatro dentro de una obra de teatro. El público será consciente de que está viendo a estos viejos amigos reencontrarse a través del teatro”, señaló Robledo.

Un pequeño teatro de cartón enlaza la ficción con los recuerdos del director. Está inspirado en uno con el que jugaba de niño. “A través de él se habla del teatro a través del juego, sin pretensiones, sólo uno jugando a hacer teatro”.

La música y la escenografía son de Eduardo Soto. El espacio escénico recurre a piezas en forma de cubo con las que los actores construyen distintos lugares.

Para Robledo, definir Sirena y Punto únicamente como teatro infantil limitaría su alcance. “La obra habla de la libertad de ser, quizás desde el conflicto de un niño, pero los adultos también son parte de la conversación”.

Las funciones son los martes a las 20:30 horas en La Teatrería (Tabasco 152, colonia Roma Norte). La temporada concluye el 20 de octubre.

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