Querétaro, Qro. Preocupados por la desaparición de los archivos familiares, la memoria social y colectiva, los editores de la revista Mnemósine han dedicado un número 10 a los archivos y la memoria; mismo que han puesto en circulación este fin de semana.
Mnemósine es una publicación especializada en reflexiones sobre fotografía e imagen que se publica de manera independiente en formato digital, aunque en menor escala también en impreso. Su director, editor y promotor, el periodista y fotógrafo, Andrés Monroy Pérez compartió con La Jornada los avatares de crear una revista especializada sin caer en la tentación de hacer una publicación miscelánea de temas.
Andrés Monroy explica que el origen se dio en talleres de reflexión de fotografía para adultos mayores en el Centro Queretano de la Imagen; que toman él y su esposa, Sandra Luz Hernández. “Mi idea un poco era tratar de que los acervos familiares de cada uno, porque son personas de 60 o más; pudiéramos juntarlos e invitar a que escribieran sobre estos acervos. Fue una labor titánica, porque primero convencer a que escriban fue muy difícil”.
Si bien, fue pensada para divulgar la preservación de los archivos, se ha ido reconfigurando el perfil de la revista con cada número y la riqueza de los colaboradores. Sin embargo, la problemática es la misma, convencer a los fotógrafos queretanos a escribir. Por ello se buscó más allá de las fronteras del estado. Monroy Pérez comenta que ha “hecho invitaciones a fotógrafos a que colaboren desde el primer número. Ha sido muy difícil, entiendo que un fotógrafo, por bueno que sea, no tiene que escribir a fuerzas. La revista desde el primer momento, pensé que no fuera académica, porque no pertenece a una institución, más bien la idea es la difusión con ciertos mínimos de calidad en los textos. Dirigida a fotógrafos, fotoperiodistas, creadores, artistas, estudiantes, curadores, artistas visuales, historiadores del arte como historiadores en general, porque la fotografía además de todo, es una fuente primaria de la historia, a filósofos de la imagen”.
Monroy Pérez indica que la revista “es un proyecto que hacemos entre mi esposa y yo. Pero en realidad, el trabajo es colectivo, porque sin los autores no sería nada”.
Sandra Luz Hernández, quien realiza la revisión de textos y promoción y Andrés Monroy son egresados de las carreras de letras, amantes de la fotografía; y para este número plantean las preguntas ¿Cómo se conservan las fotografías impresas desde la invención de Daguerre? Y ¿qué sucede con la preservación de las fotografías digitales y con las que perviven en la nube? Los especialistas dialogan en las páginas para brindar al lector una experiencia diferente para observar los archivos fotográficos.
La curadora y gestora cultural, Gabriela González Reyes reflexiona en su texto El futuro de nuestra memoria; que se “abre una cuestión que me parece central cuando hablamos del futuro de los archivos: ¿están nuestras instituciones preparadas para asumir durante décadas -incluso durante generaciones- la responsabilidad que implica recibir una colección o un archivo?”. Por su parte, el fotógrafo Bruno Bresani en su texto Cuando el archivo deja de conservar el pasado para imaginar el futuro. Plantea que “el archivo nunca ha sido únicamente un lugar de conservación. Ha sido un campo de disputa por la memoria. La pregunta ya no es únicamente quién escribe la historia. La pregunta es quién programa el archivo. Archivar deja de significar inmovilizar documentos para convertirse en el arte de reorganizar relaciones entre fragmentos dispersos. El archivo deja de ser una tumba de la memoria para transformarse en un laboratorio de conexiones”.
Mnemósine es la única revista viva sobre fotografía editada en Querétaro. En la lista de antecesoras se encuentran Obture Magazine, publicación independiente; Helios, revista editada por el periódico Plaza de Armas que tuvo dos números y Revista CFQ, editada por el Club Fotográfico Querétaro.
Con información de LA JORNADA
