Resultados del proyecto “Conservación del Patrimonio Natural de la Zona Metropolitana de Tuxtla Gutiérrez”

– Dentro de un refugio climático la temperatura baja hasta 22 grados frente al concreto, así lo confirma el primer año de monitoreo ciudadano en Tuxtla

Mientras el pavimento de la Zona Metropolitana de Tuxtla Gutiérrez alcanza los 48°C en temporada de calor, una selva de bolsillo Miyawaki sembrada hace un año en la UNICACH registra apenas 26°C en su interior, 22 grados menos que el concreto y 12 menos que el pasto abierto.

El dato, obtenido por una brigada de ciencia ciudadana que además confirmó una tasa de supervivencia del 100% en las especies nativas plantadas, es uno de los resultados centrales del segundo año del proyecto “Conservación del Patrimonio Natural de la Zona Metropolitana de Tuxtla Gutiérrez”, impulsado por organizaciones de la sociedad civil Tierra Verde Naturaleza y Cultura, Suelo Vivo Chiapas, Heliomaster y Ligalab en alianza con The Nature Conservancy México, cuyo trabajo coloca a la participación ciudadana como eje de la metodología.

Durante el periodo 2026, el proyecto consolidó una herramienta propia para identificar dónde intervenir con base en evidencia: el Índice de Riesgo Socioambiental de la Zona Metropolitana de Tuxtla (IRSA), cuyo mapa señala a la zona norte de la ciudad como área prioritaria: ahí convergen una fuerte presión por el cambio de uso de suelo, pérdida de cobertura forestal y vulnerabilidad social.

Es precisamente en esta zona que se ubica el COBACH 236, plantel seleccionado como sede del Festival Ciudadano 100en1día 2026 que reunió a 219 jóvenes en una jornada activa en la que se plantaron 25 selvas de bolsillo y se diseñó de forma participativa un Refugio Climático de la mano de especialistas; con la creación de este espacio se busca renaturalizar el plantel que perdió su vegetación natural, así como proteger a la biodiversidad nativa, infiltrar agua y proveer de confort térmico a la comunidad estudiantil frente a las altas temperaturas.

Estos resultados confirman a los Refugios Climáticos como Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN) para adaptarse al cambio climático en la ciudad, respaldadas por el monitoreo ciudadano realizado en el primer Refugio Climático de Tuxtla a un año de su siembra, en la Facultad de Artes de la UNICACH durante la edición 2025 del Festival 100en1día.

El Índice de Riesgo Socioambiental de la Zona Metropolitana de Tuxtla (IRSA) también fue utilizado para seleccionar 5 sitios en zonas de alta y muy alta vulnerabilidad, en las que se realizaron 5 siembras colectivas con la participación de más de 100 ciudadanos, quienes recibieron kits de plantas nativas, abonos orgánicos y capacitación, logrando en conjunto la creación de 150 réplicas de selvas de bolsillo en toda la zona metropolitana.

El proyecto también avanzó en otros frentes: en materia de incendios forestales, en coordinación con CONAFOR, se capacitó a una nueva brigada comunitaria contra incendios en Suchiapa, municipio identificado como foco rojo que hasta ahora no contaba con brigada propia.

El segundo año del proyecto deja evidencia medible de que la infraestructura verde de pequeña escala tiene un efecto real sobre el microclima urbano, además de una red ciudadana ampliada y una herramienta de priorización territorial —el IRSA— que sienta las bases para escalar los refugios climáticos hacia las zonas de la ciudad que más lo necesitan.

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