Reflejos /Ganado Cebú /Glendobeth Gutiérrez Castrejón

Durante la plena temporada turística, asombraron los bellos animales que llegaron de lejos, jalados por quienes, desde hace varias generaciones, les han invertido algunos años de trabajo, paciencia y cariño en su crianza.

Pareciera poco, pero son familias enteras que, a veces ganándole al canto del gallo, ya están de pie para procurar la alimentación, vacuna y otros cuidados propios de la ganadería, que les permite llevar el sustento a sus hogares.

La reciente inauguración en Acapulco de la LXII Exposición Nacional de Ganado Cebú, representa más que la exhibición de una gran raza; simboliza mucho para Guerrero, porque después de 60 años, se realiza este encuentro en el Hogar del Sol, para la alegría de quienes, de una u otra manera, están vinculados con una de las actividades productivas más importantes de México.

Tradicionalmente, el puerto ha sido reconocido mundialmente por su mar, playas y calidad de sus servicios; pero con lo recientemente sucedido, queda claro que este importante destino turístico, también es amigable con la actividad ganadera y con cada uno de los esfuerzos que hay detrás de ella.

¿Y qué hay detrás de esta actividad? Comunidades, sacrificios y experiencias a cargo de personas que siguen creyendo en lo que realizan durante madrugadas, mañanas, tardes y noches.

Por eso la presencia de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, en este importante evento, renueva las esperanzas en el sector, porque se ve y se siente el acompañamiento de las instituciones, en las actividades diarias de los productores.

No es para menos, pues se anunció un apoyo, de la mano con el Gobierno de México, superior a los 57 millones de pesos, con miras a lograr mejoramiento genético y la sanidad animal, para obtener mayor competitividad ganadera.

Bien por los productores que resultaron favorecidos, porque tendrán la posibilidad de escribir mejores capítulos de desarrollo, tanto para sus familias, como para sus comunidades.

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