Querétaro celebra 24 años el Festival Nacional de la Joven Dramaturgia

Querétaro, Qro. El Festival Nacional de la Joven Dramaturgia que año con año ha problematizado sobre la elaboración de textos para las puestas en escena desde las perspectivas de los jóvenes, este 2026 celebra 24 emisiones. Este año continúa abriendo el debate sobre el futuro del teatro a través de lecturas dramatizadas, conversatorios, puestas en escena y talleres; además de ser el foro para la obra ganadora del Premio Nacional Manuel Herrera de Dramaturgia. En conversación con La Jornada, el dramaturgo y escritor Imanol Martínez González, codirector del Festival Nacional de la Joven Dramaturgia desde 2015, explica que uno de los cambios más importantes es la programación.

“Cuando nosotros llegamos todavía se hacía por invitación directa y eso estaba muy padre porque en realidad eran los referentes de la dramaturgia nacional, tanto Luis Enrique Ortíz Monasterio como Edgar Chías, estaban muy al pendiente de lo que estaba sucediendo a nivel nacional porque se la pasaban dando talleres por todo el país, acudiendo a las muestras, festivales y estrenando obras.

Eso les permitía identificar el territorio y lo que estaba pasando. Al cambio de estafeta, nosotros lo que implementamos fue que buena parte de la programación se hace a través de una convocatoria pública. Y eso ha sido bien interesante porque de pronto llegan textos de gente que no necesariamente está estrenando sus obras, o no está acudiendo a talleres o ganando premios, sino que son personas que de pronto apuestan por la dramaturgia, escriben mandan, y han llegado textos increíbles”.

ImagenDemian Chávez

Imanol Martínez, es consciente de la flexibilidad de la dramaturgia y coincide en que el enfoque Sayuri Navarro, codirectora del festival, que por su formación en la escena como directora, actriz y productora “tiene como una visión mucho más amplia de la dramaturgia de lo que podemos llegar a tener yo, el propio Luis Santillán, o en su momento Luis Enrique; porque ha permitido que el festival problematice esas otras dramaturgias que se independizan de su carácter narrativo, de una vocación de ser un espacio para relatar algo, y más bien son esos textos que se hacen para que se active la escena; eso a mí me parece súper sano, porque un festival que está a punto de cumplir 25 años que en su momento discutió cosas de la escena mexicana, creo que no nos podemos anquilosar, sino que cada cierto tiempo seguimos cuestionandonos ¿qué es esto de la dramaturgia? y qué es escribir para la escena”.

Imanol Martínez González quien también es filósofo y cuando más joven fue acreedor del Premio Nacional de Dramaturgia con las piezas Neighborhood (2016) y La herida del territorio (2020); relata que actualmente quien escribe dramaturgia no llegan a lugares comunes y son diversos los temas que preocupan, aunque hay “una constante, que es relatos paternofiliales que discuten las relaciones problemáticas del legado con los padres, madres y la familia en general”.

Añade que “este año hay una obra sobre las policías mujeres en las marchas, ACAB, de Ingrid Bravo, dirigida por María Rago. Pieza que plantea hacerse esta pregunta de qué diferencia hay de quien participa en las marchas de las mujeres y sobre todo qué une a las participantes con las policías.

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Tenemos también una obra sobre migración forzada. Es una obra para infancias. Y entonces, en clave infancia, en realidad está contando una historia que puede ser el propio México o Palestina, o puede ser cualquier otro territorio en el que una familia tiene que desplazarse por unas luces que aparecen en la noche, como lo explica uno de sus protagonistas, y que en realidad, bueno, los adultos tristemente sabemos a qué se refiere”. Las piezas mencionadas, además de los talleres, conversatorios, la inauguración y la lectura dramatizada de la obra ganadora del Premio Nacional Manuel Herrera de Dramaturgia 2025, Mas si osare, de Jaime Chabaud, dirigida por Jorge Smythe; se llevarán a cabo del 23 al 26 de julio, en el Museo de la Ciudad de Querétaro, con entrada gratuita. Martínez González relata que otras de las novedades del festival son las residencias y los laboratorios escénicos, en donde un par de autores acuden a la ciudad, dos meses antes del festival, a trabajar los textos y después con las compañías radicadas en el estado que harán las lecturas dramatizadas en el festival.

“Eso permite entender el texto no como una cosa terminada, sino como una especie de borrador sobre el que todavía se puede trabajar. Entonces empiezan a pasar escenas y ellos se dan cuenta, los autores, las autoras, de que a lo mejor no suena muy bien, de que a lo mejor no queda muy claro, que a lo mejor ya leída hay cosas que se caen”. La cantidad de participaciones que se reciben anualmente, explica Martínez González, es de “aproximadamente, entre textos y carpetas, entre cien y 120 cada año.

Lo que para los programadores se convierte en una chambota”. Además tienen la versatilidad de tener la figura de programadores invitados, “que de algún modo funcionan como curadores, porque permite que no solo sea la dirección artística quien elige los textos. Cada año tenemos a alguien distinto, son otros dramaturgos”. Imanol Martínez reconoce que la labor titánica del festival la realiza un pequeño equipo que trabaja Gema Granados, asistencia general y enlace.

Oriana Martínez es la coordinadora logística y operativa. Está Kari López, que es de la coordinación administrativa. Están Blanca Guevara y Luis Santillán, que hacen la coordinación técnica. Alexis Carmina, que hace la parte de diseño. Y Sayuri Navarro y yo, que somos como la dirección artística y quién aporta el recurso y lo hace posible es la Secretaría de Cultura”.

Con información de LA JORNADA

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