Mario Tassías
La frase es contundente. Si no ha nacido, no existe. Si no existe, simplemente no es. Si no es, ¿Qué derechos le asisten? Ya para entonces ¿debería comprenderse que los derechos se inician desde la concepción?
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha interpretado que “persona” es el ser humano vivo y viable, es decir, después que sale del vientre materno y vive 24 horas, antes de eso no tiene personalidad jurídica. Contra lo escrito al principio. El tema tiene espacio para el debate.
Por las aristas que convergen, es complicado abrir una puerta y discutir sobre la reforma constitucional que podría incidir en el aborto. No obstante, la expresión inicial, resume un concepto que va más allá de lo jurídico. Se interna por caminos de la fe. Ese sentimiento que, a veces, dificulta ver la verdad. Esa que no armoniza con los campos biológico, ético, legal y de políticas públicas.
Oxford Journals on Human Reproduction, http://humrep.oxfordjournals.org publicó evidencias de que el desarrollo embrionario inicia a partir del cigoto. La revista Science http://www.sciencemag.org divulgó cómo un cigoto se vuelve “todo”, un organismo con identidad génica poseedor de un sistema orgánico, con carácter único, individual e irrepetible, poseedor de un cuerpo. Es potencialmente lo que lucha por ser, pero todavía no es. No es cuestión de conjugar el tiempo.
¿En qué momento esa célula huevo que resulta de la fecundación o unión de las células reproductoras o gametos, puede considerarse un ser humano? El debate coloca una pantalla, que impide la entrada de luz para entender que el embrión unicelular es solo una nueva célula viva humana pero no es humano. Como un huevo, no es un pollo.
De ahí deriva la preocupación de quienes, como Mario Romo, director de Red Familia (México) suponen que la reforma constitucional, es en gran parte valiosa, pero, existen peligros que pueden afectar a la familia y al derecho a la vida de los no nacidos.
En diálogo con www.aciprensa.com, Romo habría dicho que en la reforma aprobada el martes 8 de marzo, existen “cuatro grandes riesgos” que no deben perderse de vista. “Los cuatro temas que preocupan son el cambio del concepto de ‘individuo’ por el de ‘persona’. El segundo es el reconocimiento de los tratados internacionales en los que participe y sea parte México. El tercero es el término ‘preferencias sexuales’, y el cuarto es un artículo que permite al Estado suspender ‘algunos derechos’ cuando se entra en un estado de excepción por un desorden civil grave”.
Y es que se reforma el Capítulo 1 del Título Primero de la Constitución Política para denominarse: “De los derechos y sus garantías”. “La reforma cambia el término individuo por el de persona e incorpora el derecho a gozar de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en todos los tratados internacionales que haya ratificado México, así como de las garantías para su protección. Incorpora la interpretación conforme a la Constitución y a los tratados internacionales en la aplicación de las normas de derechos humanos, así como el Principio Pro Persona y se establece que la prohibición de toda discriminación por motivo de las preferencias sea de manera explícita la referente a preferencias sexuales de las personas”, entre otros conceptos.
Por supuesto, a esta reforma, le falta recorrer el camino legislativo por los congresos estatales.
A propósito, en España habrá una manifestación el 26 de marzo bajo el lema “Sí a la vida” porque: “En la actualidad hay una normalización social, jurídica e ideológica del aborto que ha puesto a su servicio al Estado, la técnica y las leyes pero también ha mandado un mensaje de esperanza afirmando que el vuelco hacia la cultura de la vida está cerca” según, Benigno Blanco, Presidente del Foro de la Familia, una de las 48 asociaciones y entidades cívicas convocantes.
No se trata de quien sí y quien no tiene la razón, sino encontrar una luz al final del día, que hoy amanece en la primera parte de la segunda década, del siglo veintiuno.
