Publicación de Alberto Tovalín reúne a 124 de sus personas más queridas

Un “álbum familiar que reúne a personas de importancia para mí”, así se refiere el fotógrafo Alberto Tovalín a Más que un retrato (Universidad Veracruzana, 2026), libro que reúne 124 imágenes capturadas de 1985 a 2025. Caras menos reconocidas por el gran público se mezclan con los rostros de Elena Poniatowska, Francisco Toledo, Carlos Monsiváis, Manuel Felguérez, Raquel Tibol y Walter Reuter. El volumen representa el desarrollo de la retratística en el trabajo del también editor.

“La portada es un buen ejemplo de lo que empecé a hacer cuando realmente no importaba quién era el retratado, sino utilizar la cabeza de la persona como elemento dentro de una composición”, expresa el lingüista egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

En el texto que escribió para el libro, la investigadora Laura González-Flores llama “Mujer luna” a esta imagen enigmática.

“Al óleo de una amiga pintora, Lola Bolarín, metí su rostro a la manera de un cráter. La gente cuando ve la foto dice: ‘ay, qué padre composición’, pero jamás pregunta quién es. Me fascina hacer retratos de esta manera”, precisa Tovalín. Son fotos “construidas”.

Otro modo de proceder es que el retratado “permanezca en un momento encantador, de cordalidad, de comunión fraternal o amistosa, que pueda captar a aquellos a los que les tengo mucho cariño. La mayoría de los retratados, que no se encuentra en esta serie conceptual, están sonriendo. Aquí hay más o menos tres generaciones de creadores”.

Cuando era niño, a Tovalín le fascinaba retratar a sus familiares con su cámara Kodak Brownie. “Siempre tuve un amor y encanto por lo que producía un retrato. Dejar la permanencia de una persona muy querida en un momento determinado”.

En su texto de la contraportada, Adriana Konzevik describe que Tovalín es “un irreverente enamorado del lenguaje, tanto visual como escrito, y esta pasión se refleja de una forma particular en sus retratos. Su obra trasciende la mera captura de imágenes; es un explorador de la esencia humana y un narrador visual que invita a sus espectadores a sumergirse en un mundo en el que lo conocido convive con el misterio”.

De los retratos que aparecen en el libro, 90 por ciento son “convenidos” y el restante “azarosos”. Entre estos primeros, resultado de una sesión fotográfica es una imagen icónica del escritor Sergio Pitol fechada en 1996. “Le hablé y le dije que quería hacer una sesión fotográfica. Quedamos el día y la hora. Estuvo posando por acá, por allá, estaba su perro Sacho. Yo lo dirigía”.

Lo contrario pasó con la foto del historiador Carlos Martínez Assad en 2010, quien solicitó: “quiero ser como Juan Orol. Entonces, se disfrazó, se puso una corbata y se buscó un sombrero”.

Muchos de los retratados tienen que ver con la ciudad de Xalapa en la medida que Tovalín es editor de arte y fotografía de la editorial de la Universidad Veracruzana, institución con la que está vinculado desde 1999. Detrás de cada imagen hay una historia. “A Carlos Monsiváis le había hecho dos o tres sesiones previas. En ocasión de la foto incluida en el libro, dijo: ‘ahora me voy a dormir’, y cerró los ojos unos segundos, momento en que la tomé”.

También hay mucho cariño: “fue un enorme gusto haber tomado a Graciela Iturbide con el gran fotógrafo japonés Eikoh Hosoe, autor del retrato del escritor Yukio Mishima con una rosa roja en la boca”.

–¿Qué le atrae para retratar a alguien?

–De entrada, la arquitectura facial es muy importante para hacer fotos construidas. Por lo demás, la admiración, el cariño y poder convocar para hacer este tipo de registros.

A Tovalín le gusta mucho el trabajo de Rogelio Cuéllar, “una persona que ha influido en mi labor. ¡Ver las fotos tan mágicas que tomó de Jorge Luis Borges cuando está haciendo pipí! Hay retratos para toda la vida, como los que hizo de José Emilio Pacheco y Emil Cioran”.

Aparte del retrato, Tovalín ha fotografiado desnudos. En 1990, una foto suya fue “censurada por la primera presidenta municipal panista de Mérida, que formaba parte de una exposición colectiva del festival Abril, Mes de la Fotografía. Ella mencionó que cómo iban a ver los niños un pecho, cuando es lo primero que ven cuando nacen”. Durante muchos años Tovalín también registró el quehacer de la danza contemporánea.

Más allá de un retrato se presentará el sábado a las 13 horas en la Librería Rosario Castellanos (Tamaulipas 202, colonia Hipódromo Condesa, CDMX).

 

Con información de LA JORNADA

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