Prosa poética

 

Los Cuneiformes

Mario Luis Altuzar Suárez

Sorprendido, abro los ojos al nuevo día
¡Tantos instantes esperan ser descubiertos!
Con maravillas tan iguales y tan distintas
Desde el aire que purifica a este Templo
A las visiones terrenas y celestiales

Es la brevedad de lo eterno que se capta
por la Gracia Divina dada al Obrero de la Palabra
que burila letra a letra, frase a frase
lo espiritual tan etéreo a la hiperrealidad del mundo
que mueve los vacíos del alma en el cuerpo

¿Qué a veces duele? Es cierto porque a veces se goza
Beber el amargo sinsabor al dulce néctar de la alegría
Proyectarlo como los benditos Cuneiforme
Es, simplemente, escribir es el desbordamiento del alma
Con el tiempo y circunstancia de los ojos atestiguadores

Pensando, solamente pensando: ¿Y si regresamos?
¡Sí! A ese tiempo en que un solo lenguaje nos unía
Dialogando con las aves para escribir su cántico
Escuchando al agua para refrescar la memoria
¡Una sola lengua del amor y el respeto fraternal!

Expiar los pecados de los soberbios babelianos
Sacudirnos el fantasma de la ambición de Nimrod
Repetido hoy, con los solitarios tecnológicos del mundo
¡Llegado es el momento de exorcizar cinco mil años!
Acabar el castigo en que nos separaron

Confrontaron a los hermanos por sus lenguas y sus estados
Y se desborda el alma al pensarlo, tan solo pensarlo
que retornemos al sendero de lo fraterno
Reconocidos como hermanos por ser, única y sencillamente
los hijos de un mismo Padre, con su misma Esencia

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