La estrategia oficial para contener el alza de los precios de la gasolina y el diésel, basada principalmente en el pacto voluntario con el sector gasolinero y sin aplicar la totalidad del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), genera distorsiones en el mercado de combustibles en México, de acuerdo con un análisis de PetroIntelligence.
La consultora explicó que, a diferencia de 2022, cuando el choque de precios por el conflicto Rusia-Ucrania se amortiguó con estímulos fiscales generalizados (IEPS y complementarios), en 2026 la carga de la contención ha recaído directamente sobre Petróleos Mexicanos (Pemex) y las estaciones de servicio.
Apuntó que a fin de cumplir con los precios objetivos del pacto voluntario –24 pesos por litro de gasolina regular y 27 pesos de diésel–, Pemex ha igualado a la baja los precios que ofrece a las estaciones en todas sus terminales de almacenamiento, sin importar los costos de transporte y logística asociados a cada ubicación. Esta homologación elimina el criterio de que a mayor lejanía geográfica corresponde mayor costo logístico.
Con datos oficiales, el análisis estima que, hasta el 30 de junio de este año, esta política representa para Pemex una pérdida cercana a mil 756.9 millones de pesos mensuales, de los cuales mil 201.1 millones corresponden a gasolina regular y 555.8 millones a diésel. PetroIntelligence consideró que este impacto financiero agrava la situación de la petrolera estatal, cuya deuda ascendía a 77 mil 500 millones de dólares al 30 de junio.
Apuntó que, al ofrecer precios artificialmente bajos, la demanda hacia Pemex subió de 79 por ciento a 91 por ciento. Al no poder cumplir a tiempo con este volumen, se ha debilitado el abasto nacional. Para mitigar esto, Pemex reasigna estaciones a terminales más lejanas, disparando el costo del flete de última milla, hasta 2.50 pesos por litro en casos como Guanajuato, lo que reduce el margen operativo de las gasolineras.
Anotó que la estrategia también tiene un efecto en los importadores privados, quienes no pueden competir con los precios subsidiados de Pemex porque deben reflejar sus costos logísticos.
En 2026, la diferencia de precios ofertados a las estaciones entre privados y Pemex se amplió drásticamente: los privados venden el litro de gasolina regular 4.86 pesos más cara; la Premium, 1.11 pesos más, y el diésel, 2.07 por arriba. En 2022, estas diferencias eran de apenas centavos.
No obstante, PetroIntelligence expone que el país cuenta con una sólida posición recaudatoria para financiar estímulos fiscales directos al IEPS. Entre enero de 2023 y julio de 2026 se recaudaron un billón 324 mil 895 millones de pesos por este impuesto.
