El escenario político del municipio de San Lucas se encuentra envuelto en la polémica y el debate público ante la firme intención de la actual presidenta municipal, Guadalupe Guzmán Villarreal, de buscar la reelección en su cargo.
La controversia no radica únicamente en la contienda electoral ordinaria, sino en el antecedente directo de su administración y su vínculo matrimonial: su esposo, Noé Alejandro Suárez, gobernó previamente este mismo municipio (período 2021-2024), configurando un evidente relevo de poder dentro del mismo núcleo familiar.
Un relevo conyugal bajo la lupa ciudadana
Para diversos sectores de la sociedad civil y actores políticos locales, la pretensión de Guzmán Villarreal de mantenerse al frente del Ayuntamiento pone sobre la mesa el persistente fenómeno del nepotismo y el control político transexenal a nivel municipal.
La sucesión conyugal en San Lucas comenzó cuando Guadalupe Guzmán Villarreal tomo protesta del cargo en el periodo 2018 al 2021. Tras concluir su encargo, su esposo Noé Alejandro Suárez asumió la alcaldía respaldada por el Partido Verde. Tras concluir su gestión, el cargo pasó nuevamente a manos de Guadalupe Guzmán, quien ganó la contienda para el período actual (2024-2027).
Ahora, con la intención de prolongar su mandato mediante la figura de la reelección continua, la pareja acumularía potencialmente hasta nueve años consecutivos de influencia directa en la toma de decisiones del municipio. Actualmente suman tres periodos consecutivos, buscaría la reelección sumarían cuatro periodos perpetuandose esta pareja en el cargo 12 años.
Las voces críticas dentro de la demarcación cuestionan la imparcialidad institucional y la concentración del poder político en una sola familia, advirtiendo que este tipo de prácticas limitan la alternancia democrática real y reducen las oportunidades de participación para otros liderazgos de la región.
Mientras los tiempos electorales avanzan, la posible postulación de Guadalupe Guzmán Villarreal promete convertir a San Lucas en el epicentro de una discusión estatal sobre los límites éticos del poder familiar y la equidad en las contiendas municipales de Chiapas.
Las recientes reformas aprobadas por el congreso local, en materia de paridad de género para garantizar el pleno acceso de las mujeres a los cargos de elección popular, no deben verse ni entenderse como un sinónimo de permiso para continuar aferrándose al poder político y económico como lo pretende hacer la alcaldesa de San Lucas.
Hoy las voces de la mayoría del municipio claman un cambio real en el ayuntamiento, ya que esta familia perdió el rumbo, al olvidar a los sectores como el campesino, el de la salud, el del adulto mayor y demás sectores sociales, ya que se han dedicado a manejar el municipio como una empresa familiar para enriquecerse; siendo este último periodo el peor de todos. Es por esto que la población ya está harta de la ambición de poder de esta familia.
Andrés Carballo huye del pueblo.
Para evitar la rechifla del “respetable”, el edil de este municipio se brincó al pueblo de Pichucalco. Y es que, para evitar rechiflas y abucheos, prefirió entregar glosa de informe al Congreso. como alcalde defraudó la frase “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada.
Al edil, le quedó a deber nuevamente al pueblo que le brindó la confianza al negarse a realizar el segundo informe de gobierno frente al pueblo. En lugar, de rendirle un informe detallado al pueblo de los resultados de su gobierno, tal como reza la doctrina de Morena: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”, prefirió enviar la glosa de su informe al Congreso del Estado.
Es decir, se brincó al pueblo y nuevamente defraudó la confianza, pues evitó rechiflas, abucheos y gastos para el acarreo de gente, pues sabe que el pueblo no está nada contento por las recurrentes fallas de su gobierno. Lo que Pichucalco exige son mejores servicios básicos, atención oportuna y cumplimiento a lo ofrecido en campaña. Su administración es considerada como una de las peores que ha tenido Pichucalco.
Mientras, tanto los habitantes le recuerdan que no ha cumplido, que les falta agua, seguridad, salud, infraestructura y un buen servicio de recolección de basura, entre otras demandas no cumplidas.
