Bajo el “Maricarmen, ni una más”, en alusión a la octogenaria Maricarmen Abascal, que fue lanzada de la que había sido su vivienda 70, años al ser adquirida por un fondo buitre, decenas de miles de personas recorrieron en centro de Madrid con gritos contra los gobiernos de la derecha de la Comunidad de Madrid y el ayuntamiento, pero también para exigir al gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, que tome medidas urgentes para solucionar la crisis.
En España, cada año se llevan a cabo más de 25 mil desahucios o lanzamientos, con especial incidencia en cuatro comunidades autónomas: Cataluña, Valencia, Andalucía y Madrid.
En la cama del hospital, donde se encuentra desde que fue desalojada mediante un violento dispositivo policial, Abascal lanzó un nuevo mensaje, el segundo desde aquel día, en este caso dirigido expresamente al presidente Sánchez: “Quiero que sirva para que la gente luche, para que se cambien las leyes que han permitido mi desahucio y, por eso, este martes se tiene que aprobar el ‘decreto Maricarmen’ para dar un primer paso para acabar con este sinsentido. Si todos nos unimos, podremos conseguir los contratos indefinidos. Podremos conseguir lo que nos proponemos. Eso es lo que espero de usted”.
Y la movilización fue masiva. El gobierno en Madrid cuantificó “25 mil personas”, pero la organización convocante, el Sindicato de Inquilinos, sumó “300 mil personas”. En todo caso fueron decenas de miles de personas que se unieron para expresar su repudio al desahucio de Abascal, de 87 años, con una discapacidad del 25 por ciento y con una pensión de viudez. Urbagestión, el fondo buitre que compró el edificio entero le propuso una incremento de la renta cinco veces superior a lo que pagaba; es decir, pasaría a pagar de 500 euros a 2 mil 700, el doble de lo que recibe cada mes por su pensión (mil 350). El desahucio de la octogenaria fue avalado por una sentencia final del Tribunal Supremo, después de haber sido respaldada por otros tribunales.
Los manifestantes gritaron consignas sin cesar contra los fondos buitres y “los rentistas”, pero también contra los responsables políticos, sobre todo contra el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, y contra la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.
Además, lanzaron proclamas, entre ellas: “Maricarmen, ni una más”, “Gobierno progresista, hipócrita y rentista”, “Socialismo o barbarie”, “En la lucha de clases no podemos hacer las paces”, “luchar hasta vencer y luchar hasta llevar a las hogueras al poder”. La vocera del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, exigió al gobierno que este martes se apruebe el decreto antidesahucios, ya que el caso de Abascal “es un punto de inflexión. Es un punto de no retorno. No vamos a tolerar que vuelva a suceder”. Lamentó que el gobierno central “con su inacción y al utilizar el dolor de Abascal en su campaña partidista contra el PP ha demostrado ser inútil. La vivienda debe ser un derecho y no un negocio”.
También lanzó duras críticas al gobierno de Madrid, al responsabilizar a Díaz Ayuso de haber “convertido esta región en un paraíso de la especulación”.
La eurodiputada de Podemos, Irene Montero, que ya está en precampaña para su postulación a la presidencia del gobierno español, propuso expropiar 650 mil viviendas: “El mensaje es clarísimo: el negocio de la vivienda se tiene que acabar. Hay que prohibir la venta para especular, necesitamos expropiar las 650 mil viviendas que están en manos de fondos buitre y necesitamos bajar el precio de los alquileres por ley. Las calles tienen que seguir desbordándose y hablando”.
Al final de la manifestación, decenas de personas se dirigieron a la Puerta del Sol, donde se encuentra la sede del gobierno regional, para comenzar una acampada indefinida y exigir soluciones al problema de la vivienda. El epicentro del histórico movimiento de los indignados del 15-M, que nació en 2011, fue precisamente una acampada en la Puerta del Sol.
