La compleja ingeniería que se requiere para fabricar las ventanillas de los aviones

A finales de mayo, un tanque de almacenamiento de productos químicos con más de 26.000 litros de material tóxico comenzó a calentarse rápidamente. El tanque pertenecía a GKN Aerospace, una empresa que suministra piezas a la industria aeronáutica, entre ellas ventanas de aeronaves.

A medida que aumentaba la temperatura dentro del reluciente tanque de almacenamiento metálico, los trabajadores se dieron cuenta de que tenían un problema. El tanque corría el riesgo de explotar, lo que podría esparcir sobre los barrios cercanos metacrilato de metilo (MMA), un compuesto irritante para la piel y los pulmones que se utiliza en la producción de plásticos.

Más de 50.000 residentes de Garden Grove fueron evacuados y los bomberos comenzaron a rociar agua sobre el tanque para intentar enfriarlo. En un momento dado, el recipiente “se abultó”, según el jefe de bomberos local.

Afortunadamente, no se produjo ninguna explosión. Meses después, en agosto, GKN y las autoridades locales anunciaron un programa de US$100 millones para compensar a los residentes evacuados durante el incidente.

Sin embargo, lo sucedido interrumpió la producción de ventanas de aviones en la planta y aún no se ha restablecido por completo.

Esto ha causado una pequeña conmoción en la industria de fabricación de aeronaves, ya que GKN es una de las pocas empresas en todo el mundo que fabrica ventanas para aviones, piezas de alta ingeniería y de vital importancia para la seguridad de las aeronaves.

La producción en la planta de GKN en Garden Grove se mantiene actualmente reducida, aproximadamente al 50% de su capacidad normal, según declaraciones públicas de su empresa matriz británica, Melrose Industries. El objetivo es restablecer la producción por completo para el 28 de septiembre. GKN declinó conceder una entrevista a la BBC.

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