– En Ingeniería Ambiental, el tratamiento del agua mediante un reactor microbiológico y humedales permite su recuperación para el riego de áreas verdes
Profesores investigadores y estudiantes de la Licenciatura en Ingeniería Ambiental de la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) desarrollan un sistema de tratamiento de aguas residuales que ha logrado remover el 80 por ciento de los contaminantes a la salida de un reactor microbiológico. La investigación continúa con una segunda etapa de depuración mediante humedales artificiales, con la meta de alcanzar una remoción del 90 por ciento o más y aprovechar el agua tratada en el riego de las áreas verdes de Ciudad Universitaria.
En el proyecto participan los profesores investigadores Carlos García Lara, Hugo Alejandro Nájera Aguilar y Pedro Vera Toledo, de Ingeniería Ambiental, así como Juan Antonio Araiza Aguilar, profesor investigador de la Sede Reforma de la UNICACH, en colaboración con estudiantes de esta licenciatura.
El proyecto, denominado Tren de tratamiento (BEME-Humedales) para la remoción de contaminantes en aguas residuales de drenaje, de cafeterías y restaurantes, busca evaluar la eficiencia de diferentes configuraciones de humedales para reducir los contaminantes presentes en el agua residual generada en la cafetería universitaria.
La iniciativa responde a la necesidad de aprovechar eficientemente los recursos hídricos ante los desafíos relacionados con la disponibilidad de agua. En este contexto, la investigación explora alternativas de tratamiento que permitan reutilizar el agua en actividades que no requieren calidad potable, como el riego de jardines.

El investigador Carlos García Lara explicó que el proceso comienza con la captación del agua residual, que es conducida mediante una tubería de aproximadamente 40 metros hasta un tanque ubicado en las instalaciones de Ingeniería Ambiental, donde se bombean alrededor de 300 litros para iniciar el tratamiento.
En una primera etapa, se separan las grasas y aceites, además de sólidos sedimentables. Posteriormente, el agua clarificada pasa a un reactor empacado con material que contiene consorcios microbiológicos, cuyos microorganismos contribuyen a degradar los contaminantes presentes en el líquido.
De acuerdo con los avances de la investigación, a la salida de este reactor se ha comprobado una remoción del 80 por ciento de los contaminantes. El siguiente paso consiste en someter el agua a un proceso complementario mediante tres humedales artificiales, con el propósito de incrementar su depuración y determinar la eficiencia del sistema completo, señaló el profesor investigador Hugo Alejandro Nájera Aguilar.
El proceso integral de tratamiento tiene una duración aproximada de 12 horas, desde las etapas iniciales hasta el paso del agua por los diferentes componentes del sistema, incluidos los humedales artificiales.
Estos humedales contienen plantas de la especie Canna indica, conocida como platanillo y nativa de las regiones tropicales de América, incluido México. Los sistemas reproducen procesos naturales de depuración y cuentan con una profundidad aproximada de 70 centímetros, con piedra como parte del medio filtrante, puntualizó Nájera Aguilar.

Por su parte, el investigador de Ingeniería Ambiental Pedro Vera Toledo explicó que, para comparar su desempeño, cada humedal tiene una composición diferente: el primero contiene únicamente plantas; el segundo incorpora plantas y un cinco por ciento de material de empaque, y el tercero, plantas y un 10 por ciento de ese material.
Esta configuración permitirá identificar cuál de los sistemas ofrece mejores resultados en la remoción de contaminantes. La meta es alcanzar una depuración del 90 por ciento o más al completar el tratamiento, para favorecer el aprovechamiento del agua en el riego de las áreas verdes, siempre que cumpla con los criterios de calidad aplicables.
Al finalizar el recorrido por los humedales, el agua tratada se extrae mediante válvulas para evaluar su calidad y determinar la eficiencia del proceso. Los resultados permitirán establecer cuál es la configuración más adecuada para optimizar la depuración.
A futuro, el proyecto plantea avanzar hacia un modelo de economía circular en Ciudad Universitaria, mediante el tratamiento y aprovechamiento de las aguas residuales generadas en sus instalaciones.
