Instruye al niño en su camino: ya no es un simple pasaje, es un llamado urgente / Marco Tulio Carrascosa

Nunca como hoy la batalla por el futuro de una nación se ha librado con tanta intensidad en el corazón y en la mente de sus niños.

Mientras muchos siguen creyendo que las grandes transformaciones comienzan en los congresos, en los palacios de gobierno o en las universidades, la Biblia enseñó hace miles de años una verdad mucho más profunda: el futuro de una sociedad comienza en el hogar.

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

Este ya no es un simple versículo para memorizar en una escuela dominical. Es un llamado urgente para una generación que está viendo cómo el mundo compite todos los días por formar el carácter, la identidad y las convicciones de nuestros hijos.

Israel comprendió este principio desde el principio de su historia.

En el Deuteronomio, Dios ordenó que Su Palabra fuera enseñada continuamente a los hijos, al levantarse, al acostarse, al caminar y al sentarse en casa. La fe nunca fue diseñada para transmitirse una hora los domingos. Era una cultura. Era una forma de vivir. Era una responsabilidad permanente de los padres.

Hoy debemos preguntarnos con honestidad: ¿qué ocurrió con la iglesia?

Durante décadas, gran parte del ministerio infantil fue reducido a actividades recreativas, dibujos para colorear, historias simplificadas y entretenimiento. Aunque estas herramientas pueden ser útiles, por sí solas ya no responden a los enormes desafíos que enfrentan nuestros niños.

Mientras la iglesia entretiene, el mundo forma.

Mientras algunos creyentes consideran que los niños “todavía no entienden”, las redes sociales, las plataformas digitales, el entretenimiento y diversas corrientes culturales están moldeando diariamente su manera de pensar.

Nuestros hijos necesitan mucho más que conocer la historia del arca de Noé.

Necesitan conocer al Dios del arca.

Necesitan comprender por qué creen.

Necesitan desarrollar convicciones.

Necesitan aprender a defender su fe con inteligencia, con amor y con fundamento bíblico.

La historia demuestra que toda cosmovisión que desea transformar una sociedad comprende la importancia de formar a las nuevas generaciones. En ese contexto resulta relevante mencionar a Alice Bailey, influenciada por la tradición teosófica iniciada por Helena Petrovna Blavatsky, cuyos escritos continúan siendo difundidos por Lucis Trust. Desde una perspectiva cristiana, estas corrientes presentan una visión espiritual distinta de la revelación bíblica y reflejan cómo las ideas buscan influir en la cultura y en la formación de las personas.

Los cristianos no deberíamos sorprendernos por ello.

La Biblia entendió esta realidad miles de años antes.

Por eso Dios ordenó: “Instruye al niño.”

No dijo: “Entrételo.”

No dijo: “Ocúpalo mientras termina el culto.”

Dijo: “Instrúyelo.”

Existe una enorme diferencia.

Jesucristo tampoco ignoró a la niñez.

Mientras los adultos discutían acerca del poder y de quién sería el mayor, Él tomó a un niño y declaró: “Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos.”

Los niños nunca fueron un ministerio secundario.

Siempre fueron una prioridad del Reino de Dios.

Por ello hago un llamado a los pastores, a los padres de familia, a los maestros y a todos los líderes cristianos de Chiapas y de México.

Necesitamos levantar un gran proyecto de transformación generacional.

Necesitamos preparar maestros mejor capacitados.

Necesitamos invertir los mejores recursos en nuestros niños.

Necesitamos formar líderes infantiles, apologistas, educadores y discípulos capaces de preparar a la próxima generación para vivir con convicciones firmes en medio de una sociedad cada vez más compleja.

Si no enseñamos nosotros, alguien más enseñará.

Si no discipulamos nosotros, alguien más ocupará ese lugar.

No podemos permitir que la próxima generación crezca sin fundamentos sólidos.

Hoy más que nunca debemos recuperar el altar familiar, la enseñanza bíblica en casa y una iglesia que considere a los niños como la inversión más importante para el futuro.

La transformación de Chiapas no comenzará solamente con mejores gobiernos.

Comenzará cuando miles de padres vuelvan a abrir la Biblia con sus hijos.

Cuando miles de pastores decidan invertir más tiempo en formar que en entretener.

Cuando miles de iglesias comprendan que el ministerio infantil no es un servicio de guardería, sino el campo misionero más importante de nuestro tiempo.

Porque quien conquista el corazón de un niño, influye en el futuro de una nación.

Y quizá ese sea el llamado más urgente que Dios está haciendo a nuestra generación.

Continuará… ✒️

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