Washington. Los precios al consumo en Estados Unidos se aceleraron en agosto, al repuntar el precio de la gasolina tras dos caídas mensuales consecutivas, lo que reforzó las expectativas de los mercados financieros de que la Reserva Federal (Fed) suba las tasas de interés la próxima semana.
El Índice de Precios al Consumo (IPC) aumentó 0.4 por ciento el mes pasado, tras registrar un alza de 0.1 por ciento en julio, y en el balance anual la inflación al consumo se situó en 3.4 por ciento, tras registrar el mismo incremento en julio, informó este viernes la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo.
El reporte mostró que los precios al consumo se mantuvieron estables en agosto, pero siguen elevados en comparación con el inicio del año y muy por encima del objetivo a largo plazo de 2 por ciento de la Fed.
Excluyendo los componentes volátiles de alimentos y energía, el IPC subió 0.3 por ciento mensual, tras avanzar 0.2 por ciento en julio. El denominado IPC subyacente aumentó 2.4 por ciento anual en agosto, después de subir 2.5 por ciento en julio.
El banco central estadunidense utiliza el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE) para vigilar su objetivo de inflación de 2 por ciento.
El gobierno informó el jueves un aumento del Índice de Precios al Productor (IPP) en agosto, con fuertes alzas en varios componentes clave que influyen en el cálculo de la inflación del PCE. El reporte se sumó al sólido informe de empleo de la semana pasada para reforzar las perspectivas de una subida de tasas la próxima semana.
Los precios del petróleo volvieron a superar los cien dólares por barril el jueves, mientras que los del gasóleo se sitúan en máximos históricos, lo que sugiere que la inflación se mantendrá elevada y se extenderá a otros sectores.
Algunos economistas creen que las presiones sobre los precios persisten por los aranceles sobre las importaciones, los más recientes contra Canadá, uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos.
La frustración por el aumento de los precios, especialmente de la gasolina y los alimentos, ha provocado una fuerte erosión de los índices de aprobación del presidente Donald Trump y podría costarle a su Partido Republicano el control del Congreso en las elecciones de mitad de legislatura de noviembre.
Se deteriora la confianza del consumidor
La confianza de los consumidores estadunidenses se deterioró a principios de septiembre, ya que el aumento de los precios de la gasolina y las tensiones comerciales avivaron los temores de un repunte de la inflación en los próximos 12 meses.
La encuesta de consumidores de la Universidad de Michigan indicó que su Índice de Confianza del Consumidor cayó este mes a 47.8 puntos, frente a los 51.7 de agosto y cerca del mínimo de mayo pasado, cuando se situó en 44.8 puntos.
El dato representa un descenso anual de más de 13 por ciento.
“Ante el aumento de los precios de los combustibles y las tensiones comerciales, los consumidores prevén que sus presupuestos se vean sometidos a una mayor presión”, declaró la directora de la encuesta, Joanne Hsu, citada en un comunicado de prensa.
El impacto de la guerra
La guerra contra Irán que Trump desencadenó el 28 de febrero junto a Israel ha provocado un repunte de la inflación en su propio país.
El inicio del mes de septiembre estuvo marcado por una nueva disparada de los precios en las gasolineras, debido en particular a la reanudación de las hostilidades entre Washington y Teherán en torno al estratégico estrecho de Ormuz.
El diésel, combustible de tractores y camiones, batió un nuevo récord el viernes y superó el umbral simbólico de seis dólares por galón (3.8 litros), según los datos de la asociación automovilística estadunidense.
Antes del inicio de la guerra, a principios del año, costaba alrededor de 3.5 dólares. En tanto, el precio de la gasolina ha subido 44 por ciento desde el inicio del conflicto.
Con información de LA JORNADA
