La VIII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni) abrió este martes sus puertas en la UNAM con más de 25 mil títulos y una invitada de honor con cinco siglos de historia: la Universitat de València, fundada en 1499.
Desde las primeras horas, decenas de jóvenes recorrieron los pasillos del Centro de Exposiciones y Congresos de la máxima casa de estudios, entre mesas y estantes colmados de publicaciones.
La oferta suma 96 mil ejemplares, distribuidos entre más de 350 sellos editoriales. A unos pasos, personas empujaban diablitos con cajas mientras terminaban de abastecer los espacios.
La ceremonia inaugural reunió a autoridades de la UNAM y de la institución valenciana en el salón Clementina Díaz y de Ovando. Ahí se entregó el Reconocimiento Rubén Bonifaz Nuño a la Trayectoria Editorial Universitaria 2026 a la argentina Patricia Piccolini, con más de cuatro décadas dedicadas al oficio.
Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural, recurrió a la historia de la biblioteca de la Universitat de València para referirse a la preservación de la memoria escrita. En 1785, Francisco Pérez Bayer donó más de 20 mil volúmenes de su colección personal; casi tres décadas después, durante la invasión napoleónica, el fuego de los bombardeos destruyó parte de aquel patrimonio.
“El fuego calcina el papel, pero no la voluntad”, sostuvo Beltrán. La biblioteca renació gracias a las aportaciones de profesores y rectores, así como a fondos rescatados de antiguos conventos, hasta volver a abrir sus puertas en 1837.
Aquella historia le permitió enlazar pasado y presente. La cultura escrita, planteó, se alimenta de múltiples dimensiones de la condición humana, mientras los volúmenes que la preservan continúan como un pilar del conocimiento y la imaginación: resguardan la memoria y promueven el pensamiento libre y crítico, “antítesis de la censura y de la opresión en cualquiera de sus formas”.
El rector Leonardo Lomelí Vanegas llevó la reflexión hacia los desafíos actuales de la edición. Frente a la “sobreabundancia informativa”, destacó que la producción universitaria aporta “contexto, rigor y criterios para comprender la realidad”.
La inteligencia artificial, las nuevas formas de lectura, el porvenir de las librerías, la preservación de los fondos documentales, el acceso abierto y la protección de los derechos de autor forman parte de los retos que, expuso, exigen respuestas “informadas, éticas y colectivas”. Las tecnologías pueden facilitar el acceso al conocimiento, pero también profundizar desigualdades, concentrar contenidos y excluir voces.
Lomelí recordó además las aportaciones del exilio republicano español a la ciencia, la educación, las artes y la cultura mexicanas. Ese legado mantiene vigentes valores como “la solidaridad, la libertad y la dignidad” y, a su juicio, pone de relieve la responsabilidad de las instituciones de educación superior frente al autoritarismo y la intolerancia.
La Universitat de València participa con cerca de medio centenar de actividades y una delegación académica y artística en la que figuran Jaime Siles, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2026; la historiadora del arte precolombino Cristina Vidal, el pianista Pablo García-Berlanga, la ilustradora Cristina Durán y el cineasta Rafael Maluenda.
Parte de su patrimonio llegará también a la Casa Universitaria del Libro mediante la exposición Tinta, pergamino y papel. Tesoros de la Biblioteca Histórica de la Universitat de València.
La programación general comprende más de 350 actividades académicas y culturales. Entre sus invitados figuran Angela Davis, por primera vez en la UNAM, así como Cristina Rivera Garza, Gonzalo Celorio y David Toscana.
La Filuni, con entrada libre, abrirá de 10 a 19 horas en el Centro de Exposiciones y Congresos UNAM, ubicado en avenida del Imán 10, Ciudad Universitaria. Concluirá el domingo 30 de agosto.
Con información de LA JORNADA
