FILIPICAS /Paco Ramírez /La CNTE en Chiapas: mucha calle, poca ley y un calendario que la mira

Este viernes la Sección 7 de la CNTE volvió a cerrar los dos accesos principales de Tuxtla Gutiérrez, La Pochota y La Angostura. Nada nuevo, dirán algunos. Pero conviene mirar qué dice ese gesto repetido sobre el momento que vive el magisterio disidente de Chiapas.
Lo primero es lo que sí tiene: capacidad de movilización. En junio sostuvo veinte días de plantón en la capital como parte de la huelga nacional, y hoy anuncia que prepara una tercera etapa. Es una capacidad que no cualquier organización tiene.
Lo segundo es lo que no ha logrado. Sus dos demandas centrales, abrogar la reforma educativa y la Ley del ISSSTE de 2007, siguen sin respuesta. Al levantar el plantón, la propia dirigencia habló de “reorganización y fortalecimiento de estructuras”, una forma de decir que esa etapa terminó sin victoria. Y la chispa de hoy es de otra naturaleza: el traslado de la hemodiálisis de los trabajadores de la educación a una clínica que Salud suspendió dos días después. Un reclamo muy concreto, de los que mueven a la base.
¿Fuerza o desgaste?
La respuesta honesta es que las dos cosas. Un bloqueo con decenas de maestros no mide a un movimiento, pero un movimiento tampoco se mide solo por cuántos puede sacar a la calle. Se mide por lo que logra cambiar.
Aquí el gobierno ha aprendido a negociar sin ceder en lo central: firmó con la Sección 7 una minuta que recupera la bilateralidad y abrió mesas locales, mientras la mesa nacional con la CNTE sigue sin instalarse. Eso deja logros a una sección y tensiones al conjunto. En junio, la Sección 22 de Oaxaca aceptaba levantar su plantón mientras la 7 todavía reclamaba un bono parecido. Cuando el gobierno trata a cada sección por separado, la fuerza común se diluye.
El calendario que la mira
El 6 de junio de 2027 Chiapas elige 40 diputaciones locales y poco más de 120 ayuntamientos. Las campañas corren del 4 de mayo al 2 de junio. La CNTE habla de una tercera huelga nacional, tentativamente entre mayo y junio.
La coincidencia no prueba un plan electoral. No encontré ningún anuncio de que la CNTE vaya a postular candidatos ni a aliarse con partidos. Pero sí muestra un hecho político: ningún gobierno quiere un conflicto magisterial abierto en plena campaña. Eso es una palanca, y la dirigencia lo sabe.
La palanca, sin embargo, tiene doble filo. Un bloqueo en la entrada de la capital cobra su factura en la opinión pública, sobre todo entre quienes pierden horas en carretera o dependen de servicios. Y el SNTE oficial se distancia de la CNTE precisamente por esos métodos: dice rechazar los bloqueos como forma de presión. Cada cierre de carretera alimenta ese contraste.
El problema de traducción
Mi lectura es que la CNTE tiene un problema de traducción: convierte energía social en presencia pública, pero no en resultados. Quien quiera cambiar la Ley del ISSSTE necesita votos en el Congreso, no solo en la calle. Eso no obliga a la CNTE a volverse partido, decisión que le corresponde a ella, pero sí a explicar cómo pasa de la presión a la ley.
En 2027 Chiapas elegirá a quienes administrarán los municipios donde trabajan miles de maestros. Esos maestros, de la CNTE, del SNTE o de ninguna de las dos, también votan. La pregunta no es si la CNTE seguirá bloqueando. Es qué querrán los maestros que haga su sindicato cuando bloquear ya no alcance.

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