Angel Mario Ksheratto
Barrios Zea, a la cárcel
En menos de lo que canta un gallo, el desafuero del ahora exalcalde de Tapachula, Ángel Barrios Zea se dio sin miramientos ni retrasos; era de esperarse pues el hombre aquel venía siendo acusado de muchos delitos desde los primeros meses de su gobierno y nadie se atrevía a echarle el guante. Soberbio, ambicioso, prepotente, desleal y torpe, el otrora acreditado “médico del pueblo”, no pudo esconder sus intenciones políticas y poco logró en la última reunión secreta que sostuvo en su ciudad natal, en la que estuvieron presentes el exdictador Salazar Mendiguchía, el exfiscal Mariano Herrán, Ángel Barrios y los candidatos para los que, se presume, fueron desviados recursos públicos durante su campaña de proselitismo. Pero más allá de lo que puede ser un delito electoral grave, desde hace dos años se venía denunciando una serie de desfalcos al erario público, entre lo que se mencionó la adquisición de propiedades dentro y fuera de Tapachula e incluso, la propia esposa del ahora desaforado, denunció públicamente la existencia de cantidades descomunales de pesos y dólares en la casa del hasta ese momento, edil tapachulteco.
Eran entones, los últimos estertores del pablismo y nadie osó encarar a Barrios Zea que buscaba afanosamente una nominación al Congreso para obtener impunidad. Una fuente de la municipalidad tapachulteca, recién reveló que el propio alcalde llamaba a los funcionarios a su oficina para requerirles los recursos que les habían sido asignados para construcción de obras. “Era como la dueña de un restaurante que agarraba el billetaje y decidía comprar tomates podridos en lugar de sanos; decidía cuánto se pagaría por tal o cual obra y él personalmente hablaba con los contratistas, aún así las obras vinieran etiquetadas o fueran pagadas desde el gobierno del Estado. Era un desmadre, no le podías decir nada porque explotaba, te gritaba, amenazaba”, cuenta esa fuente.
En una ocasión, dice, pidió los cheques del programa “Oportunidades” y ordenó que fueran cambiados para entregarlos en efectivo. Uno de sus asistentes argumentó que eran muchos cheques y que sería preferible entregarlos a los beneficiados. Barrios Zea se paró de su asiento, se colocó detrás del atrevido que hizo la sugerencia, lo tomó del pelo y le pegó varias cachetadas, sin que nadie interviniera. Se cumplieron los deseos del edil y le llevaron el dinero a su escritorio. Pidió que salieran todos y al rato les hizo entrar. Ordenó la entrega del recurso al que, lógicamente, faltó una cantidad grande. Nadie se atrevió a denunciarlo y se tuvo qué echar mano, a escondidas del edil, de otros recursos para no provocar reacciones entre los beneficiados de ese recurso federal. Así de descarado, así de sinvergüenza era Barrios Zea. Un vil ladrón que siempre fue protegido por Pablo Salazar, al grado que, se dice, le venía a visitar en los últimos meses a bordo de un avión privado, de dudosa procedencia.
Justicia pareja
Ahora bien, no es Ángel Barrios Zea el único alcalde que ha tocado dinero público. Recordemos que los mismos diputados han ofrecido cifras escandalosas de presidentes municipales a quienes han detectado irregularidades en su cuenta pública. Muchos otros, descaradamente hicieron entrega de recursos públicos a algunos candidatos. Ahí está el caso de Jitotol de donde circula la copia de un cheque por 200 mil pesos que el edil entregó a uno de los candidatos. Ahí está Comitán, cuyo alcalde no ocultó jamás su respaldo al candidato del PT, corriendo, incluso, a los empleados municipales que se negaron a apoyar al candidato de Constantino Kanter. Ahí está el caso del alcalde de Palenque que apoyó al candidato de una alianza. Ejemplos hay muchos. Son inocultables.
Ahí es donde surge la pregunta: ¿Va a hacerse justicia pareja o, como siempre, solo de manera selectiva? Por otro lado, debemos también velar porque no solo los alcaldes enraizados en la anterior dictadura caigan bajo el peso de la ley. El caso de Ángel Barrios debe arrojar otros resultados que impliquen directamente al gobierno de Pablo Salazar. Fue en la pésima administración de éste cuando se dio el vergonzante saqueo a los damnificados por el huracán “Stan”. De tal manera que, si Barrios fue capaz de “rasurar” los recursos del programa “Oportunidades”, no dudamos que lo hizo con dinero federal para los afectados. En todo caso, habrá de aclarar dónde está todo ese dinero. Las sospechas sobre la existencia de una red criminal para apoderarse de esos recursos, se fortalece cada vez más. Y en ésta, como todos sabemos, están inmiscuidos exfuncionarios pablistas, alcaldes y el propio Pablo Salazar y su familia, a quienes se considera los mayores beneficiados.
Lo que viene es quizá lo más difícil: la captura de Barrios Zea. Nadie ignora sus ligas con el encargado del despacho del Ministerio de Justicia. Ello obliga a pensar que probablemente, no lo detengan jamás. Y ocurrirá como con el caso Pano Becerra. Inocentes están en la cárcel, pagando delitos que jamás cometieron y a punto de perder sus propiedades, mientras el principal sindicado, se pasea con entera libertad. Esperemos que esto no sea un delirante acto mediático, sino una acción contundente que devuelva la confianza perdida en las instituciones de justicia. Qué bueno que se acabe con la impunidad de los alcaldes rateros. Qué bueno que por fin tengamos una pequeña luz al final del túnel. Lo celebramos. Pero insistimos: Que las investigaciones vayan a fondo y que no al rato, una negociación política bajo la mesa, deje libre a Barrios Zea y se desvanezcan las pruebas contra Pablo por el caso “Stan”.
Tarjetero
*** El llamado “Vocero Mudo” del pablismo, David Tovilla, no puede esconder su vil manía de seguir espiando a periodistas, políticos y funcionarios. De ahí que a su gente, la mantiene en puestos clave para que puntualmente, le informen a Pablo de lo que sucede en las entrañas del poder. Por ello ataca febrilmente a los funcionarios cuando corren a sus amigas de los cargos desde donde espían al gobierno de Sabines. Eso, a pesar de los deslindes acordados. *** Luego nos leemos.
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