Exportaciones mexicanas crecen, pero no se traducen en valor interno: Unctad

Ciudad de México. Las exportaciones manufactureras de México han registrado un notable crecimiento en las últimas décadas, impulsadas por su integración en las cadenas de valor de América del Norte. No obstante, este dinamismo no se ha traducido plenamente en desarrollo económico interno, de acuerdo con un reciente reporte de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

El documento destaca que México “ilustra una vía de modernización que pasa por una participación más profunda en las cadenas regionales de valor y la reorganización de la producción mundial”.

Indica que la cercanía geográfica con Estados Unidos y Canadá, sumada al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ha consolidado al país como “un nodo indispensable en los sistemas de producción de América del Norte”.

Desde mediados de los noventa, las manufacturas representan sistemáticamente más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas. Sectores como el automotriz, la electrónica y las tecnologías de la información han sido los principales motores de este impulso. Entre 2000 y 2025, las exportaciones de tecnologías de la información y computación (TIC) y electrónica pasaron de 45 mil a 110 mil millones de dólares, posicionando a México como el decimosexto mayor exportador global de semiconductores.

No obstante, la Unctad advierte que “el rápido crecimiento de las exportaciones no se ha traducido en una creación de valor interno proporcional”. Esto se debe a que gran parte de la producción depende de insumos intermedios importados: en el caso de la electrónica, el 70.7 por ciento del valor bruto exportado proviene de componentes extranjeros.

Es decir, considera que México sigue siendo sobre todo una plataforma de ensamblaje con escasa integración de proveeduría nacional.

Para revertir esta tendencia, recordó que el gobierno ha puesto en marcha políticas industriales específicas, como el Plan México, que busca atraer 100 mil millones de dólares anuales en inversión extranjera directa hacia sectores estratégicos como el automotriz y los semiconductores, respaldado por un paquete de incentivos fiscales de mil 500 millones de dólares. El objetivo es “modernizar la cartera nacional de exportación hacia sectores de alta intensidad tecnológica y profundizar la integración en segmentos de mayor valor de las redes mundiales de producción”.

No obstante, el reporte señala que persisten importantes desafíos. La transferencia tecnológica continúa limitada por la retención de propiedad intelectual en las casas matrices de las multinacionales, mientras que la inversión en investigación y desarrollo local, así como en capital intangible, sigue siendo baja. “Sin un ecosistema de innovación autónomo, las empresas nacionales no pueden absorber tecnologías extranjeras ni desarrollar alternativas competitivas en los eslabones iniciales de la cadena de valor”, advierte la UNCTAD.

Además, el estudio alerta que la formación de capital en México se ha estancado desde 2012, debilitando la capacidad para modernizar infraestructura y sostener incrementos de productividad. La mayor parte de la inversión extranjera se concentra en reinversión de utilidades, mientras que los proyectos nuevos representan una fracción marginal.

La UNCTAD subrayó que la lección es clara: “el comercio exterior y las redes de producción solo funcionan eficazmente cuando se acompañan de políticas internas orientadas a la modernización tecnológica, la creación de valor nacional y una formación de capital amplia y sólida”.

 

Con información de LA JORNADA

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