EU debe enfocarse en países con superávit global para reducir déficit comercial: académico

Si Estados Unidos realmente quisiera reducir su déficit comercial, debería concentrarse exclusivamente en aquellos países que registran un superávit global, señaló Michael Pettis.

El problema, según el académico al participar en el Foro Económico de la American Chamber of Commerce México (Amcham), es que los países con exceso de producción generan presiones comerciales que deben ser absorbidas por sus socios comerciales, es decir, aquellos que no controlan sus cuentas externas.

Señaló que para resolver el problema de los desequilibrios globales, hay que centrar la atención en los países con superávit, no en los que tienen déficit.

Pettis destacó que preocuparse por los países con déficit es totalmente contraproducente.  “Si la administración realmente quisiera reducir el déficit, se centraría únicamente en los países con superávit global”, dijo.

El economista señaló que las políticas actuales reflejan un problema en los niveles más altos de la administración, lo que lleva a políticas comerciales erráticas.  Expresó su esperanza de que haya más racionalidad en el futuro, ya que solo quedan dos años de preocupaciones.

Apuntó que los déficits bilaterales se malinterpretan con frecuencia, pues países con altos ahorros, como Japón, exportan capital en exceso a países seguros como Estados Unidos, mientras que economías en desarrollo como México reciben menos. Si Estados Unidos impusiera aranceles a México y desalentara la entrada de capital, absorbería más del excedente global de ahorro, aumentando su déficit comercial.

“Imponer aranceles a México provocaría, de hecho, un aumento del déficit estadunidense, ya que habría crecido la cantidad de excedente de capital que el país debe absorber”, explicó Pettis, al recalcar que México y otros países en desarrollo contribuyen a equilibrar parcialmente los flujos globales.

Debilidad

En el mismo foro, Luis Foncerrada, economista en jefe de la Amcham, indicó que a pesar de sus logros históricos, China enfrenta un proceso de debilitamiento estructural marcado por la desaceleración económica, la desindustrialización y una inminente crisis demográfica.

Explicó que aunque China representa actualmente el 17 por ciento del producto total del mundo y durante varios años fue el motor del 30 por ciento del crecimiento mundial, esa época ha quedado atrás.

Foncerrada señala que el país está experimentando un fenómeno de desindustrialización en el que el sector servicios está ocupando rápidamente la vanguardia, mientras que la producción de manufacturas se reduce.

A este cambio estructural se suma una enorme sobreproducción que no puede ser absorbida ni por el mercado interno ni por el externo, lo que ha llevado a que la inversión en el país se encuentre prácticamente parada.

El desafío más impresionante y acelerado para el futuro de China es la rápida disminución de su población. Para 2038, China perderá 70 millones de habitantes, y para 2050, 175 millones, según Foncerrada. Este panorama de debilitamiento contrasta con los hitos históricos que China ha alcanzado, entre los que destacan haber sacado de la pobreza a 800 millones de personas, albergar 25 de los 100 centros de innovación más importantes del mundo, y generar el 60 por ciento de su energía a través de fuentes nucleares. Sin embargo, las tendencias actuales imponen un gran reto de reconfiguración económica global.

 

Con información de LA JORNADA

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