Augusto Solórzano López /ASICh
En el país de las incongruencias y de las ocurrencias y hasta de las payadas, tenemos ante sí un casi seguro incremento “deslizable” de las gasolinas hasta el 2014 con lo que una vez más el género político se vuelve a contradecir, para que a México y los estados de los Estados sigamos “más pior” como alguien ha dicho y dicho bien.
Esa circunstancia no comprensible de los que dicen que nos gobiernan y que según pugnan porque nos vaya bien, pero, que con sus actos nos dicen lo contrario, “está sacando de sus cabales a muchísima gente” y no parecen entender.
Naturalmente pensamos en los casi cinco millones de seres humanos que poblamos Chiapas y los más de 112 millones que habitamos todo el territorio nacional, quitando el 1% de apátridas que nos mangonean como quieren.
Cómo entender eso de que “recula la pobreza” y cómo comprender a los que le “echan gasolina para que esa señora pobreza no se aleje de nosotros”. Mi, no entender.
Ayer en la tarde, los senadores avalaron en lo general y en lo particular en comisiones la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), la cual se espera que se suba al pleno hoy jueves y sea debatida.
Ese recurso de ley es el medio por el cual se aplica una cuota adicional de 36 centavos por litro en la gasolina magna; 42 centavos en Premium UBA y 29 por litro de Diesel.
Antes de lo condenable y según expertos “el Estado mexicano, como cualquiera otro en el mundo, requiere disponer de los recursos suficientes para cumplir con sus funciones básicas”.
Empero para el cumplimiento de esas “funciones básicas” se hace inaplazable, un sistema tributario justo y eficiente (que) debe operar con base en la equidad, eficiencia económica, sencillez administrativa, flexibilidad para adaptarse a un entorno cambiante y transparencia política”. Que no hay.
El “modelito” siguen observando los analistas debe considerar, de manera fundamental e integral, el impacto en las finanzas públicas, de las empresas y de las familias. Explicación que me gustaría conocer departe de los legisladores para el beneficio de “las familias de México”.
Ahora sí, lo condenable está en que desde 2008, las entidades federativas han recibido 58 mil 857 millones de pesos por el “gasolinazo”. Cantidad que también sería interesante que nos dieran a conocer en qué lo gastaron los gobernadores.
Con la segura aprobación de diputados (ya) y (hoy jueves) los senadores de continuar con el artículo 2A fracción segunda de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) se extenderá por tres años más el aumento mensual del precio del llamado “gasolinazo”.
Son variadas y diversas las repercusiones que habrán, nos detengamos en dos y quizá las más significativas. La familia mexicana y el transporte en general.
Seguirá la volatilidad de los salarios y nuestro poder adquisitivo cada vez más se hará más difícil y del transporte, alimentos, aumento generalizado de precios y ¡uf!, todo por las nubes. Sí, ya lo está…pero, con esto seguirá mucho peor. Ya veremos.
En lo inmediato y por la coyuntura electoral, pero, sobre todo por el tema, se divisan movilizaciones sociales, incrementos a tarifas de bienes y servicios y otros que sobre todo en función de aumentos seguramente los autorizarán en perjuicio otra vez de la gente. Como siempre. ASICh
