Ciudad de México. En homenaje por el centenario del natalicio del historiador Miguel León-Portilla (1926-2019), su amigo y colega Eduardo Matos Moctezuma encabezó este martes la inauguración de la exposición bibliográfica Miguel León-Portilla: una vida sin final. Homenaje en su centenario, instalada en la sede del Colegio Nacional, en la colonia Centro Histórico. Además de la muestra también se realizó una lectura dramatizada de un fragmento de la obra de teatro La Huida de Quetzalcóatl, la primera y única pieza dramática de León-Portilla.
Matos Moctezuma afirmó que esta exhibición “está hecha para conocer más sobre quién fue Miguel Leon Portilla y lo que significó para México. En esta pieza, que fue uno de las primeras que realizó, ya portaba hacia dónde iba, porque no pueden negarme que mucho del contenido del fragmento de la obra que escuchamos está la filosofía. Aquí vemos lo que representó para México, para la universidad (Nacional Autónoma de México) y para el Colegio Nacional”.
La exhibición es un recuento histórico por la vida de León-Portilla: desde su nacimiento y su infancia hasta sus últimas reflexiones, las cuales algunas quedaron plasmadas en el libro Soy mi memoria, editado en conjunto por la UNAM, las academias mexicanas de la Historia y de la Lengua, la Universidad Iberoamericana y el Colegio Nacional. En total, el historiador recibió 25 doctorados honoris causa, 21 diplomas y tres medallas otorgadas por los gobiernos de México, España y Francia, entre otros galardones. También se colocaron fotos de su niñez y algunos de los 53 libros que escribió.
“De esta muestra me parece imperdible el que se pueda admirar lo que yo llamo el alfa y el omega, es decir sus libros La filosofía náhuatl, que fue su tesis doctoral y gran inicio, y Yo soy mi memoria, que podemos decir que son sus reflexiones finales”, enfatizó el antropólogo Matos Moctezuma.
La Huida de Quetzalcóatl narra diversas reflexiones filosóficas sobre la vida de los antiguos pueblos nahuas a partir del punto de vista del sacerdote Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, conocido por ser quien realiza la promesa del retorno de la serpiente emplumada. En esta ocasión, la dramatización corrió a cargo de Jesús Hernández, Zabdi Blanco, Omar Silva e Iván Zambrano, integrantes de la Compañía Nacional de Teatro. El acto interpretado es la reflexión que el viejo dios tiene sobre su propia identidad, además de la Toltecayotl, la cultura tolteca. En el diálogo que tiene con otros sacerdotes y su reflejo, Quetzalcóatl profundiza en ideas como la inmortalidad, la divinidad, el tiempo y la cultura.
Esa dramaturgia, creada en 1952, permaneció oculta por décadas hasta que el poeta Marco Antonio Campos logró convencerlo de publicarla. La pieza llegó a los escenarios por vez primera de la mano de Teatro UNAM el 20 de octubre de 2017 en los escenarios del teatro Juan Ruiz de Alarcón, dirigida y adaptada por Mónica Raya.
Huida de Quetzalcóatl es un ensayo dialogado en el que se plantea una reflexión profunda ante las decisiones del sacerdote como la de negarse a realizar sacrificios humanos, las traiciones que sufrió por ello, la tragedia del incesto con su hermana provocada a manera de trampa debido al consumo excesivo de pulque, su exilio y la promesa del regreso del antiguo dios. Detrás de la treta se encuentra Tezcatlipoca, el espejo humeante, gemelo y eterno rival de Quetzalcóatl.
Con información de LA JORNADA
