Diablos remontó ante Guerreros en el séptimo juego y clasifica a la serie divisional

Ciudad de México. Nadie puede acusar a los Diablos Rojos de no ofrecer emoción en sus juegos. A pesar de que llegó a estar con una cómoda ventaja de seis carreras, los relevistas volvieron a complicarse y poner en riesgo la posición en la que estaban y la séptima entrada por poco se les convierte en fatídica. Para fortuna escarlata no fue así y derrotaron 12-8 a Guerreros de Oaxaca –ahora eliminados– para remontar en un séptimo juego para que los Rojos avancen a la serie divisional de la Liga Mexicana de Beisbol.

Volvieron al estadio Alfredo Harp Helú, donde los Escarlatas se crecen ante el apoyo desbocado de su afición, pero con la misión de revertir una desventaja de 3-2 en la serie del primer playoff. El sábado empataron con la blanqueada 11-0 que les aseguró estar en la siguiente ronda, aunque faltaba definir cómo lo harían.

Con esta victoria de domingo, Diablos avanzó a la serie divisional y eliminó a Guerreros; estos quedan sin opción pues no alcanzaron el criterio de “mejor perdedor”, ya que en resultados los superan Olmecas y Bravos, ambos ya con lugar en la siguiente ronda pero que juegan su serie para definir quién será tercero y quién el comodín en la Zona Sur. Además de los Rojos, los Pericos de Puebla también clasificaron tras vencer el sábado a los Piratas de Campeche.

Rally de carreras

El primer tercio de este domingo fue vertiginoso. Diablos atacó desde el primer inning con tres anotaciones. Carlos Pérez produjo la primera carrera que anotó Carlos Sepúlveda. Un out de sacrificio de Julián Ornelas empujó la de Robinson Canó y Franklin Barreto conectó sencillo productor de la que pisó Pérez.

En el siguiente episodio, Juan Santana metió a Guerreros en el juego con un jonrón solitario y Jorge Flores acortó la desventaja al impulsar con sencillo a Leonel Valera; Luis Barrera produjo la del empate con Juniel Querecuto.

El México volvió a recetar un rally de tres carreras en la parte baja de la segunda entrada. El tolete privilegiado de Juan Carlos Gamboa sacudió con un jonrón de dos carreras y le quitó presión a los Escarlatas.

La mejor ofensiva de la LMB la ostentan los bates de Diablos Rojos. Su capacidad de ataque puede ser inclemente y puede parecer en estado en pausa para de pronto explotar recorriendo bases o con batazos largos. Eso lo demostraron en el tercer inning, cuando Orlando Arcia aportó un jonrón de tres carreras a la cuenta de los Rojos, con anotaciones de Barreto y Luis Liberato.

Hasta la sexta entrada Oaxaca se volvió a hacer notar en la pizarra con una carrera que produjo Flores con un sencillo que impulsó a Mel Rojas. Los Escarlatas respondieron en ese inning con dos rayas más: “Haper” Gamboa anotó empujado por Pérez y Sepúlveda anotó gracias a Ornelas.

En el beisbol la superstición registra episodios que hacen sudar cada que se repiten. La fatídica séptima entrada tiene momentos memorables y este domingo por poco se le manifiesta a los Escarlatas, cuyo relevista Jimmy Yacabonis vivió minutos de agonía en los que Guerreros amenazó con el empate.

Los Diablos se desempeñaban con solvencia, pero la lluvia obligó a una pausa. Al volver, fue como si se tratara de un juego distinto y los Guerreros les asestaron un rally de tres carreras. Y en la octava aportaron una más para quedar a sólo dos anotaciones del empate.

El buen trabajo del cerrador japonés Tomohiro Anraku y el eficiente ataque Rojo permitieron sacar una victoria decorosa, tanto como la derrota de unos Guerreros que acostumbran luchar hasta el último out.

 

Con información de LA JORNADA

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