MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
SABOTAJE
No deja de ser un escándalo la difusión en todos los medios antes de
concluir la semana pasada, que el gobernador Juan Sabines Guerrero no pudo
asistir a una muy esperada gira de trabajo de parte de los tapachultecos, en
la costa de Chiapas, “por una falla mecánica en el avión que lo trasladaría
de Tuxtla Gutiérrez, que de última hora fue detectada”. Inaudito, pero
cierto, que la seguridad del gobernador de este contrariado rincón del
sureste mexicano esté a expensas de un avión que según la versión oficial,
ya ha presentado tres fallas en períodos de tiempos muy cortos.Y no deja de ser todo un escándalo, porque puntualmente se hicieron las
apreciaciones desde diferentes ópticas en los medios de difusión impresos,
tratando el tema como un sabotaje ante la evidente lucha por el poder, del
que se insiste popularmente, sigue imponiéndose el exdictador Pablo Salazar,
asunto que llevó a creer la versión que está en peligro la vida de Juan
Sabines Guerrero, toda vez que hay evidencia de que Pablo Salazar cuenta con
la complacencia de decenas de incondicionales, aún con poder, en el gobierno
que encabeza Juan Sabines Guerrero, que pretenden desplazar a este, porque
está por aflorar la inmundicia que hubo en el gobierno, en el período
2000-2006.
La versión oficial fue la siguiente: “Poco antes de despegar la aeronave del
Gobierno del Estado de Chiapas, donde viajaba el gobernador Juan Sabines
Guerrero, especialistas en vuelo detectaron fallas mecánicas que ponían en
riesgo la vida del mandatario chiapaneco y la del resto de sus ocupantes”.
En el informe oficial sobre los hechos, se dijo que Sabines Guerrero
viajaría para cumplir con un compromiso de trabajo en la ciudad de
Tapachula, donde entre otras cosas escucharía el informe de obras y acciones
de la Reconstrucción a seis meses de su gobierno, aunque la falla en la
aeronave impidió el vuelo.
Ante la inasistencia de Juan Sabines a Tapachula, donde se le esperaba
ansiosamente, también corrió la versión que decenas de empresarios,
comerciantes y agrupaciones sociales le urgirían un posicionamiento
contundente de deslindarse de Pablo Salazar y pedir al Congreso del Estado,
así como la Federación, de manera oficial, que se auditen los recursos
destinados para la reconstrucción por los daños provocados por el huracán
Stan, toda vez que oficialmente se ha sostenido que hay un faltante de casi
dos mil millones de pesos, mientras que a principios de año se dio conocer
que las obras, mal hechas por cierto, no justificaban la inversión de casi
cuatro mil millones de pesos, mientras que el resto de los más de 10 mil
millones de pesos estaban siendo verificados, obra por obra y municipio por
municipio, de los incluidos, más no todos los que fueron dañados y no
incluidos.
Sobre ese mar de confusiones, en conferencia de prensa, el subsecretario de
Relaciones Políticas de la Secretaría de Gobierno, Manuel Burgos García,
descartó que se haya presentado un sabotaje a la aeronave denominada
“Yaxchilán”, en donde el gobernador Juan Sabines Guerrero viajaría a la
ciudad de Tapachula.
Mayores especulaciones levantó el funcionario en cuestión, porque solo quiso
puntualizar que no fue un sabotaje, sin embargo, daría mayores argumentos
para creer que la vida del gobernador y su seguridad no le interesa a nadie
de sus colaboradores, mucho menos a los que tienen la obligación de velar
por ello, dejando a última hora la revisión del avión que lo traslada con
urgencia, acortando distancias a la geografía equidistante de Chiapas.
Más inaudito la aclaración pretendida en los siguientes puntos: “Los aviones
que el gobernador dispone para realizar vuelos de trabajo, ustedes lo saben,
son dos aviones Learjet. El Chamula que fue comprado en 1981, época en que
el gobernador del estado era el papá del señor Sabines y el otro es el
Yaxchilán, también de inicios del año 1982, comprado en la época del
gobernador José Patrocinio”.
De la misma manera, dijo que ambas aeronaves han presentado problemas de
tipo mecánico que nada tienen que ver con un sabotaje en contra del Gobierno
del Estado.
“Quiero aclarar que El Chamula, en este momento lo están revisando, son
servicios que tardan a veces meses, semanas, yo sé que el Yaxchilán, me
podrán decir que voló a penas antier. Efectivamente hizo un vuelo a
Tapachula y regresó, hemos tenido problemas con el Yaxchilán, ha fallado en
dos ocasiones, han fallado los flaps, que se usan para poder despegar y
frenar, han tenido por ahí unas fallas, pero son fallas mecánicas”.
Y es que toda esa maraña de confusiones oficiales fueron originadas por la
información dada a conocer desde el gobierno en los siguientes términos:
“Inmediatamente después de lo ocurrido, se inició una investigación para
descartar que la falla en el jet Yaxchilán, propiedad del Gobierno del
Estado, no haya sido provocada”.
“Incluso, se busca desechar la posibilidad de un boicot en el que
supuestamente impediría al gobernador Juan Sabines recorrer la Costa de
Chiapas, en donde fueron suspendidos diversos actos en el que estaría
presente”.
INTENSOS NUBARRONES
Pero además se intensifican los nubarrones, pues el presidente de la Junta
de Coordinación Política del Congreso del Estado, ajeno a esa maraña
mediática, indiferente por el hecho en sí, que se afirma fallas en el avión
gubernamental, sin la mayor preocupación si está o no en riesgo la vida del
gobernador, que de generarse un boicot, el panista Carlos Raymundo Toledo
hizo mutis, y como no, pues fue parte del gobierno de Pablo Salazar.
Para el personaje en cuestión, antagónico a los ideales del gobernador
Sabines Guerrero, es más importante añadir en esos escenarios que pusieron
el grito en el cielo a los chiapanecos por la seguridad personal del
gobernador y su gabinete, intensos nubarrones ajustados al quehacer
legislativo, cuyos obstáculos para que Juan Sabines pueda gobernar con
holgura a satisfacción plena de hacer justicia social a los chiapanecos, con
cabalidad y transparencia y no como hace seis años, donde se mercantilizó el
poder a una secta o cofradía, reducido a la familia, amigos e
incondicionales, el presidente de la Junta de Coordinación Política ya
mostró el cobre y adelanta que “Hay iniciativas de ley propuestas por los
diputados que será difícil que logren salir en la 62 Legislatura, porque
tienen impacto presupuestal y tiene que haber un gran acuerdo con el Poder
Ejecutivo”.
En estos tiempos de disputa del poder, para las elecciones del próximo 7 de
octubre, a renovarse el Congreso del Estado y los 118 ayuntamientos, hay
quienes ya comentan que el exgobernador está financiando al Partido Acción
Nacional, en el que milita el presidente de la Junta de Coordinación
Política y no debe extrañar que por ello advierta desde ya la imposibilidad
de que se aprueben: una iniciativa de ley de desarrollo social; nueva ley
pecuaria; de impulso a la introducción de valores en planes de estudio, para
crear un instituto en lenguas indígenas.
¿Cuáles serán esos grandes acuerdos que anticipa Carlos Raymundo Toledo, que
deben celebrarse con el gobernador para que se pueda considerar la más
remota posibilidad de haber si pueden aprobar las iniciativas que plantea el
titular del Poder Ejecutivo de este tan negociado estado del sureste
mexicano?
¿Será acaso el suculento bono de 200 mil pesos que es escándalo y se comenta
voz populi que desean los disputados locales para el final de esta 62
legislatura, en noviembre venidero, con agradecimiento del impuesto de los
chiapanecos por haberse presentado 4 horas a la semana durante 6 meses, con
ingresos de más de 76 mil pesos y demás prebendas?
Y le abona a esos nubarrones la perversa iniciativa de ley hacendaria, de la
que señala: “en la propuesta del gobierno federal hay una tendencia a que
los gobiernos estatales se hagan más responsables en el cobro de impuestos y
del ejercicio de los mismos”. E insiste: “porque es necesario hacer una
reforma hacendaria, de lo contrario sería grave pérdida para México”.
¿Creerá Carlos Raymundo Toledo que en un estado miserable, como Chiapas, es
conveniente aterrizar una reforma hacendaria que tiene como antecedente que
la pobreza no se ha resarcido aplicando más impuestos, sino que por el
contrario, conforme se aplican más tasas impositivas, mayor es la pobreza?
Valdría la pena que el presidente de la Junta de Coordinación Política del
Congreso del Estado salga a preguntar a los pobres, ¿Qué opina usted de que
es necesaria una reforma hacendaria, que obligue a todos pagar más impuestos
para acabar con la pobreza, pero no va usted pagar impuestos en medicinas y
alimentos? O sea que para los panistas, como Carlos Raymundo Toledo, ¿los
pobres solo tienen derecho a enfermarse y por lo menos comer?… total, en
esos rubros no, dicen los panistas que no pagarán impuestos. ahí está pues.
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