Crítica Constructiva

Por: Gustavo Hernández Larrauri

TEMAS VARIOS

Como siempre para mi es un placer plasmar una vez más estas líneas escritas alguna vez por este escribano, las cuales reflejan mi forma de pensar, en el cual intento basar mi ejercicio periodístico y mi actuar bajo esta premisa, y digo intento por que no todo es perfecto y la vida a veces por diversas circunstancias nos hace alejarse o flexibilizar la ruta del camino, pero al tener una ruta marcada, siempre se volverá al camino y en mi caso son bajo estas letras que un servidor alguna vez escribió y que reflejan mi sentir, mi pensar, por lo que retransmito estas líneas que me hacen alejarme mentalmente y espiritualmente de las circunstancias que algunas veces son hoscas en el negocio periodístico y digo negocio en el entendido y sentido del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, en su primer sentido Negotium: m. Ocupación, quehacer o trabajo y de la frase coloquial, ponerlo a flote, por lo que pongo a flote una vez más mi sentir de escribano, como otras veces lo hago al poner a flote muchas cosas podridas social y políticamente, las que señaló en mi quehacer periodístico y que en mi muy particular cosmovisión y a manera de Crítica Constructiva, imprimo y seguiré señalando, por lo que esta vez van estas líneas que pueden servir de reflexión ante los próximos días, que si bien son, para uno, para unos y para muchos de esparcimiento, júbilo y diversión también son para, uno, para unos y para muchos días de reflexión, no sin antes tocar diversos temas antes entrar de lleno al tema reflexivo ya que no puedo alejarme de lleno de las circunstancias periodísticas. Pasando estos días, días de reflexión de semana Santa, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, se vestirá de fiesta, de júbilo y algarabía al celebrar la tradicional Feria de la primavera y de la paz en su edición 2011, la cual ya tiene Reina, Liliana Gutiérrez, este nombramiento fue resultado de la votación de más de 20 integrantes del Consejo Consultivo de la Feria, Regidores, Directores del Ayuntamiento, “Fue un acto democrático, recibimos a tres chicas, para entrevistarlas y conocerlas. A todas se les hizo las mismas preguntas para después decidir quién sería la Reina”, destacó la Alcaldesa Victoria Cecilia Flores Pérez. La tradicional feria qué al juzgar por la magnifica realización que tuvo los festejos del 483 aniversario de la fundación de San Cristóbal de las Casas, promete ser una feria fuera de serie, una feria sin precedentes en el valle de jovel y de trascendencia mucho, pero mucho más allá de los limites del Huitepec, bien, muy bien…
Cambiando de tema, en tema hosco, caray, que contraste, pero ni modos. Antes que nada pido disculpas a los lectores por el lenguaje que voy a expresar, pero que se vaya a la fregada, el dizque Senador Rubén Velázquez, ya que no es un dios, aunque lo pretenda ser, misógino como su jefe por lo que señalo, cuenta conmigo mi estimado Miguelón, y me pongo a las ordenes ante cualquier represalia que se quiera aventar, ese amnésico personero del pasado que nunca, nunca debe de volver ha hacerse presente, por el daño enorme que le hicieron y hacen a Chiapas, que por que señaló esto, por que creo que siempre habrá gente que sus miedos disfracen a través de la amnesia, olvidándose de lo asquerosos que fueron la dupla Pablo Salazar-Rubén Velázquez , en Chiapas, en el sexenio pasado y ahora a través del Senado queriendo hacer ruido en abierta provocación el sin vergüenza de Pablo Rubén Salazar Velásquez Mendigochía, o sea Rubén Velásquez, hijo putativo y títere de Pablo Salazar, el cual o los cuales deberían de estar acompañando a su socio Greg Sánchez. Ahora Rubén Velázquez ya se mueve con más fuerza a las órdenes de su amo, y va como un ejemplo más, el incidente en que Miguel González Alonso, rechazó categóricamente la presencia del Senador Rubén Velázquez López en un acto de comunicadores. El incidente se dio durante la Toma de Posesión de la nueva dirigencia de la Delegación Tuxtla de la Asociación Nacional de Locutores, cuando ya iniciado el evento, hizo su arribo Velázquez López al presídium, donde se encontraba González Alonso, quien como acto de protesta se retiró de inmediato para colocarse entre el público asistente, lo que motivó la molestia del Senador, que de inmediato comenzó a provocar al periodista con sus actitudes, señas, muecas y expresándole “eres un payaso”. Ante la provocación y por considerar que la presencia de Rubén Velázquez en un evento de periodistas es una falta de respeto para el gremio periodístico, González Alonso lo encaró diciéndole que “no tiene derecho a provocar a los comunicadores, a quienes agrede con su presencia, faltándole el respeto a la libertad de expresión”. Este incidente los puede ver en estos link´s http://www.youtube.com/watch?v=Lh5jCI3Rmcs&feature=channel_video_title y http://www.youtube.com/watch?v=wMTTWDYcyqs&feature=channel_video_title . Bueno, ahora, entro de lleno a tema reflexivo, va están líneas, ojalá les gusten amables lectores.

LA MESA

Virgilio, tocó la puerta donde veía aquellas siluetas, sin saber y poder comprender tocó y tocó, después de un buen rato por fin alguien abrió, alguien al igual que su imagen y semejanza se postro frente al él, le dijo pasa hermano, pasa, Virgilio, su mano, su imagen y su misma imagen, pasaron poco a poco, tal vez con algo de temor, algo que ellos no podían interpretar, dentro de aquel espacio, vieron frente así, una mesa con varias sillas alrededor, la mesa era de piedra, adornada con estrellas, ráfagas de viento y de una azul profundo como el mar, bordeada de azul celeste como el cielo, alrededor habían varias sillas una era de un resplandor inmenso, dorada igual que el sol, otra plateada cual el brillo de las estrellas, otra café como la tierra, otra roja anaranjada, otra era de un color grisáceo, otra más negra que la noche sin estrellas, otra era de madera fresca, otra de madera podrida, otra de papel en blanco, otra de siluetas diferentes aunque muy semejantes a la suya, otra pintada en forma multicolor y otra que sólo reflejaba su espacio, Virgilio, por cuarta vez sintió miedo, un pánico a lo que aún no podía comprender, su mente daba vuelcos al igual que sus primeros pasos dentro de la ventisca. Uno a uno fueron pasando, sin saber dónde sentarse, sin saber qué hacer, quiso probar, tal vez por curiosidad, tal vez por necesidad, más bien por no arriesgar, no a él mismo, sino a su mano, a su imagen y a su mismo rostro.

LAS PRUEBAS

Virgilio, aún indeciso primero se sentó en la silla dorada, experimento un sentimiento de inequidad, de desigualdad, de poder, de ambición, sintió que algo lo mareaba, que ese inmenso brillo lo deslumbraba y lo deslumbraba a tal grado que su vista no podía ver, era algo que no lograba comprender, después de dar vueltas dentro de su cabeza, sintió que con el brillo de ese resplandor podía a la desigualdad convertirla en igualdad, a la ambición en sencillez, experimentó que esa enorme fuerza que se traducía en poder, podría usarla para construir y al igual de fuerza para destruir, sintió que lo que lo mareaba no era ese resplandor, sino más bien lo que el mismo sentía con ese brillo que era tan deslumbrante, eso era lo que más lo desequilibraba. Persistió a sentarse en la silla plateada al igual que las estrellas, por un momento se sintió transportado entre astros luminosos; sin embargo algo no estaba bien dentro de él, al igual que el resplandor de la silla dorada lo cegaba inmensamente, lo cerraba en su visión, escuchaba un campaneo de metal en su cerebro y por más que su mente imaginara, no lo concebía más y más, sus sueños y la imaginación poco a poco se desvanecían, entre su mente se fijaba una imagen más y más, esa imagen material que poco a poco acaba con ellos. Se quiso parar por un instante pero comprendió que con ese tintineo que golpeaba su cerebro y con ese mundo material, usado correctamente esos sueños se podrían convertir en realidad.

Luego, al sentarse en la silla de color café, silla de color igual al de la tierra que un día por primera vez pisara, al sentarse en aquella silla, sintió la misma ansiedad que un día su ser en su garganta percibiera, se dio cuenta que sin la tierra el no existiría jamás, que al igual que el vital líquido, la tierra era fuente de vida, en el estaba cuidarla, conservarla, respetarla y amarla al igual que aquellas siluetas que al igual que él era lo que más quería, entendió que la tierra era el inicio de la armonía de las cosas, que vivía en un circulo de vida entre el agua, la tierra y el aire; sin embargo algo le ofendía.

Prosiguió a sentarse en la silla de color rojo anaranjado, y sintió que algo en todo su ser le quemaba, ardía fuego en su interior, ardía todo su cuerpo, se retorcía de dolor, sintió una sed inmensa, le faltaba el aire, quería correr sobre la tierra. El fuego ardiente que lo quemaba cedió poco a poco, conoció la implacable furia de dolor, entendió que para cerrar una parte del círculo de la vida se necesitaban de los cuatro elementos, agua, fuego, tierra y viento. El dolor laceraba en lo interno y en lo externo, que el dolor a veces venía de uno mismo, a veces de algo externo y a veces por la combinación de ambos, así como el ardor destruía las Entrañas.

Tocó el turno a sentarse en aquella silla pintada de un tono grisáceo, al sentarse su mente fue envuelta en una nube gris, como aquellas de formas caprichosas que lo espantaban al inicio de su corta existencia, de ellas salían truenos y centellas, relámpagos jamás antes vistos por él. No lograba concentrarse, no podía ubicarse. Pensó por un momento que tal vez lo mejor sería dejarse llevar por esas nubes, por momentos flotó y flotó, otra vez el rumbo fue sin rumbo, en un abrir y cerrar de ojos, fijó la vista en un instante, se dio cuenta que aquellas nubes, él mismo las provocaba, que la ceguera, que la falta de visión, que la nubosidad, que aquellas formas grises, provenían de lo más profundo de su ser, que era él mismo quien veía las nubes de esa forma y que estaban en él para aclarar la visión, que sólo dependía en ver más allá de las cosas, que a
veces, los relámpagos, truenos y centellas, eran por su escasa vista, por no lograr ver más allá de la distancia, que sí a veces lo tocaban y lo envolvían era por que no sabía evitarlos.

Prosiguió a sentarse en la silla negra más negra que las noches sin estrellas, en ella volvió ha sentir un inmenso miedo, por momentos esa negrura lo alimentaba, por momentos esas tinieblas lo deslumbraban, empezó a inclinarse por esa silla que le provocaba enormes sentimientos jamás experimentados, sintió una fuerza descomunal que lo embargaba, lo que quería tocar lo alcanzaba, el fuego a él ya no lo quemaba, la ambición a él lo llamaba, el viento por más que soplaba no lo cimbraba, vio que innumerables siluetas a el lo adoraban, sintió que él brillo de lo dorado a él lo iluminaba, creyó que las estrellas plateadas a él lo buscaban; Más de pronto, sintió un inmenso golpe en su interior y vio que una luz deslumbrante poco a poco se acercaba, vio una enorme lucha entre lo más recóndito de su ser entre esa negrura de la noche sin estrellas y ese resplandor que poco a poco avanzaba. Por momentos su corazón se agitaba, por momentos él dudaba, sentía otra vez un inmenso miedo, sentía que su silueta poco a poco flaqueaba, esa lucha entre la luz y la oscuridad de su ser, duro días y noches, noches y días, tal vez años, tal vez lustros, tal vez siempre duró, más sólo valoró que en su corazón una enorme fuerza creció y creció, vio un rayo de luz más blanco que la nieve, sintió que su alma se regocijaba, sintió que su espíritu se alimentaba, sintió que poco a poco de verdad a él nada lo tocaba, comprendió que la fuerza de su corazón, aquel que hasta este momento de su vida conoció, crecía y crecía más alto que las nubes, más alto que la noche, más alto que los astros y más alto que todas la negruras de todas las noches, tal vez tocó un poco de aquel ser más grande que todo lo creado, nunca lo vio pero pudo palpar que de ahora en adelante caminaría junto a su silueta, a su mano derecha y a su imagen y semejanza.

Prosiguió a sentarse en la silla de madera fresca, al afirmarse, su mente viajo
por montes, valles, selvas, bosques, tundras y desiertos, al igual que con las flores, vio que todo reverdecía, que sólo le bastaba con levantar la mano y agarrar el fruto que reverdecía, fruto que saciaba su hambre, no era el fruto de su corta existencia, era el fruto que alimentaba su cuerpo, sólo bastaba levantar la mano recoger aquellos frutos que hasta de los desiertos y tundras poco a poco recogía, más de pronto todo aquello que reverdecía, frente a sus ojos desaparecía, se desconcertó por momentos no supo que hacer, sintió dentro de su ser un voraz apetito que a su cuerpo carcomía, comprendió que sí quería ver reverdecer los montes y valles, tenía que cuidar su ambiente, sembrar y cosechar positivamente, pues si sembraba mal, una mala cosecha obtendría, comprendió que tenía que trabajar duramente para conseguir el fruto de cada día.

Prosiguió a sentarse en la de madera podrida, por momentos vio todas sus acciones, sintió otra vez un miedo incontrolable ya que, esa madera que se podría y podría, era la cosecha de lo que sembraría, no en la siembra de la flora y sino en la siembra de la vida, con sus acciones erradas, la silla cada vez se pudría y sí no cambiaba la siembra pronto esa silla ya no lo sostendría, entendió por vez primera que lo que siembra en la misma vida es lo que cosecharía.

Prosiguió a sentarse en la silla de papel en blanco, esa silla lo hizo sentir muy frágil, tan frágil, que por más que quiso apoyarse, sentía que se zarandeaba, sintió que al papel, lo elevaba el viento, el fuego lo quemaba en un instante, el agua lo desmoronaría, pero había algo en el que lo llamaba, no sabía el porqué, tomó una hoja en blanco y comprendió que en ese papel, todo lo que su imaginación percibiera ahí lo plasmaría, que su fuerza radicaba en ese espacio blanco donde su mente por siempre volaría, así en ese pequeño pedazo de papel su vida podría escribir.

Prosiguió a sentarse en la silla de siluetas diferentes aunque muy semejante a la suya, al colocarse dio de brincos, dio graznidos, dio aullidos, dio de trinos, dio bufidos, dio maullidos, dio rugidos, dio bramidos, corrió, saltó, se arrastro, voló, nadó. Por su mente pasó innumerables siluetas de todo el mundo reinos que cohabitaban en existencia, reinos que representaban a la animalia, a las moneras, a los protoctistas, a los fungis y a los plantae, palpó que eran mundos paralelos a él, mundos que al igual que el suyo, coexistían en un círculo de vida, entre la tierra, el agua, el viento y el fuego, mundos equilibrados, que según el camino que él tomara ellos lo acompañarían, pero debía de entender cómo conservar ese equilibrio, buscar la armonía ya que sí él la desequilibraba ese circulo vital él mismo lo exterminaría.

Prosiguió a sentarse en la silla pintada en forma multicolor, al colocarse cerró los ojos y en su mente pasaron cual relámpagos y centellas, una inmensidad de colores, sonidos, símbolos, siluetas, espacios, movimientos corporales, formas caprichosas de vida. Todos ellos regocijaban su alma, se acercó a las bellas artes, entre sus sueños conoció de arquitectura, de escultura, de pintura, de música, de literatura. Así mismo aprendió del teatro, de la danza, de la literatura, del cine, de la fotografía, de la poesía, de la escenografía, rió con la comedia, sufrió con la tragedia, se alimentó de la opera, su oído se regocijo, con las voces de sopranos, de bajos, de tenores. de barítonos. Se deleitó con la escala de música, con la escala cromática en la pintura y con lo sublime de la escultura.
Por último se sentó en la última silla, en la que sólo reflejaba su espacio, en esa silla se olvidó de todo lo demás y al cerrar los ojos miró dentro de su mente una balanza. En esa balanza se representaba la igualdad de las cosas, en cada lado, sin cargarse de uno u otro se encontraba, la ambición, la envidia, la codicia, la soberbia, la avaricia, la ira, el rencor, el odio, el temor, la venganza y todo lo que manchaba al ser humano. En el otro extremo de esa báscula, se encontraba, el perdón, el honor, la dignidad, el amor, la esperanza, la humildad, la confianza, la paz, la sencillez y todo lo
que hacia mejor al ser humano; por momentos todo lo que se encontraba en cada extremo de un lado al otro se mezclaban, se intercambian, uno a uno, otro a otro se entrelazaban. Se dio cuenta que no podían existir uno sin otro, se confundía por instantes. Por momentos su mente se nublaba, por momentos, su corazón y su alma se aturdían y así fue durante días durante noches, tal vez infinitamente hasta que entendió que esa lucha en su interior él mismo la desataba, solo comprendió que viviría con esa duda eternamente y en él estaba la balanza equilibrarla… Sección: Solo Algo Personal…D.R.
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