Ciudad de México. Una caja de cartón rara vez llama la atención. Está en los almacenes, en los camiones de reparto, en los supermercados y, cada vez con mayor frecuencia, en las puertas de los hogares. Sin embargo, antes de llegar hasta ahí tuvo que formar parte de una cadena industrial que comienza mucho antes de que un producto esté listo para su venta.
Para sectores como alimentos, manufactura, comercio y bienes de consumo, disponer de empaques en el momento adecuado puede ser tan importante como contar con materias primas o capacidad de producción. Una mercancía terminada todavía necesita almacenarse, protegerse y trasladarse. En ese recorrido, el cartón corrugado cumple una función que suele pasar inadvertida hasta que falta.
La evolución reciente de la industria del empaque en México refleja esa importancia. La relocalización de actividades manufactureras y el crecimiento de diferentes mercados han incrementado las necesidades de envases y embalajes. La Jornada ha documentado cómo el llamado nearshoring abrió oportunidades para este sector, ya que la llegada o expansión de actividades productivas también demanda cajas de cartón y otros materiales.
En este escenario, la cadena de suministro de cartón corrugado forma parte de una conversación más amplia sobre capacidad industrial, abastecimiento y continuidad de las operaciones.
Un caso que permite observar esta dinámica es Grupak, empresa mexicana con más de seis décadas de trayectoria en las industrias de fibra, papel y cartón corrugado. La compañía fue fundada en 1957 y mantiene una operación integrada que abarca la fabricación de papel y empaques.
