En vísperas del 1 de octubre -fecha en la que se conmemora el 77 Aniversario de la fundación de la República Popular China por el padre de la patria Mao Zedun- las relaciones bilaterales entre Beijing y México atraviesan un momento de redefinición de alto nivel estratégico. Lejos de la retórica puramente protocolaria, el avance diplomático reciente refleja el intento de México por consolidar una política exterior soberana, diversificada y adaptada a la dinámica del siglo XXI, todo ello sin romper el delicado equilibrio que exige el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.
Desde la proclamación de la República Popular China en 1949, China ha evolucionado hasta convertirse en la primera potencia mundial, aunque otros actores la consideran la segunda economía global, ello no quita que sea un actor tecnológico central y un pilar del comercio transpacífico.
En el marco de esta conmemoración del 77 aniversario y tras más de medio siglo de lazos diplomáticos formales, la relación se ha consolidado como una Asociación Estratégica Integral donde México considera a China su segundo socio comercial global. Aunque la balanza comercial favorece ampliamente a Beijing por el volumen de insumos manufacturados, México busca ser un receptor neto de productos y convertirse en una plataforma de coinversión e integración en innovación.
En este contexto, los recientes contactos para la aproximación diplomática presencial de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum con el gobierno del presidente Xi Jinping, se consolidarán con la próxima visita a China de la mandataria mexicna con motivo de la reunión de la APEC.
Ya antes durante la reunión bilateral de cancilleres permitió coordinar agendas prioritarias en comercio, salud e infraestructura, al tiempo que se reafirmó la importancia del Foro China-CELAC para consolidar a México como interlocutor clave entre América Latina y Asia. Asimismo, se establecieron mecanismos de diálogo sobre cadenas de suministro para mantener la fluidez comercial sin contravenir las regulaciones de origen internacionales, funcionando como el canal preparatorio fundamental para afinar las discusiones de alto nivel.
Paralelamente, la próxima participación de la presidenta Claudia Sheinbaum en las cumbres del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, APEC constituye el escenario idóneo para ejercer una diplomacia pragmática. En este espacio, México persigue tres objetivos estratégicos muy claros: garantizar un nearshoring transparente que atraiga inversión china en sectores clave como la movilidad eléctrica, la electrónica y las energías limpias cumpliendo estrictamente con el marco del T-MEC; fomentar la transferencia tecnológica a través de coinversiones que impulsen el talento local, y sostener diálogos multilaterales al margen del foro con potencias de la cuenca del Pacífico para afianzar proyectos interoceánicos de gran calado.
El horizonte diplomático de México cobra un peso aún mayor tras la confirmación de que el país albergará la Cumbre de Líderes de APEC en 2028. La organización de este encuentro coloca a la política exterior mexicana en el centro neurálgico del comercio global, ratificando a la nación como el puente natural entre América del Norte y las dinámicas economías emergentes de Asia-Pacífico. Este compromiso obligará a acelerar el desarrollo de puertos marítimos como Manzanillo y Lázaro Cárdenas, modernizar aduanas digitales y asumir un liderazgo regulatorio en la agenda de facilitación comercial, inclusión financiera y economía digital sostenible.
En suma, la convergencia entre la conmemoración del Día Nacional de China, que en la víspera celebramos en la residencia oficial del flamante embajador, Chen Daojiangel, tema que abordaremos en la próxima entrega, representa un el impulso diplomático en Beijing y México, exacto en la hoja de ruta hacia la cumbre de APEC. La estrategia mexicana radica en gestionar con firmeza sus compromisos con todos los países del mundo y profundizar de manera constructiva y soberana su relación con China y el ecosistema económico de Asia-Pacífico.
