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Alfonso Carbonell

De huracanes y Protección civil

Ante la nueva temporada de lluvias en la entidad, el semáforo de alerta de protección civil ha empezado a tintinar, y aunque hasta la fecha (domingo 19) no se hayan reportado eventos de mayor consideración, las medidas preventivas están ya en alerta máxima. Recordemos pues, que la naturaleza no tiene palabra de honor y que su errática actividad como históricamente se tiene registrada, suele sorprendernos cuando las intensas lluvias pronosticadas, en su desarrollo suelen convertirse en depresiones tropicales, luego en tormentas y no pocas veces, pasan a convertirse en huracanes de diversa intensidad provocando los resultados ya de todos conocidos. Desastrosos como los que el huracán Stan, en octubre del 2005, causó a 45 municipios en Chiapas.

Pero antes de proseguir, déjenme les aporte una serie de datos que sobre los huracanes, al menos los de mayor importancia, han afectado al país en años recientes. Así como también, un breve preámbulo para saber qué los ocasiona y la medición de su grado de intensidad y por ende, de su impacto. Aquí pues, un breve repaso y recuento.

Cómo se forman

Al igual que una máquina de vapor, la cual posee aire caliente y húmedo, los rayos solares hacen su función, calentar las aguas oceánicas, entonces el aire húmedo se calienta, se expande y empieza a elevarse como los globos aerostáticos. Más aire húmedo sustituye al caliente y comienza el proceso que tiene por resultado una gran presión y la formación de ráfagas de viento a gran velocidad. México se ha visto devastado a lo largo de su historia por estas formaciones, las cuales alcanzan diferentes categorías dependiendo de la fuerza de sus vientos que van desde 118 km (categoría 1) hasta los 250 km por hora (categoría 5).

Los más importantes

El huracán Wilma fue una de los más destructivos que hayan tocado a las costas mexicanas en el mes de octubre del 2005. Wilma tocó tierra en varias ocasiones, dejando huella de sus efectos en la península de Yucatán. Las pérdidas fueron incuantificables al afectar el turismo, la agricultura, y las actividades económicas en general, se estima, sus daños se cuantifican en 7.5 billones de dólares.

Diecisiete años antes, el huracán Gilberto llegó a tierra el 14 de septiembre de 1988, en la península de Yucatán registrado con categoría 5; provocó inundaciones en la parte noreste del país y su consecuencia fueron 202 muertes. El ojo del huracán alcanzó 15 Km de diámetro y la zona de su influencia fue de 250 Km. Siguió su camino en dirección del Golfo afectando a Campeche desapareciendo en Monterrey, provocando el desbordamiento del río Santa Catarina, el cual atraviesa la capital neoleonesa.

El huracán Erika impactó de forma desastrosa el noreste de México en el 2003. En consecuencia fueron evacuadas las 51 plataformas petroleras, lo que significó una pérdida de 8,708 barriles de petróleo por día y 173,140 millones de pies cúbicos de gas natural diariamente. Nuevo León y Tamaulipas fueron los principales centros donde Erika dejó devastación.

En el año de 2005 hace su aparición el huracán Ismael. Produjo olas de 9 metros en las costas mexicanas, causando la destrucción de 52 botes con daños graves, falleciendo 57 pescadores. En su camino a través del noroeste mexicano, las fuertes lluvias dejadas por el huracán alcanzaron los 197 mm en el estado de Sinaloa lo que causó la inundación de 4 municipios, la destrucción de 373 casas y daños a 4790 y 54 personas perdieron la vida. En los Mochis los vientos destruyeron casas y postes telefónicos, en Sonora Ismael dejó 276 mm de agua, afectando gravemente a Huatabampo y afectando a 24,111 personas que se ubicaban en 8 municipios, destruyó 4728 casas, 107 escuelas más dos hospitales. Destrozó las líneas de alta tensión afectando 3481 Km cuadrados. Los daños en Sonora se calcularon en 8.6 millones de dólares.
(Fuente: explorando mexico.com.mx)

Del Stan para los chiapanecos

Por lo que hace al huracán Stan y su paso por la entidad, no necesitamos recurrir a ninguna fuente que no sea la propia historia escrita y vivida en Chiapas. De su devastación e impacto material como de pérdida de vidas humanas. Sería imposible rescatarla de un portal, habida cuenta, que los datos fueron aportados -en su momento- por fuentes oficiales. Lo que sí sabemos a ciencia cierta los chiapanecos, es de la ignominia que se cometió en perjuicio de miles de paisanos que hasta hoy día se preguntan; ¿dónde fueron a parar millones de pesos destinados, también en su momento, para la reconstrucción? De aquellos poco más de 11 mil millones de pesos de presunta malversación, y que de acuerdo a las investigaciones en curso de la procuraduría General de Justicia del Estado, ya se les sigue la pista a ex funcionarios públicos del gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía, hoy recluido en el penal de El Amate, ciertamente acusado por otros delitos pero que todo apunta que en breve, se sabrá el grado de responsabilidad de éste en cuanto se integren los expedientes en base a las denuncias que hay sobre desvíos de recursos de la reconstrucción.

Ya de salida

Así pues, no solo la cultura y acciones de prevención (hoy en Chiapas prioridad gubernamental) son materia que debe de ocuparnos ante la inminencia de tormentas y huracanes. Sino de igual manera, que la cultura de la justicia (que sí debe tener palabra de honor), permee y se ejercite en contra de quién o quiénes, ante tragedias humanas causadas por este tipo de catástrofes naturales, de manera vil y sucia aprovechen para desviar recursos en su beneficio. Ésas ¡ésas son chingaderas! Me queda claro.

P.D.- ¡Hoy, hoy, hoy, conferencia de prensa en el Hotel Quality Inn!; la comisión de Educación y Cultura del Congreso local que preside el diputado Carlos Valdéz Avendaño, invita a los compas de la prensa con el actor mexicano Alberto Estrella, quien dentro del programa nacional del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) “Bellas artes… en todas partes” del proyecto “Leo, luego existo”, darán al punto de las 13:00 horas. Servidos (¡uff!)

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